"Naze"    
Por Jinsei no Maboroshi  

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Resumen: Cuando cada uno elige su propio destino...

 

Naze?

(porqué?)

Por Jinsei no maboroshi

 

ADVERTENCIA: creo que es algo así como lemon, yaoi o algo por el estilo, así que si no eres adept@ a tal material, te recomiendo no leerlo. Muchas gracias! 

 

“Muchas veces buscamos lo que está en nuestra frente, y puede pasar una vida, sin hallarlo. Solo nos percatamos de ello, cuando el tiempo destruyó toda posibilidad, y nos enfrentamos ante nuestro propio reflejo, en el fracturado espejo de la conciencia.”

 

“No nos une el amor, sino el Espanto” J.L.Borges

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Capítulo 16

 

Hiei recorrió toda la ciudad buscando el ki de su amigo. Buscó en el único lugar que podía tener la seguridad de encontrarlo: en el departamento de esa mujer.

Fue hasta allí, y subió a ese árbol desde el cual había visto a Kurama en esa primera oportunidad. Sin embargo no había nadie. Hiei estaba perdido. Dónde podría encontrarlo?. Recordó  la llamada telefónica: ceremonia?... tenia que buscar lugares donde se llevasen a cabo ceremonias. Vino a  su mente los templos ningen. Busco en cada uno de ellos, infructuosamente.

Cansado de indagar por horas, regresó a la casa de Yukina, donde aún permanecía Kuwabara y Yuusuke hablando de la reunión.

Kuwabara: ey! Enano! Que haces aquí?

Hiei: necesito ayuda. – dijo muy cortantemente

Kuwabra: jejejee~ei! El renacuajo no puede encontrar nada! Que inútil!-rió burlonamente.

Hiei: cállate humano sin cerebro!! – e intentó abalanzarse sobre el pelirrojo, pero Yuusuke lo detuvo antes de propiciarle un golpe de llamas a su cuñado.

Yuusuke: cálmate!!! Hiei. No le prestes atención. Kurama está en su casa. Nos avisó la madre, aunque está algo desconcertada.

Hiei: hn?- atendió a las palabras del muchacho.

Yuusuke: dice que al preguntarle a qué debía la tardanza, Kurama le gritó.

Hiei se sorprendió. Sabia lo suficiente como para reconocer que esa actitud no era de Kurama.- justamente estábamos hablando con Kuwabara sobre eso. Está extraño, pero no creo que sea por causa de una mujer solamente

Hiei: al fin pensaron!- comentó en tono de alivio cínico.

Kuwabara : no entiendo porque Genkai insistía en convencernos que Kurama estaba bien, solo pasando por un proceso.

Yuusuke con una sonrisa en la cara:- y porque es una vieja, ya no piensa bien!

Hiei dio media vuelta y antes de desaparecer comentó:

-         Yuusuke!, mañana al amanecer, en el templo de Genkai. Iremos al Makai.

-         Vaya! No quieres ir solo? Tienes miedo?

-         Idiota!. No quiero que tu hijo se quede sin padre! – y desapareció.

Yuuuske y Kuwabara abrieron exageradamente los ojos, quedando absortos.

-         escuché bien? –comentó Kuwabara limpiándose el oído con el dedo meñique.

-          yo no se.... dijo eso? –respondió Yuusuke pasmado

-         que le pasa al enano?  Se está volviendo sentimental?

-         No entiendo!. Quizás le afectó el estar tanto tiempo cerca de Kurama –ambos jóvenes rieron en complicidad.

-         Naa~a!!! Hiei no se apega a nadie.....ni a su hermana..... que por cierto!!.... nunca me has dicho que has averiguado desde que has regresado sobre ese asunto!!!

-         Ahora no, Kuwabara!

 

 

 

Hiei miró desde el árbol hacia la habitación.

Allí estaba Kurama, la incandescente luna en el cielo iluminaba el interior de su habitación, mostrando una pálida figura en la cama, recostada...tal vez durmiendo.

Hiei saltó al alféizar de la ventana, y empujó los vidrios, sin éxito. Tuvo que golpear. El ruido despertó esa figura en la cama, quien lo observó con una mirada extrañamente dorada. Se incorporó y abrió la misma, dejando ingresar con el demonio de fuego, la brisa invernal de la noche.

-         Kurama, nos has tenido preocupados a todos. – dijo Hiei protestando.

-         No me importa .... – el pelirrojo miraba con lascivia a Hiei.

-         Kurama! Que mierda te pasa?- preguntó con molestia ante la mirada perturbadora del zorro.

-         Lo mismo que a ti.....-sonrió

-         Hn?

Kurama sujetó de los pulsos a Hiei  y lo arrojó a la cama. arrancó su ropa y empezó a besarlo y lamerlo con lujuria. Hiei notó que el cabello de su amante era plateado. El youko estaba allí, en su forma, la forma que había abandonado.

Hiei sintió pavor. Unas ramas emergieron debajo de la cama, sujetando sus muñecas fuertemente.

- detente Kurama! Que mierda estás haciendo!!?? –gritó desesperado al sentir que el cuerpo del youko buscaba poseerlo rápida y llanamente.

Las ropas habían sido arrebatadas tan hábilmente que no lo había notado, y solo podía sentir la piel del gran youko sobre la suya, con un apestoso olor a muerte.

El youko lo besaba y rasguñaba desenfrenadamente, buscando su propio placer, sin reparar en el demonio, sin prepararlo para la experiencia...solo pensando en él....

-         hijo de puta! Sal de encima mío!!! Apestas!!! Sal de encima Kurama!!  -ordenaba, pero el youko solo jugó un instante más.

-         Hiei, la otra vez no pude hacer mucho.... realmente me molestó no poder haber jugado contigo....así que ahora, lo vas a tener que hacer, quieras o no!

Y al finalizar las palabras, con una sola estocada incursionó en el cuerpo de Hiei.

-         aaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy!!!!! Maldito!!!!!! – gritó asqueado.

Pero el youko solo le tapó la boca, continuando con su movimiento, más adentro; fuerte y rápido, rasgando con cada profundización, hiriéndolo hondamente, saciándose de la vez que le había sido prohibida. Hiei solo gemía de dolor a cada estocada, desorientado, y penetrantemente dolido en su físico y su moral. Él no quería esto, no de esa forma, pero no podía atacar....

Una tras otra, las estocadas socavaban el cuerpo de Hiei, mientras que el youko disfrutaba libertinamente....éste comenzó a acelerar los movimientos, aflojando la mano de la boca del medio-koorime, quien podía gemir libremente, ante el dolor proporcionado por la poca sensibilidad del zorro.

-         Kurama, detente....ay.... me dañas......- gimió entre las respiraciones agitadas, sintiendo que el movimiento cesó   de inmediato.

Completamente adolorido, logró notar un calor húmedo tocar su pecho. Abrió los ojos y observó el rostro del youko llorando, a medida que las mechas plateadas se modificaban al rojo tan apreciado por él. Hiei observó embelesado la belleza lenta de la transformación, hasta ver delante de si, a Kurama, llorando, con una profunda tristeza en su mirada.

Hiei solo lo observaba con un rostro admirado y perturbado por el dolor de su cuerpo.

-         Hiei.....porqué?.........- el verde de sus ojos brillaba intensamente, reflejando destellos de la luna en las contenidas lágrimas que danzaban en sus pupilas, tornando su bello contemplar en una triste mirada vidriosa.

-          hn? – Hiei mantuvo sus ojos en los de Kurama, hipnotizado por esa belleza llena de sensibilidad.

-         Porqué no me has hecho caso?.... el youko solo hiere....

Kurama intentó separarse, y dejar a Hiei, pero éste lo detuvo.

-         Kurama.....no!.... –su rostro se tensó por el dolor del movimiento, que repercutió en su herido interior.

-         Ya te suelto – susurró con ternura y ordenó a los vegetales liberar los pulsos de Hiei. Luego se desplazó muy lentamente, apartándose de Hiei, quien gritó al sentir el cese de la presión dentro de si, herido, a pesar de la delicadeza de su amante – lo siento, Hiei, yo....... – derramando lágrimas ante el rostro del demonio - ... no quería.... no podía evitarlo..... se apoderó de mi cuerpo....

-         No, Kurama....-Hiei lo observó conmocionado por el pesar que veía en esos ojos.

Kurama se iba a sentar a un costado, cuando Hiei lo abrazó con las piernas y lo afirmó sobre si, con cierta dificultad por el dolor causado a raíz del movimiento.

-         basta Hiei, no sigas, no lo hagas.......solo te dañó....

-         entonces cúrame...... –dijo seriamente, mirando fijo las esmeraldas de Kurama.

Fue cuando Kurama desconcertado se dejó caer sobre el cuerpo de Hiei, quien lo abrazó fuertemente.

-         perdóname Hiei! Perdóname!!! Es todo una mentira, no hay cura! No podré curarte nunca! Nunca nos recuperaremos de nuestro dolor....

-         inténtalo....

-         como deseas que te ayude si no puedo conmigo mismo?

Hiei invitó a Kurama a reclinarse sobre si, para besarlo profundamente. Las caricias y los besos se expandieron por ambos cuerpos, buscando las heridas sangrantes aún no cicatrizadas.

Kurama vaciló en posicionarse, pero Hiei lo aseguró con sus piernas. Nuevamente Hiei se entregaba como ofrenda a Kurama, sin importarle las consecuencias, sin importarle el fin de todo eso. Kurama ingresó suavemente, tan diferente como lo había hecho el bestial youko. Suave, con miedo, con timidez, pidiendo el permiso del demonio de fuego a cada paso que daba, a cada movimiento que iniciaba....

Acariciando el cuerpo tenso y temeroso de Hiei que no dejaba de suspirar, buscando contener los gemidos que el placer poco a poco ganaba sobre el dolor.

Kurama besaba su rostro, reconfortándolo en todo momento. Pobre jaganshi.... otra vez estaban haciendo el mismo juego prohibido y doloso. Hiei solo recibiría heridas, y Kurama, culpa. Pero el placer los envolvía.

-Hiei, perdóname...aahhhh, perdón.....- suspiraba y gemía a cada lenta estocada que incorporaba en Hiei.

- cállate Kurama! Aaahh –le contestó placenteramente a pesar de esconder el sentimiento en un gruñido extático.

Kurama sonrió ante la orden. Hiei no quería mostrarle nada, a pesar de sentirlo en su plenitud.

Ese demonio sentía el placer nacer desde el interior, expandiéndose por el cuerpo, disparado por el pelirrojo, que una y otra vez, con tierna dulzura y suavidad se movía hacia adentro y fuera del alma de Hiei. El jaganshi mordía sus labios, buscando contener su debilidad.

-         Hiei!....aah...por favor.... no te engañes....

-         Aaaahhh!! Kurama!!!! Calla! Y sigue!!!ahhh!

Kurama no podía contener más el lento ritmo, y comenzó a ahondar más rápidamente, acariciando el punto sensible de Hiei, muy profundamente.

-aayhh, aah, ah, Kurama,aaahh! –no pudo contener.

-         Hiei, sientes?........lo mismo? –Kurama comenzaba a perder su estado de alerta, sometiéndose a los sonidos suaves de su demonio que enloquecían su espíritu.

-         Aaahh..simmm,aah... lo mismo..........- gimió ante cada estocada.- hn, aggggr, esa sensación....... cálida...aahhhhh- Hiei suspiraba, comenzando a abrazar a Kurama con fuerza, con desesperación, deseando no separarse, no dejar esa situación nunca.

Kurama se percataba de cómo Hiei lo deseaba, lo empujaba más hacia si, obligándolo a hundirse juntos en el mar de la inconsciencia. El clímax se aproximaba, enloqueciéndolos aceleradamente, sin darles respiro.

Kurama solo repetía el nombre de su amante, y Hiei buscaba contenerlos mordiendo su labio inferior, pero cada vez le era más difícil.

-         rayos! Kurama! Aaaaahhhh!!, asi!!! Más!!!! Yo....-

-         libérame! Hiei!

el éxtasis los atrapó nuevamente en simultáneo, llenando los vacíos de sus almas, alimentando sus espíritus, otorgándoles esa paz que tanto buscaban.

Kurama se separó suavemente de Hiei, quien se arqueó ante el dolor del desprendimiento, gimiendo alto. El pelirrojo se acomodó a un lado, apoyándose en un codo, observando al agotado amante satisfecho, aunque seguramente, muy lastimado por la perversión del youko.

Hiei estaba fatigado: dolor, placer, nervios, humillación, vergüenza.....que sensación tendría?. Kurama se lo preguntaba en su mente. su mano libre pasaba sobre el cuerpo agitado de Hiei, acariciando su abdomen manchado, su pecho, su cuello, el rostro.

Lo abrazó cálidamente y lo trajo para si cuando Hiei suspiro.

-         que es eso?

-         Que cosa Hiei? – preguntó Kurama abriendo los ojos, hallando a su demonio de ojos cerrados, sin señalar nada.

-         Esto – Hiei pasó sus brazos por el cuerpo de Kurama, estrechando el abrazo. Kurama sintió un nerviosismo y una profunda tranquilidad. Contradicción absoluta.

-         Que cosa? – reiteró...

-         No has sentido?......

-         Una sensación de.............alteración y paz?

-         Hnnn

-         Eso es.......- dijo confuso en un principio, buscando su respuesta en la mente, para que una vez hallada el rubor coloreara sus mejillas y le hicieran sonreír como si fuera un niño encontrando un tesoro escondido de un mapa imaginario. Una sensación de redención lo llenó completamente.

-         Que?-  preguntó Hiei sorprendido por la reacción de Kurama....

-         Déjalo así, Hiei.... la palabra asusta mucho.....

-         No tengo miedo......

Kurama besó profundamente a Hiei, tratando de mostrarle de alguna forma el significado de esa expresión amedrentadora.

-         como te encuentras Hiei? –le susurró al abandonar el contacto.

-         Mejor....- torció una sonrisa.

-         Te lastimé mucho?

-         No, todo lo contrario –sonrió suavemente. Kurama se sorprendió de las sutilezas que estaba recibiendo de ese bravío y callado demonio.- mejor que aquella vez.....

-         Ja ja ja ja ja, le encuentras el gusto....ja jajajaja – rió despreocupadamente.

Hiei lo contempló alegremente sorprendido. La primera vez en muchos meses que Kurama reía de esa forma. Deseó congelar ese momento en el tiempo, pero sabia que la situación no era la adecuada para aprovechar ese período de paz compartida.  Y necesitó preguntar.

-         Kurama, porque fuiste con ella?

-         Hiei.....no digas nada......- comentó triste el pelirrojo.

-         Lo necesitamos saber. Los tres reinos están colapsando.... y tu con esa

-         No hables.... solo daña....

-         No!. A ti te están dañando! No lo ves! –dijo acariciándole las largas mechas rojizas.

-         Hiei – suspiró Kurama, cerrando sus ojos, sensibilizando su cuerpo al toque de su amante.

-         Que te ocurre Kurama? Habla!.....dime que rayos te está pasando.....con esa mujer..... – en el fondo Hiei comenzó a experimentar una suave ira, una sensación que hasta ese momento, nunca había sentido.

-         No.... olvídalo..... solo daña Hiei.... tienes razón..... yo quería convencerme que ella me ayudaba, pero cada vez siento más dolor y confusión.....- abrazó a Hiei más hacia si, buscando aniñarse en el pecho del demonio.

Hiei acarició la cabeza de su acurrucado amigo, sintiendo las sensaciones extrañas bañar su cuerpo en desconfianza y necesidad, mezclándolas con el reciente dolor y placer experimentado. Kurama busco la boca de su demonio y la besó profundamente, girando lentamente, para traer sobre si a Hiei.

-         ayúdame Hiei!... no me dejes –le susurró en el oído luego de haber concluido el beso. Hiei sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

La situación se repitió nuevamente.

Kurama rodeó con sus brazos el cuello de Hiei, inclinándolo para besarlo, acariciarlo... sentir el roce de sus pieles, dando pase libre a su interior, rodeándolo con las piernas, dejando que el ritmo de los cuerpos se iniciara a cada beso y toque que compartían. Lentamente ingresando en su cuerpo, como la otra noche, sintiendo una cura para su pasado. Experimentando la refutación de cada uno de sus engaños, derruyendo cada falsa imagen del zorro, abriéndose completamente a la penetración suave y firme de su amante. La única cura que lo llenaba de paz. Una mezcla que lo sumergía al más profundo placer de entrega, confiando por completo en alguien. Por primera vez, su entrega era total....

Hiei en silencio poseyó a Kurama, suave y delicadamente, apreciando como Kurama aceptaba cada estocada más sensualmente que la vez anterior, suspirando y nombrándolo una y otra vez, rogando que no lo abandonara, que no le dejara, y suplicando que lo curara, lo sanara. Que se convalecieran mutuamente, como dos solitarios animales heridos, perdidos en el oscuro desierto de la fría soledad....

-         Hiei! Más, más!!!!aaahh, ay, ahhhh

Hiei suspiraba con su compañero, aumentando el ritmo, alcanzando los deleites extremos. Kurama abrazaba a Hiei con necesidad, lo besaba, lo aprisionaba con fuerza, recibiendo cada delicia dada por su amante con suspiros, nombrándolo, separando más las piernas, para profundizar el goce, cada vez más rápido, más intenso, más profundo....

-         no me dejes! Aahhh Hiei!!! Hiei!!! Aahhh!ahhh!! HIEI!! HIEI!! HIEI!! HIEI!!. te amo....

suspiró finalmente, sin fuerzas, casi en un hálito de muerte, al sentir el éxtasis sucumbir y hacerles gozar juntos, nuevamente, abrazados, sin miedos ni dolor en esa oportunidad.

Hiei lo escuchó, antes de apoyarse quedamente sobre Kurama, sabiendo que apenas recuperado su zorro, lo acariciaría, otorgándole seguridad y confianza, demostrándole lo agradecido que se sentía. Y no se movió, dejándose rendir a las caricias amorosas que el pelirrojo le ofrecía: más curas para sus heridas almas, más calidez, en aumento, apoderándose de ambos.... una tierna calidez. Hiei recordó las palabras de Kurama: ‘ una palabra que asusta’.... cual sería?... de seguro era eso lo que sentía... sin lugar a dudas.