"Naze"    
Por Jinsei no Maboroshi  

siguiente »

Resumen: Cuando cada uno elige su propio destino...

 

Naze?

(porqué?)

Por Jinsei no maboroshi

 

ADVERTENCIA: creo que es algo así como lemon, yaoi o algo por el estilo, así que si no eres adept@ a tal material, te recomiendo no leerlo. Muchas gracias! 

 

“Muchas veces buscamos lo que está en nuestra frente, y puede pasar una vida, sin hallarlo. Solo nos percatamos de ello, cuando el tiempo destruyó toda posibilidad, y nos enfrentamos ante nuestro propio reflejo, en el fracturado espejo de la conciencia.”

 

“No nos une el amor, sino el Espanto” J.L.Borges

_-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬__-¬_

Capítulo 10

 

-         Hiei, no me imaginé que regresarías? Acaso te buscó Kurama?- dijo la sabia anciana Genkai, al sentir a sus espaldas la sombra oscura del jaganshi.

-         Hn?Kurama? naaa... ese no puede buscar ni su propia alma....- intentó decir de manera cínica más solo consiguió demostrar un tono afectado de tristeza.

-         Ya lo has visto?...mm.... Que crees?.

-         Y yo que se!. – bufó.

-         Eres un demonio!.

-         Pero no un idiota como él que pretende ser humano cuando no lo es. Si es incapaz de vivir con eso.... que podemos hacer?

-         Esa es tu respuesta, Hiei? – suspiró Genkai – estoy preocupada por él.  Cada día se aleja más. – Hiei solo observó la gran estatua de buda frente a la anciana. El silencio movía tenuemente las llamas de las velas.

-         Y que ha ocurrido en este tiempo, hn?

-         Ja, varias cosas. Yuusuke y Keiko se han casado, y van a tener un hijo. – Hiei se sorprendió – y tu hermana se va a casar dentro de un par de semanas.

-         Que~eee??????- gritó Hiei más sorprendido esta vez.- no me digas que lo va a hacer con ese idiota.....

-         Con Kuwabara

-         Mierda! Con ese imbécil!- Hiei se enfureció, mirando hacia un costado con el ceño fruncido.

-         Era por eso que le encomendó a Kurama ir a buscarte, ella, misteriosamente, ha pedido que tu presencies la ceremonia.

-         Yo?, pero..... acaso le dijeron algo......quien fue el misera....-sorprendido acotó

-         Nadie le ha dicho nada. Supongo que tu hermana es más experta de lo que aparentaba.

-         Vaya. Si que hubo cambios. –comentó calmado.

-         Es verdad. Pero el que más me preocupa es Kurama.

-         Si.

-         Kurama se está alejando de nosotros cada vez más, ya no nos habla siquiera. Las pocas veces que lo he visto, parecía apagarse más. El Kurama que conocemos está muriendo, y algo extraño está sucediendo.

-         Es el youko? Es verdad, lo está torturando?

-         No lo se. Su ki está modificándose.

-         Lo he notado. Cuando lo quise encontrar, apenas me percataba de su fuerza. Genkai, que podemos hacer?

-         No lo se.

Hiei miro de soslayo un par de veces, y desapareció.

 

 

3.20 de la madrugada. La ventana de su cuarto abierta, dejando entrar esa triste luna a su habitación, tan desprovista de calor, mientras copos de nieves lograban inmiscuirse .

Kurama estaba en la cama, observando esa luna. Torturándose internamente.

 

*detente youko, por lo que más quieras, déjame. Quiero vivir como el ser que soy. No me alejes de lo que amo. Que deseas?

Libertad? Te doy toda la que pides pero déjame a mí libre. yo no soy tuyo! o si? No me tortures!!! Déjame sentir lo que deseo con los seres que quiero... no me rodees de ese frío helado que es tu corazón...*

De repente, una sombra se interpone entre el pelirrojo y la luna.

-         que quieres Hiei? – el jaganshi se sentó en el alfeizar de la ventana, cruzando brazos y pies.

-         Contarte las novedades.- Kurama se incorporó de la cama, con la tristeza que ya hacía meses acompañaba sus movimientos.

-         Cuales.?

-         Yukina se va a casar en dos semanas.

-         Oh! Disculpa Hiei –Kurama se sorprendió.- olvidé de decírtelo. Yo, fui......

-         Ya lo se, te habían encomendando decírmelo.  Y sabes que Yuusuke va a ser padre?

-         Que? – el pelirrojo se sorprendió aún mas, avergonzándose en el fondo, ya que Yuusuke era al cual veía con más frecuencia por su trabajo en la empresa.- yo, realmente no lo sabía.! – se lamentó.

-         Pues si no sabes novedades ajenas, me imagino que tu debes tener tus propias novedades, no? Que hay de tu vida, Kurama.?

-         Ya te he contado.

-         Olvida al youko.!-bufó

-         No lo entiendes!!!- miró fijamente a Hiei- nadie lo entiende!, todos quieren que esté feliz, como siempre, pero no puedo. No se que me pasa. Acaso nadie lo puede interpretar?.- contenía el lloro.- nadie comprende que estoy desesperado por buscar una solución??. Necesito que alguien me ayude....Hiei!.- Kurama se sorprendió de sus propias palabras. La sombra oscura fijó sus ojos en los del pelirrojo, sorprendido en cierta medida por la completa sinceridad del mensaje del siempre tan orgulloso Kurama.

-         A quién necesitas, Kurama?. Quieres que le hable a Mokuro??

-         No!. No. No se.... me siento perdido Hiei. Siento que nadie puede ayudarme, que necesito socorro, pero no tengo nada de que sostenerme. Me siento completamente solo.- Kurama observó sus manos abiertas, mientras que Hiei esquivó la vista. Estaba preocupado por su amigo, pero no sabia como ayudarlo.

Rápidamente apareció al lado de la cama de Kurama. Tocó el mentón de su amigo con un dedo mientras lo obligó a verle a los ojos.

-         Kurama, ten esto mientras tanto. Te ayudará.

Y súbitamente desapareció. El pelirrojo notó que una esfera había caído en sus manos. Allí estaba, para su asombro, la perla de Hiei.

Reflexionó por un momento. Él era el menos indicado para reclamarle a Hiei comprensión de su soledad. Si aquel niño oscuro solo tuvo eso en su vida.

Kurama fijó su vista en esa esfera que brillaba exquisitamente entre sus manos reflejando la pálida luna. Una sensación de calma lo tranquilizó. Esa piedra tenía un efecto hipnótico en él. La habría tenido de igual forma en Hiei? Así el joven demonio de fuego se habría curado?.

Se acostó en la cama de vuelta, apoyando la espera en su pecho, buscando el sueño por un instante.

 

 

- Señor Koenma, señor Koenma!

-         Botan! Que pasa?

-         Las almas de los muertos que me encomendó no han salido de sus cuerpos.

-         Que? Pero los obligaste! Recuerda que muchas almas hacen eso, cuando su arraigo material es poderoso.

-         Si, señor, hice todo, pero...... no están!

-         Mierda! Que ha pasado!?