"Naze"    
Por Jinsei no Maboroshi  

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Resumen: Cuando cada uno elige su propio destino...

 

Naze?

(porqué?)

Por Jinsei no maboroshi

 

ADVERTENCIA: creo que es algo así como lemon, yaoi o algo por el estilo, así que si no eres adept@ a tal material, te recomiendo no leerlo. Muchas gracias! 

 

“Muchas veces buscamos lo que está en nuestra frente, y puede pasar una vida, sin hallarlo. Solo nos percatamos de ello, cuando el tiempo destruyó toda posibilidad, y nos enfrentamos ante nuestro propio reflejo, en el fracturado espejo de la conciencia.”

 

“No nos une el amor, sino el Espanto” J.L.Borges

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Capítulo 17

 

El cielo aclaraba bien divagar. El sol saldría de ahí a una hora.

Hiei despertó, reconociendo el aroma de Kurama. Ese aroma que antes apenas percibía, rodeado por ese olor a muerte que recientemente se había apoderado del pelirrojo, iba retornando. Hiei se irguió solo un poco, para alcanzar el cabello de su amante, hundiendo su rostro en la curva del cuello y el hombro del zorro, e inspiró. Era su aroma, un dulce y suave perfume a rosas. La fragancia se iría intensificando con el pasar del tiempo? Realmente esto era la cura? Hiei estaba curando al herido Kurama?. El demonio de fuego se preguntaba deslumbrado por el aroma que lo ceñía.

-         pasa algo Hiei? Estás bien? -una cálida voz se hizo presente. El demonio de fuego se incorporó y lo observó a los ojos, con una sonrisa sincera, propia de la sensación de recuperar lo perdido. –mm!? Con esa sonrisa, algo está muy bien! Que es Hiei? –sonrió el pelirrojo, con más vida en sus ojos que la noche anterior.

-         Hueles como antes. Estás recuperando tu aroma. – Kurama lo observó sonriendo. Descubrió esa noche que su soledad no podría ser curada sino con ese oscuro ser que lo abrazaba.

-         Ja,ja, bueno, tu también pareces otro! – rió suave, sintiendo la mano de Hiei por sobre su mejilla. Esa noche no había llorado, habiendo disfrutado cada instante.

-         Me tengo que ir –dijo Hiei finalmente, entristeciendo súbitamente a Kurama.

-         Porqué? Que pasa?

-         Tengo que ir al Makai.

-         Para siempre?- se sorprendió

-         No recuerdas la reunión? La situación en la que los tres mundos están viviendo? – Kurama recordó de súbito.

-         Ee!, lo había olvidado....perdón..... te acompañaré....

-         No! –dijo en tono firme – débil como estás, sin poder controlar del todo a youko, como pretendes ayudar?

-         Mmmmn....... sabes una cosa Hiei? –cambió de tema rápidamente, continuando en recordar lo sucedido en esa reunión.

-         Hn?

-         Recuerdas si Koenma había dicho que los muertos no dejaban que su alma abandonara su cuerpo?

-         Si, dijo eso.

-         Y algo más? Mientras yo estaba inconsciente?

-         Mmn, no, solo que no hallaba relación entre ese hecho, que comenzó a producirse hacía varios meses y todo ese caos en el Makai. Tu habrías dicho algo si no hubieras desmayado. Recuerdas lo que querías hablarnos?

-         Ee, yo ...... cuando fui herido de muerte hice un hechizo nunca antes realizado. El hechizo del lazo con la muerte.

-         Que cosa?

-         Es un hechizo que toma tu energía, y permite que tu alma no salga del cuerpo. Gracias a eso, pude ingresar en el Ningenkai, sin energías, e integrarme en este cuerpo....

-         Pero.... el youko no tenia su propio cuerpo? Como aceptó otro?

-         El cuerpo youko se fusionó con el humano. Hay un cuerpo y dos almas.....

-         Naa~a... tu forma humana no tiene alma....Kurama! eres tu 100%.

-         Eh? – se sorprendió ante las palabras

-         Le pregunté a Koenma si tenias dos almas, pero él me dijo que aún para el Reikai eres el youko. Tu eres quien ha vivido creyendo que tienes dos personalidades, cuando en realidad solo está la única.....

-         Pero...el youko encadenado.....

-         No se que será eso, Kurama, pero ese youko eres tu, como lo eres ahora....

-         El youko daña....... yo también.......

-         No. Ese problema que tienes con el youko debe ser otra cosa. Lo averiguaremos cuando esto acabe. –abrazó fuertemente a Kurama-

-         Ese hechizo, Hiei, tiene una modificación.....

-         Cual?

-         Incrementando el nivel de energía, no solo mantiene el cuerpo y el alma juntos ante la muerte, sino que puede revertir la muerte misma. Significa que puede recuperar a los muertos, con su cuerpo....que es lo que está sucediendo...... –dijo seriamente-

-         Es eso! Alguien está usando ese mismo hechizo.....quién puede ser?

-         No lo se. Fui yo el único que lo sabía. Es magia negra de las más antigua. Creo que lo había hallado en un libro arcaico que una vez robé en un castillo devastado por el tiempo.... el libro advertía que nadie debía saber lo que allí estaba escrito......y, bueno –sonrió picadamente.

-         Já. El zorro no soportó su curiosidad.- miró cómplice a su compañero

-         Asi es!. Ese libro, si existe, solo podría ser leído por personas de antigüedad considerable, demasiado viejos incluso para demonios. Toda esa escritura fue destruida cuando sus coterráneos se extinguieron misteriosamente..... acaso puede haber alguien inmortal? –sonrió.

-         Eso ya no importa. Lo esencial es que el dato es sumamente valioso.

-         Sabemos el cómo!. El porqué, puede ser fácilmente deducible: alguien que quiere recuperar a un muerto.

-         No podría querer no morir?- preguntó Hiei.

-         No, porque el hechizo solo funciona una vez, y ya lo usé en su tiempo.

-         Y esta recuperación de un muerto también es solo por única vez?

-         Si.

-         Bien, es solo patearle el trasero al imbécil que hace esto y listo!. –sonrió con maldad. Kurama besó su frente, sobre la banda blanca que la cubría.

-         Podría ser....el problema es saber quien es?.

-         Koenma dijo que podrían ser seres con ki modificado, incrementado exageradamente.

Kurama giró un poco sobre la cama, deshaciendo el abrazo fuerte de ambos, observando a través de la ventana el fresco paisaje, con la nieve sobre los árboles, contrastando con ese pequeño cuarto que tan recientemente había tomado  una calidez sorprendente.

-         Hiei, puedo pedirte un favor?- dijo serio Kurama.

-         Que?

-         Puedes borrarle la mente a mi madre y mi familia?.... últimamente me he comportado muy mal con ellos....no quiero....

-         Hnnnn....-sonorizó para evitarle al zorro la penosa tarea de justificarse.

-         Gracias.

El silencio se estableció, siendo interrumpido por el sonido de las telas que Hiei generaba al vestirse.

-         ‘no me dejes’. –creyó escuchar.

Hiei giró enfrentando a Kurama, quien tranquilamente miraba el paisaje.

-         dijiste algo? –le preguntó sorprendido.

-         No, Hiei. Solo pensaba.... – Hiei torció la sonrisa, y se sentó, vestido, en la cama, apoyando una mano sobre el pecho de Kurama.

-         En que?

-         En las nuevas cosas, en los sucesos, en las personas ..... –fijó su mirada en la de Hiei – vas a ir al Makai, déjame acompañarte. –Kurama se incorporó en la cama, tomando entre sus manos la que Hiei había apoyado en su pecho.- este mundo también lo deseo proteger. Es el único que me ha dado alegría......

-         De acuerdo .-asintió Hiei.

Kurama salió de la cama, en dirección al armario cuando comenzó a sentir el dolor de cabeza. Sus manos se enredaron en su cabello, tratando de aliviar el dolor.

-no! maldita sea, otra vez! – el mareo lo tomó por sorpresa y lo obligó a desplomarse contra el suelo, siendo sujetado amenamente por Hiei.

Kurama se contraía de dolor. Ese padecimiento era más intenso que todos los anteriores, haciéndolo ingresar en pánico y desesperación.

Hiei lo tenía en sus brazos, sabiendo que algo ocurriría muy pronto sin poder hacer nada más que esperar. Lamentó su impotencia.

Las manos de Kurama dejaron su cabeza y abrazaron fuertemente a Hiei, aferrándose vigorosamente contra él, buscando no perderlo, intentando desesperadamente hallar alivio.

-         Hiei, mi cabeza!!!aaaayyyy!!!!!!

Hiei deshizo su banda, y abrió su jagan, ingresando al suplicante Kurama. Encontró en su mente confusa, recuerdos de youko, y palabras en otro idioma, dichas con voz femenina.

-         Hataktles matchikst, koronskist posterk, kronos kronos katrok.

Y allí vio al youko corriendo, siendo alcanzado por unas cadenas que lo atrapaban, y lo oprimían con fuerza, rasgando su piel, manchándolo con sangre..... el youko gritaba, y los cepos lo amarraban más brutalmente. Buscó el dueño de las cadenas, y se encontró con un youko....un youko plateado.

- Kurama? – dijo al percatarse que el propio youko aprisionaba al youko. Confundido, fijó su visión en el youko majestuoso, quien lo descubrió sonriéndole cínicamente. Sus ojos eran plateados.

Una fuerte onda de energía explotó en Hiei quien salió del interior de Kurama, sintiendo toda su carne comenzar a rasgarse rápidamente, a la vez que notaba a Kurama temblar y contraerse del dolor. Su jagan se cerró súbitamente.

-         Hiei!!!Hiei!!!!!!!- gritaba suplicante – suceda lo que suceda, protege este mundo....HIEI!!!!! PROMÉTEMELO!!!- Kurama presionó a Hiei entre sus brazos, desesperado, luchando contra si mismo. – HIEI!! PROMÉTEMELO!!! DILO!!!!- pavoroso, Kurama insistía en el ruego. Hiei buscó aliviarlo aceptando esa promesa.

-         Lo prometo

-         Házlo, Hiei!, por favor....... y......- Kurama no podía sobreponerse al dolor – no olvides........:..... te amo......aaaaaayyyyy!!!!

Kurama abrió sus ojos exageradamente, mostrando la súbita dilatación de sus pupilas, oscureciendo una vez más la mirada jade, tomando todo el aire que sus pulmones lograron incorporar, para luego quedar inmóvil entre los brazos de Hiei, dejando caer pesadamente sus brazos, que hasta ese momento habían presionado su cuerpo en tormento.

Hiei sabía que Kurama estaría más agotado cada vez, y que esos trances se intensificaban con el tiempo. Observó el inerte rostro de su amante, de nuevo sin respirar, sin moverse....

El jaganshi lo abrazó cuando la puerta se abrió súbitamente.

-         mi hijo!!! Quien eres? –la madre de Shuuichi gritó agitada, despierta por los gritos de su hijo.

Hiei abrió su jagan y borró la mente de ella, diciéndole que se fuera de viaje lejos de la ciudad por un largo tiempo. La hipnosis hizo su efecto, dejando a Shiori a merced de los deseos de Hiei, y actuaría acorde a las órdenes de éste, cuando él abandonara la casa.

El youkai tomó a Kurama en sus brazos y abandonó el lugar, iniciando el proceso de su trabajo recién hecho.

Estaba amaneciendo.

 

Kuwabara y Yukina estaban durmiendo tranquilamente en su cama matrimonial cuando el pelirrojo sintió un golpe súbito en el salón principal.

-         que sucede Kazuma?

-         Creo que quieren robar!

-         Aaayyy!!!!- se asustó Yukina ante las palabras de su esposo

-         Quédate tranquila, linda Yukina, yo atacaré a quien sea..

Salió de su cama y lentamente se dirigió hacia el salón. Yukina inquieta siguió a su marido de lejos, temerosa de lo que sucedía. Los tres mundos estaban en crisis, podía no ser solamente un ladrón humano!.

Kuwabara atacó de un salto al intruso que estaba cerca del sofá, pero al hacerlo, recibió un golpe directo en el estómago que lo lanzó contra la pared.

-idiota! Que mierda pensabas hacer? – dijo Hiei con brusquedad.

-         enano, maldito! Que diablos haces en mi casa!!!!???- gritó enfurecido, tomando su abdomen con las manos.

-         detente Kazuma! Por favor!!! – dijo serena Yukina al confirmar la presencia de su hermano.- Hiei? No debías estar con Yuusuke?.....

-         si, iba hacia allí, pero Kurama tuvo un nuevo ataque.

Yukina comprendió en el instante, y se acercó al sofá, sentándose en la chabudai frente al inerte cuerpo de Kurama que comenzaba a tomar la coloración azulada de la inactividad. Buscó el pecho de Kurama, y posó sus manos en él, tocando la piel suave, emanando toda la energía que podía.

Estuvo varios minutos, sin generar efecto en Kurama. Hiei estaba nervioso.

La joven koorime empalidecía progresivamente, ese cuerpo estaba absorbiendo toda su energía sin siquiera respirar.... comenzó a tambalear su torso, mareada por el desgaste.

-         mi dios! Yukina! Te vas a lastimar. – dijo Kuwabara acercándose a la koorime, abrazándola por detrás – deja de dar tu energía, transmítele la mía....

Yukina sonrió inocentemente y asintió con su cabeza. Hiei vio sorprendido la situación. Después de todo, ese maldito humano la protegería mejor que nadie.

Kurama tosió de golpe, y comenzó a respirar ruidosamente, aún inconsciente, tomando bocanadas de aire en grandes cantidades.

-         me voy – dijo Hiei más tranquilo de ver a Kurama reaccionar.

-         No te preocupes Hiei, cuidaré a Kurama – asintió la koorime, apoyándose agotada en el cuerpo fuerte de su marido.

Hiei simplemente desapareció.

 

 

-mierda, donde se habrá metido ese Hiei!!!!! – gruñía Yuusuke esperando en el templo de Genkai.

-         mejor vete solo, Hiei está muy ocupado en otras cosas – acotó la anciana, tomando un poco de té.

-         Oye, vieja? No estás demasiado tranquila para todo este caos?

-         El que no esté dando vueltas por ahí o golpeando a todo el que se pone a mi frente no significa que no me preocupe...- le respondió cínicamente

-         Pues vaya, lo disimulas muy bien!

-         Los años Yuusuke!. Tu nunca entenderás!

-          En fin!, si no hay más remedio! Iré solo! –acotó estirándose, y haciendo sonar sus dedos y cervical.

Koenma apareció con el escuadrón del Reikai custodiándolo.

-         donde está Hiei!?

-         Aaargg!! Olvídalo Koenma!, pero.... porqué vinieron ellos?

-         Eh.......este......- Koenma se puso nervioso y triste – para protegerme. –acotó en última instancia.

-         Oye, y ellos no pueden cerrar el portal del Makai?

-         No, Yuusuke, ya lo hemos intentado, pero hemos descubierto algo.

-         Habla!

-         Ese portal depende exclusivamente de la energía de esa persona que está interfiriendo.

-         Eso significa que matando a esa mierda, resolvemos el problema? Fácil! – dijo una voz cínica entre los árboles, mostrándose a medida que caminaba.

Koenma: bien! Al fin llegas!

Yuusuke: pensé que no ibas a venir.....

Hiei: hnnn........- desvió la vista observando al escuadrón. – y esos?

Koenma: son protección, olvídenlos.

Yuusuke y Hiei atravesaron un portal generado por los del batallón.

Al atravesarlo y pisar suelo en el Makai, se horrorizaron ante el paisaje.

Columnas de humo por todos lados, cuerpos desangrándose, cortados, rotos, agonizantes en todas direcciones, gritos en la lejanía. El cielo estaba rojo, y en los diferentes horizontes podían ver portales pequeños abiertos que no dejaban de emanar demonios.

-         Hiei! Mejor nos separamos! Iré a buscar a Hokushin, tu fíjate que averiguas...

-         De acuerdo, cuídate idiota!

-         Lo mismo!

Y ambos corrieron en direcciones opuestas.

Hiei regresó al castillo de Mokuro, luchando con infinidad de monstruos a su paso.

 

-eeeyy!!! Hokushin!!!! Alguien está por aquí? – gritó Yuusuke en los  perímetros del reino de Raizen. De la nada surgieron sus cuatro súbditos más fieles.

-         Yuusuke! Te hemos estado esperando.

-         Mierda! Que ha pasado? El Makai está anárquico

-         Es eso justamente! El caos está destruyendo todo....

-         Has logrado averiguar algo más?

-         No Yuusuke!, solo el portal madre que te hemos comentado. No sabemos como cerrarlo, ni porqué fue abierto, mucho menos con qué fue creado.... no es algo sencillo de generar.

-         Vamos hasta allá!.

Los cinco desparecieron de un salto, iniciando al corrida hacia el punto indicado.

 

 

 

Hiei caminaba despacio por los pasillos del castillo: todo estaba destruido, quemado, arruinado. Fue hasta el aposento de Mokuro y abrió la puerta suavemente.

Mokuro estaba en su lecho, durmiendo con vendas en uno de sus brazos. Hiei ingresó desprevenido, y al cerrar la puerta, sintió la presencia tras de sí. Giró rápidamente y desenvainó la espada, pero al descubrir al comandante fiel de Mokuro, detuvo la misma a un milímetro del cuello del monstruo.

-         Hiei, disculpe. Mokuro estaba descansando, y me pidió cuidarla. Yo también estoy débil y no puedo sentir las presencias.

-         Hn...- envainó su espada y miró a Mokuro. dormía placidamente. – que novedades hay?

-         Desastre en aumento. Solo eso.

-         Está herida... que ocurrió?

-         Ella es poderosa, pero luchar sin descansar por tanto tiempo y contra tantos la debilita lentamente. Sus heridas fueron causadas por descuidos productos del agotamiento.

-         Tu también estás cansado. Ve a dormir, yo me qeudaré.

-         Gracias.

El comandante se alejó de la puerta y se fue. Hiei observó el cuarto: igual que los pasillos, derruido, indicio de que los ataques al castillo habrían sido muy intensos y muy profundos.....

Se sentó en el banco de madera que era su lugar predilecto para hablar con Mokuro, colocando sus pies sobre la mesa que acompañaba a la silla, recostándose con el antiguo sabor del recuerdo, y apoyando su cabeza entre sus brazos que los posicionó en forma de almohada tras de su nuca.

-         vaya!, no cambias, cuantas veces te dije que no pongas tus sucias patas en la mesa! – comentó cínicamente Mokuro, aún recostada en el lecho.

-         Hn!, tu tampoco cambias Mokuro!.- le sonrió con ironía, sonrisa devuelta por la misma Mokuro, quien se incorporó de la cama.

-         Que es de tu vida, Hiei? Has encontrado lo que buscabas?

-         No vine para eso...... que sabes de esto que se está generando.

-         Absolutamente nada.

-         Que eficiente! – rió Hiei sardónicamente.

-         Y tu que sabes? Vives en el aún tranquilo Ningenkai....

-         Se que este caos es producido por el hechizo del lazo con la muerte.

-         Que~e????-dijo sorprendida Mokuro

-         Tu sabes sobre él?

-         Es una leyenda famosa, es el máximo poder que un ser puede tener: control de la muerte y la vida del resto. Un dios. Pero quien lo usa?

-         Eso es lo que tenemos que averiguar.

-         Hay más?

-         El portal madre que apareció en el Makai tiene la energía del bastado que está haciendo esto. Una vez muerto, finalizaría el  problema.

-         Muy poca información para el grado de crisis en el que estamos. Cuando el nivel intermedio comience a atacarnos, las energía se esfumarán.... son muchos, en poco tiempo....

-         Podrás detenerlos un poco más?

-         Veré que puedo hacer Hiei!, mientras tanto, déjame descansar, para poder resistir.

Mokuro se acostó de vuelta, dejando su cuerpo sobre el colchón, reposando profundamente, mientras Hiei pensativo observaba el techo