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Naze?
(porqué?)
ADVERTENCIA: creo que es algo así como lemon, yaoi o algo por el estilo, así que si no eres adept@ a tal material, te recomiendo no leerlo. Muchas gracias!
“Muchas veces buscamos lo que está en nuestra frente, y puede pasar una vida, sin hallarlo. Solo nos percatamos de ello, cuando el tiempo destruyó toda posibilidad, y nos enfrentamos ante nuestro propio reflejo, en el fracturado espejo de la conciencia.”
“No nos une el amor, sino el Espanto” J.L.Borges
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- Vayaa~a.... ya hace un día que nadie avisa......
- No te llamaron los otros?
- Si. Kaito y compañía dijeron que se mantenían alerta, pero los portales ya están cerrados.....
- Que alegría!.....podremos confiar en eso, Kazuma?
- Mmmn... no lo se.... tengo una horrible sensación....
- Ja, ja.... puede ser porque estás muy débil....casi mueres!!!- la joven koorime abrazó a Kazuma tiernamente.
Ella había estado entregando toda su energía, sintiendo el drenaje permanente de la de su esposo. Pero cuando sintió que ambos morirían, Kazuma recuperó toda la energía, a pesar de su inconsciencia, permitiéndole a Yukina reservarse la poca que tenia para ella. Algo había sucedido, porque el ser que había dañado tan severamente a Kuwabara había cedido ante el hechizo.
- puede ser Yukina. Pero de todas formas, siento una sensación helada.....
- esperemos....
Yukina y Kazuma luego de haber recuperado sus energías en su hogar, decidieron ir al templo de la maestra. Al llegar observaron que todo estaba tranquilo, y resolvieron esperar allí....
todo el día se había pasado y la noche se extendía.
- aaarggg.... mejor nos vamos Yukina, tal vez nos estén buscando por otro lado...... quizás no salgan por el mismo portal.....
- no lo se Kazuma.....este no era el portal más cercano al caos?
- Pues si.....
- Y si te comunicas con Koenma.....
- No. El bajito nos avisaría de las novedades......
El silencio se perpetuó en el cuarto, dejando escuchar el caer del agua del té que Yukina había preparado para ambos.
Súbitamente la quietud fue quebrada por el zumbido característico del portal. Kuwabara y Yukina escucharon sonriéndose mutuamente.
- LLEGARON! – dijeron rápidamente, saliendo con velocidad del cuarto hacia el jardín, en busca de Yuusuke y los demás, cansados pero victoriosos....
- AAAYYY!!! YUUSUKE!! ERES LO MÁXIMO!!!! –gritaba Kazuma atravesando los cuartos hasta llegar al jardín con Yukina a su lado...
pero se paralizó ante la imagen, la sonrisa de ambos se desfiguró y Yukina derramó sin notar dos perlas de lágrimas....
Hiei herido, y muy agotado, en el suelo, arrodillado, teniendo en sus brazos a Kurama, con el pecho herido profundamente.
- por dios! Que sucedió? – dijo suavemente Kuwabara acercándose a Hiei con lentitud. – Hiei....que pasó?
- Lo detuvimos – dijo sin mirarlo, permanentemente observando el pálido rostro de Kurama. Su voz carecía de toda ironía, o desfachatez que siempre poseía.
Yukina horrorizada se acercó a Hiei, arrodillándose frente a él. Hiei notó que la koorime lo observaba, y levantó su rostro por un momento fijándolo en su hermana.
- Yukina..... puedes ayudarle? – la voz de Hiei era una voz herida, cansada, y suplicante. Yukina lo observó con plena compasión, y echó a llorar, desparramando por el suelo perlas bellamente azules. Hiei fijó su ojos de vuelta en el rostro de Kurama. Ambos estaban empapados.
Kazuma observó atónito. Pensaba sin comprensión.
**Dónde estaba Yuusuke?. Kurama. Que le había pasado?. El experto zorro herido de esa forma?!, pero.... que estaba haciendo allí Kurama.... su debilidad, probablemente halla sido la causa de esa herida. Porqué no resististe, amigo? Porqué?.... Yuusuke!, dónde estás idiota! ***
Kuwabara rompió sus pensamientos, para regresar a la realidad. Habría que hacer algo con el demonio de fuego y el cadáver del amigo. Habría que darle una tumba digna...pero... dónde?.
Recordó el placer que el pelirrojo experimentaba en las cercanías de ese templo. Kazuma consideró que sería el mejor lugar para un ser como él, tan ligado a los dos mundos. Ese era el lugar, el límite entre uno y otro, con el bosque rodeándolo.
Pero Hiei. Él estaba realmente fuera de si.
Kuwabara siempre vio en ese antipático enano un humor oscuro, cínico, propio de una hiena maliciosa....pero esa vez, apenas podía respirar. Hiei observaba con la mirada perdida el cadáver de Kurama. Kazuma no podía entender esa actitud tan desencajada de la personalidad del demonio.
Acaso podría reaccionar contra ellos?. Por un momento tuvo miedo, principalmente por Yukina que estaba a su lado, amenizando su lloro con lentitud.
Kuwabara se arrodilló ante Hiei, y trató de quitarle el cuerpo de Kurama de entre sus brazos, pero Hiei se aferró con más fuerza, negando su abandono.
- Hiei, por favor, debemos enterrar....
- No!. –dijo con una voz quebrada, rodeando más el cuerpo de Kurama con sus brazos. – no está muerto!
- Que? – Kazuma volvió a observar a Kurama, completamente convencido de que su amigo los había abandonado, ya no había posibilidad de cura. Ya no más. Volvió a fijar su vista en Hiei, descubriendo su mirada abrillantada. Ese demonio estaba enloqueciendo?
- No!. El despertará...... como con sus desmayos......- comentaba con voz temblorosa, acariciando el rostro de Kurama. Yukina inició un lloro ahogado, dejando caer lágrimas de sus ojos, observando con sublime piedad el dolor de su hermano.
- Hiei – susurró acongojada.
- Por favor, Hiei, Kurama debe tener una tumba.....- Kazuma continuó, percatándose que Hiei fijó su vista en la de él, con una expresión de derrota absoluta, que conmovió al humano. Hiei mantuvo su visión en silencio, escuchando, abatido.
Kazuma tomó valor y acotó:
- Kurama está muerto..... – Hiei continuó observándolo. – Hiei, perdimos a nuestro amigo....
Kuwabara tomó el cuerpo de Kurama, sin que esta vez Hiei se opusiera, y se alejó con el mismo hacia el bosque. El demonio de fuego quedó observando la nada, en un shock instantáneo, cuándo sintió a su hermana acercarse a él, y abrazarlo con la mayor conmiseración. La koorime estaba manchándose de sangre en el abrazo, que por primera vez, Hiei devolvió, cerrando sus ojos, y pasando sus manos por el talle de la joven.
Kuwabara dejó el cuerpo de Kurama entre los árboles de ese lugar. Los propios vegetales se apoderarían de los restos de su antiguo amo, y le erigirían su propia tumba.
Al regresar al templo se encontró con Yukina abrazando a Hiei con la mayor de las compasiones que habría visto en su vida. Esa koorime daba consuelo a cualquiera, incluso a un demonio como Hiei. Porqué?. Se preguntó en silencio.
Ayudó a Hiei a tomar un baño, curar sus heridas y descansar en el cuarto.
- como está? – preguntó apenada Yukina.
- Nunca estuvo tan fuera de si. Esta sin ánimos de nada. Nunca hubiera permitido que lo ayudara a bañarse.
- Pobre Hiei!. – suspiró dolida. – le prepararé una buena comida.- Yukina se levantó y salió del salón, dejando a Kazuma solo. En realidad el pelirrojo quería hablar con ella, desahogarse, pero sabía que la koorime no estaba en condiciones para eso, y prefirió meditar en silencio, replanteándose todas las incógnitas de la llegada de Hiei.
Había oscurecido muy rápido. Las nubes cubrían el cielo, sin dejar ver estrella alguna.
Kuwabara se dirigió al lugar del bosque donde había dejado a Kurama.
Estaba completamente modificado. Un tumulto de vegetales se erigía, tomando una forma bellísima, entre humano y zorro.
Rodeado por bellas flores negras. Kuwabara observó todo sin llegar a creerlo. Las cosas cambiaron mucho. Que fue lo que había pasado?. Si no hubiera dejado escapar a Kurama el día anterior, tal vez estuviera riendo con él, comentando los hechos de la batalla.
Sintió una gran pesadumbre. Kurama era querido por muchos. Su ausencia se notaria. apoyó su cabeza contra ese monumento de raíces y arbustos.
- vaya, Kurama! Que rayos pasó? – preguntó en voz alta.
Hiei estaba en las sombras, observando el comportamiento del humano. Abrigó una sensación de dolor, sin preocuparse de ese ningen que siempre consideró estúpido. Esta vez, sus palabras eran la pura verdad. ‘Que rayos pasó Kurama?’ pensó Hiei, decidido a regresar al cuarto.
La cena estaba servida. Yukina fue a buscar a Kazuma, sin la alegría de siempre. Al regresar al salón, Hiei estaba sentado, esperando compañía. Yukina notó la debilidad de su hermano. Hiei nunca hubiera preferido la compañía de nadie.... pero esta vez, era demasiado para él solo.
- toma Hiei – le sirvió Yukina.
Kuwabara y Yukina comenzaron a comer sin muchas ganas. Hiei miraba el plato de alimento, con resignación.
- no te gusta, Hiei? Quieres que te prepare otra cosa? – le pregunto amablemente Yukina. El demonio negó con la cabeza y comió lentamente, sometiendo al salón al silencio estrictamente limitado por el sonido de los platos y los palillos.
- Hiei, que pasó? – finalmente preguntó Kuwabara ansioso de conocer la verdad.
- Lo que has visto – dijo Hiei, sin ese sarcasmo, sin ironía, con la voz más pura y desanimada de su ser.
- Yuusuke?
Hiei se percató que algo más había ocurrido. Era cierto, a pesar de su propio dolor había logrado ver como Yuusuke junto con la chica del escuadrón se abalanzaron sobre Toguro condenándose los tres al infierno. Yuusuke. Hiei tembló de súbito. Otro niño más sin padre. Hiei hubiera podido evitar eso también, si Kurama nunca se hubiera entregado a su espada de esa forma. Hubiera podido modificar las cosas. Hubiera....
- salvó los tres mundos.....- dijo al final
- rayos, Hiei! Ya se eso! Pero que es de él, donde está? Acaso......
- solo vi su imagen detrás de las puertas del infierno, cuando éstas se cerraban.....
- queeeeee~e!!!!??????
Hiei explicó cada detalle de la lucha entre Toguro y Yuusuke. Yukina parecía consternada. También les dijo que Genkai había muerto hacia tiempo, y nadie lo había notado a excepción de Kurama y Hiei, en aquella noche. Yukina lloró desconsoladamente, siendo abrazada por Kuwabara, que se resistía a creer que su amigo y Genkai habían muerto. Sumando el triste cuerpo de Kurama...
- no!, no puede ser! La maestra también?? Y Kurama, quién lo mató?
- ........
- por favor Hiei, dinos! – rogó Kazuma. Yukina observó a su hermano que bajó su rostro, sintiendo como apretaba sus manos, lastimándose a si mismo. Kuwabara estaba expectante ante la respuesta.
- Yo.
Dijo con dolor. Kuwabara abrió sus ojos, notó que una pequeña esfera negra cayó a la mesa, rodando hasta el suelo. Avistó a Yukina, percibiendo el dolor en sus ojos, y comprendió finalmente el porqué de la dedicación de su hermana por ese enano. Descubrió la unión que había entre esos dos demonios.
- Hiei!, por favor, explica! Como fue? –acotó disimulando su hallazgo, concentrado en el tema de su pregunta.
Hiei se contuvo y explicó secamente lo ocurrido. Yukina lloraba sin cesar, sin llanto, dejando fluir en silencio las gotas de sus ojos, que se cristalizaban al llegar al suelo.
Kuwabara no salía de su asombro. Recordó las palabras de Koenma:
“buscamos un ser con ki modificado”...
- mierda!!! Un ser con ki modificado!!! El único era Kurama!!!! Pero no incrementado, sino disminuido......... mierda!!!!!! Porqué no me di cuenta!!!??? – golpeó la mesa con la mano, mordiendo su labio inferior, lleno de impotencia y dolor. Hiei levantó su rostro y lo observó. Era cierto. Tampoco él había pensado en Kurama. Nunca pensó que estaría tan íntimamente ligado a ese caos.
Hiei se levantó muy despacio, con la intención de regresar al único lugar donde podía llamar hogar. Que muy pronto dejaría de serlo.
- Hiei, a donde vas? Aún estás herido – preguntó acongojada Yukina.
- A Cumplir unas promesas.....
- Por favor Hiei....... no me abandones...... – murmuró la koorime. Hiei giró rápidamente, mirándola sorprendido. Esas palabras.... Yukina solo lo observó con miedo y tristeza. El demonio se volvió y desapareció en mitad de la noche oscura, sin luna ni estrellas.
- Mierda!
- Que sucede Kazuma?
- Como diremos esto a Keiko...... – ambos agregaron más desconsuelo a sus afligidas almas.