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Naze?
(porqué?)
ADVERTENCIA: creo que es algo así como lemon, yaoi o algo por el estilo, así que si no eres adept@ a tal material, te recomiendo no leerlo. Muchas gracias!
“Muchas veces buscamos lo que está en nuestra frente, y puede pasar una vida, sin hallarlo. Solo nos percatamos de ello, cuando el tiempo destruyó toda posibilidad, y nos enfrentamos ante nuestro propio reflejo, en el fracturado espejo de la conciencia.”
“No nos une el amor, sino el Espanto” J.L.Borges
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Hiei había lanzado con el resto de energía que le quedaba el golpe sobre Kurama, pero éste, en un súbito destello dorado de sus ojos, aceptó el mismo abriendo sus brazos, dispuesto a recibir la redención final.
La sangre salpicó a Hiei por completo. Atónito miró a Kurama que tenia sobre el torso una profunda herida. El rostro de Hiei era una mezcla de confusión y horror, dolor y amargura. El youko lo observaba con una dulce sonrisa, que transformaba lentamente sus plateados cabellos en el rojizo de antes.
- Kurama..... mierda....porqué?...-dijo secamente, dejando caer su espada ensangrentada de sus manos, atónito, sin reacción alguna ante el trágico hecho que se presentaba a su frente.
- Hiei, perdóname – se desplomó siendo sujetado hábilmente por el demonio, quien abrazó ese cuerpo con fuerza, viendo su mirada verde y vívida en esos últimos instantes, como lo había percibido en aquella póstuma noche.
- Kurama, porqué? Porqué? por lo que más quieras, no te atrevas....a......dejarme.....
- Perdóname Hiei...- le sonrió bellamente, como hacía tiempo que no dibujaban sus labios tan sensible expresión - .... puedo pedirte .....un favor? – tosió dolorosamente, sintiendo que su pecho derramaba sangre sin parar. Una línea roja se perfiló en su comisura, cayendo hasta su cuello. Hiei lo observaba desesperado, horrorizado. El dolor como nunca antes lo había sentido.
- Si...
- Haz que mi madre.....olvide..... que tuvo un hijo....... –le sonrió nuevamente con aquella póstuma y mortal sonrisa.
- Kurama! – sorprendido , abrazó a su amigo, besándole la frente.
- Ella....sufrirá mucho.........yo....no deseo........causar más...daño....
Hiei lo observó, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas por primera vez en su vida.
- Hiei...... – Kurama con mucho dolor contraído en su rostro, llevó su mano a su pecho, tomando la perla en sus dedos ensangrentados. El collar estaba completamente rojo. – gracias – le dijo, dándoselo...
- Kurama, por favor, no me hagas esto!!!! – comenzó a elevar la voz desesperadamente. Koenma vio la situación desconcertado. Yuusuke incorporado no podía creer lo que sucedía. Nunca lo hubiera pensado. Cuándo había ocurrido eso! Él nunca lo había percibido. Esos dos..... ya era demasiado tarde para esos dos demonios...
- Perdóname, lo siento mucho Hiei...... yo... no quería.... que las cosas...tomaran este rumbo...... lo siento..... – lloraba Kurama, sufriendo el mismo mal que el demonio de fuego, luchando por no querer aceptar ese destino que no les dio el tiempo suficiente. Llorando por ser esa la última vez para verse....
- No!, no me vas a dejar así! Zorro idiota! Me estabas curando......
Kurama derramó más lágrimas amargas. Hiei estaba padeciendo demasiado. Ni el propio youko habría hecho sufrir tanto como lo estaba haciendo en ese momento. Kurama mostró una apesadumbrada sonrisa, derramando más lágrimas, lágrimas que solo demostraban el triste destino que los rodeaba sin salida.
- daría mi vida por curarte, Hiei – le dijo llorando sin cesar, con dolor mientras sentía la muerte muy cerca.
- No!, asi no! Eres una mierda!! Me estás........ destruyendo, zorro imbécil! Si te mueres te juro que me la pagarás! – Hiei derramó una única lágrima, que cayó sobre el rostro de Kurama, rodando en perla blanca, sintetizando todas las emociones del momento.
- Perdóname...... yo sabia que el youko solo iba a dañarte ...
Hiei no acotó nada, observando con sus ojos rojos vidriosos el agonizante rostro de Kurama, sintiendo su dolor, siendo el dolor de ambos, y buscando el alivio a sus almas destrozadas lo besó. Kurama aceptó ese último sabor. El demonio de fuego se había percatado que el aroma de su amante era el que siempre había tenido. El hechizo ya no estaba con él. Separó el beso temeroso de haber perdido a Kurama, cuando escuchó un gemido de dolor muy tenue. Observó al moribundo pelirrojo.
- Hiei......no olvides...... yo te......... – respiró ruidosamente, tembló muy leve, sus ojos se cerraron derramando sus últimas lágrimas y todo su cuerpo se relajó de súbito.
Hiei observó el cuerpo en sus manos, sorprendido, tratando de llegar a comprender.
- yo también...... –dijo al oído de su amante, apoyando su cabeza en el pecho rasgado de Kurama, apretándolo cada vez más fuerte, en un vano intento de darle vida de alguna manera. – duerme, Kurama....mañana estarás bien, ya verás........
el portal se estaba cerrando, y Ani Toguro se dispuso a pelear....
fue en ese momento cuando Koenma le ordenó a la joven del escuadrón el ataque.
Yuusuke se puso de pie, gritando por lo que ocurría.
- necesitamos tu última ayuda..... – le dijo la mujer al recién incorporado Yuusuke.
- que?
- Vendrás conmigo
Ambos atacaron a Ani Toguro y lo empujaron al portal. Esa era la única manera de lograr que el portal se sellara finalmente, sin que Toguro lo pudiera mantener abierto de alguna forma. Era necesario el sacrificio de ambos, para detener a los monstruos emergentes, antes de que los tres reinos colapsaran.
Koenma recordó con dolor esa conversación con su padre:
- esto será cada vez peor hijo!.
- Pero padre..... no podemos hacerlo....Yuusuke nos ha ayudado siempre! Es traicionarlo!
- Es la paz de los tres mundos!
- Pero Yuusuke tendrá un hijo!, no puedes....
- No!. Será una niña.
- No puedes darle otra oportunidad?
- Ya le hemos dado muchas.
- Todas porque tu sabías que lo irías a necesitar luego!
- No digas eso!
- Es la verdad! Lo has usado padre! A él y a todos ellos!
- No soy yo, es el destino! Entiéndelo hijo! Yuusuke debió morir en aquélla oportunidad contra Sensui. Pero su naturaleza youkai despertó, desafiando al destino. Tarde o temprano, la muerte llega. Él escapó antes, pero ahora no podrá. Entiéndelo hijo!. Si escapas a la muerte, no lo podrás seguir haciendo por mucho más tiempo...
- Y la niña? Vivirá sin padre?
- Como lo ha hecho Yuusuke.
- Yo no pienso traicionarlo.
- No lo harás. Solo llévate a Hanshu, del escuadrón, por si Yuusuke no llega a reaccionar como esperamos que lo haga.
- No es demasiado condenarlo al infierno? Después de todo....él fue bueno.....
- Si escapas de tu hora, escapas de tu juicio, siendo luego tu condena más terrible de lo que hubiera podido ser.
- Padre...tendré su perdón?....
- Protegemos el Ningenkai. Él perdonará todo.
Yuusuke había esquivado la muerte, al igual que Kurama. Y ambos fueron castigados con el peor de los castigos, pero al menos, sabiendo que protegerían el Ningenkai. Era una verdadera pena que la joven del escuadrón también tuviera que someterse a ese castigo, sabiendo que ella no había sido elegida, sino Hanshu, el primer comandante del escuadrón, muerto antes de reaccionar por Toguro.
Y allí caía Yuusuke, como había predicho su padre, sin la necesidad de arrastrarlo. Llevando consigo a Ani Toguro. El portal se cerró finalmente.
Un silencio mórbido veló el ambiente, a medida que el día se oscurecía por las nubes que anunciaban el lloro del cielo.
Las gotas comenzaron a caer tímidamente.
Poco a poco los compañeros heridos se acercaron para ver los resultados de la batalla. Pero solo observaron a Koenma mirar fijamente a los dos demonios en el suelo.
Kurama sin vida, en los brazos de Hiei, quien lo observaba sin decir nada, con la mirada perdida en un mar de sangre que emergía en sus regazo, desde lo más profundo de ese cuerpo muerto..
Mokuro apareció entre los sobrevivientes mirando la escena con dolor y sorpresa.
Era mejor que todos se fueran.
- ey! Rápido, todos al castillo, debemos curar a los heridos –ordenó, siendo obedecida de inmediato.
Koenma giró y lentamente caminó a través del bosque, alejándose de la escena.
-Koenma! – fue llamado antes de desaparecer. Era Hokushin. – que pasó con Yuusuke? Donde está? – preguntó completamente consternado.
- salvó los tres reinos. Igual que Hiei y Kurama. – miró de vuelta la figura negra abrazar el cuerpo ensangrentado en la lejanía.
- Nuestro líder..........murió?....entonces.....-dijo apenado, bajando su tristeza, buscando ocultar las lágrimas- no tendremos más que.....
- No!- lo detuvo- no más muertes!. Aún tienes un líder....
- Hn? –dijo sorprendido.
- La hija de Yuusuke. – Koenma continuó su camino, desapareciendo por el bosque.
Hokushin comprendió el mensaje. Esperaría lo necesario. Después de todo, Yuusuke le había dado una encomienda.
Yuusuke: oye, Hokushin!, recuerda que siempre debes proteger a mi querida Keiko y mi hijo!!!! Te los dejo a tu cargo!!!
Hokushin recordó, y despareció de un salto.