"Naze"    
Por Jinsei no Maboroshi  

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Resumen: Cuando cada uno elige su propio destino...

 

Naze?

(porqué?)

Por Jinsei no maboroshi

 

ADVERTENCIA: creo que es algo así como lemon, yaoi o algo por el estilo, así que si no eres adept@ a tal material, te recomiendo no leerlo. Muchas gracias! 

 

“Muchas veces buscamos lo que está en nuestra frente, y puede pasar una vida, sin hallarlo. Solo nos percatamos de ello, cuando el tiempo destruyó toda posibilidad, y nos enfrentamos ante nuestro propio reflejo, en el fracturado espejo de la conciencia.”

 

“No nos une el amor, sino el Espanto” J.L.Borges

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Capítulo 22

 

Hiei ingresó por la ventana que estaba abierta. Todo estaba tal cual como había sido siempre. El escritorio, la cama....

Comenzó a sacar toda la ropa. Aún tenía su aroma. Frotó su rostro entre el revuelto de ropa sobre el suelo buscando resignado el cuerpo que le haría una caricia, que con voz suave y ronca le diría tonterías o gracias..... pero sabía que nunca más esa voz se alzaría ni que su piel volvería a sentir esa otra piel. nunca más!. Ni aún luego de la muerte.

Recuperado de su ilusión arrojó toda la ropa por la ventana.

Tomó los libros y también los lanzó. Vació todos los cajones y tiró por la ventana todo lo que fuera pertenencia de Kurama. Saltó por la misma y se enfrentó al montón de cosas que se hallaba en el suelo del jardín. encendió un poco de ki sobre el montón y quemó el pasado humano de Kurama con suma tristeza, observando el cambio constante de las llamas, que devoraban cada instante de la vida de aquel pelirrojo, con esa mirada alegre, con sus sonrisas tiernas, con su alma tan cambiada.

El fuego consumió todo pasado, borrándolo finalmente de la forma material. Liberándolo de alguna manera oculta, a las cadenas que hacía tiempo lo estaban dilapidando.

Cuando llegara la familia, borraría en cada uno el recuerdo de Kurama para siempre, como el había prometido.

Regresó al cuarto y se arrojó meditabundo sobre la cama. Una cama llena de recuerdos.

“ no me dejes”

“no me abandones”,

“perdóname”,

“libérame”,

“Es todo una mentira, no hay cura”,

“solo daño”.

Todas las frases de Kurama se mezclaban en esa cama, con ese perfume que tan lentamente se apagaba como habría hecho el alma de Kurama.

Hiei sabía que Kurama no tuvo castigo ni recompensa. Igual que Genkai. Igual que Yuusuke. Almas sin destino final. Solo la destrucción. Solo la nada....

Sintió un escalofrío al pensar que el alma de Kurama se extinguió para siempre. Nunca en la vida encontraría ese ser, ni aún luego de la muerte. El pelirrojo que lo estaba curando, desaparecido en la nada, esfumado. Repasó ese último momento del agónico humano en sus brazos....

“Hiei......no olvides...... yo te.........”

evocó la sensación de un último abrazo hecho a su alma. Un toque más allá de la carne en ese instante de extinción. El ultimo deseo del joven. Kurama se había ido, dejándole el profundo dolor de su perdida irrecuperable.

- zorro idiota –gruñó.

Se aniñó entre las mantas, y quedó dormido, sintiendo el abrigo glacial de la soledad tocándole nuevamente la espalda.