Holidays. ~~ SUNE
"Down with me"
Por Nasaki

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Resumen: Hiei es un afamado músico de Rock y Kurama un periodista del Times de Londres. ¿Qué tendrán que ver uno con el otro?. Una relación accidentada, un Youko y más entrometidos, y una especie de historia de amor.




DOWN WITH ME
 

Down with me: capítulo 9: Viajes y aviones

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-.Bueno, bueno, entonces no es tan grave después de todo. –comenzó a decir mientras jugueteaba con su cabello, plateado, rizando las puntas. Oh no, ahora nunca se vería así de lindo. ¡Maldición!. Del otro lado del teléfono, el otro periodista carraspeó. ¿Molesto?. Oh vamos. Yusuke Urameshi y molesto, eran dos cosas que sencillamente no se llevaban bien.

 

-.¿Grave?. ¡Es terrible!. –se oyó un gritó del otro parecido a ‘el café está listo’ y un ‘ya voy, Kazuma’. Ahora definitivamente se estaba asustando. No, mejor no pensar en eso. Youko hizo una mueca. Risilla discreta.

 

-.¿Entonces por qué estás confiando en mí?. –y Youko tomó una toalla que se pasó por el pelo mientras hablaba y salía del cuarto de baño. Tal vez no había sido malo ir a Dublín si tenían hoteles tan buenos.

 

-.Por que siempre los estás siguiendo (deberían demandarte por acoso), por que siempre te metes en donde no te llaman, por que eres el peor periodista de todo Londres y por que harías lo que fuera por irte de Dublín. –

 

-Ah, tienes razón en todo menos en lo último. ¿Qué podría hacer yo para impedir el vuelo cuando ya casi faltan dos horas para que despegue?. –y encendió el secador de pelo. Tal vez después pediría servicio al cuarto. -.Si, eso sería bueno. –

 

-.¿Eh?. –

 

-.Nada. –y se sentó en la cama a hojear una revista que tenían en el hotel. Tener una suite es genial. Y nada de molestos artistas excéntricos, no, nada de eso. Sólo una tonta noticia del pre-estreno de una película y ya.

 

-.Pgrrrrrr... –sonó el secador de pelo cuando Youko lo encendió.

 

-.Lo importante es que llames a tu editor. Tú sabes que es amigo de algunos empresarios de la empresa de viajes y ... ¿Es eso el secador?. –Youko se encogió ligeramente de hombros.

 

-.Es tu culpa por haberme interrumpido durante mi ducha. –esta vez fue Yusuke quien casi sufre un espasmo. Bien, el sentimiento era mutuo.

 

-.Lo que sea. Sólo asegúrate de llamarlo. – Youko se tiró sobre la cama, y antes de que Yusuke Urameshi pudiera decir nada del ruido que había echo al echarse, murmuró ya un poco fastidiado (con el orgullo echo pedazos)

 

-.Debo decir que nunca esperé algo tan deshonesto de un periodista del tan prestigioso Times. ¿Sabes, Yusuke Urameshi?. – del otro lado sólo se oyó una especie de golpe extraño que Youko ignoró olímpicamente.

 

-.Bueno, entonces te queda perfectamente. –

 

-.Es cierto. – acordó, mientras leía un artículo especialmente interesante acerca de Venecia. -.Escucha Esto. ¿Sabías que en Venecia aumenta el agua un 1cm cada año en relación al agua de los deshielos?. –

 

-.No, pero ... ¿qué rayos tiene que ver eso con esto?. –

 

-.Nada, sólo comentaba. – Youko sonrió mientras cerraba la revista. -.Digamos que en este momento sería interesante saber si la relación de tus queridos amigos se está hundiendo. ¿No sería interesante?. –

 

-.¡¿Pero qué?!. .... –

 

-.Oh ... lo siento, tengo una llamada en la otra línea. –y Youko cortó el teléfono. Por supuesto que no había ninguna otra llamada. Y aunque la hubiese no habría contestado.

 

Sacó un cigarrillo del cajón de la mesa de luz, que tenía al lado, y se quedó pensando por unos momentos. Hasta se le había planteado un tema moral muy interesante. Se rió. ¿Moral?. Eso si que era extraño. Aunque ...

 

Se incorporó y miró por unos instantes el papel con el número de su editor. Lo recorrió con los dedos, repasó la letra alargada escrita con lapicera azul. Miró el teléfono, lo tomó y marcó un número. En seguida se escuchó la voz del otro lado diciendo,

 

-.Servicio al cuarto. ¿Qué desea pedir?. –

 

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-.Es que posiblemente, hayan adelantado el concierto que daremos en San Diego se adelantó bastante, por eso, también se adelantó el de Japón y por eso Sergei tuvo que adelantar nuestro viaje también. No lo culpo, fue una urgencia. Si yo fuera un manager tan importante ... –CLAC!. Fue el sonido que hizo el tenedor de Hiei cuando pinchó el pedazo (ahora masacrado) de carne que tenía en su plato.

 

Así que Keith decidió no mencionar lo que hubiera echo de ser “un manager tan importante” y ocupar su vista en cosas como ... ¿el plato vacío?.

 

-.¡Arghh!. –gruñó Hiei arrojando el plato de comida casi fuera de la mesa. -.¡Qué asco!. ¡Ya le decía yo a ese imbécil de Andreu que ser famoso apesta!. –

 

-.¿Ah?. –dijo Vlad que mucho no se acordaba del extraño amigo que Hiei tenía de la infancia. Su hermano le dio un codazo y murmuró algo así como ‘después te explico’ mientras Hiei seguía masacrando su comida.

 

-.Bueno ... en parte te lo buscaste por ... –Keith volvió a pensarlo ... ¿por enamorarse?. -.Por ... no mantener una relación exclusivamente profesional. – eso es, magnífico, idiota. Se reprochó mentalmente cuando vio la nueva expresión asesina de su mejor amigo. Bajó la mirada. De vuelta el plato.

 

-.No se ... –murmuró Vlad mientras miraba un catálogo de motos que se había traído al restaurante. -.Está es nuestra última noche. Y si ahora son las once faltan doce horas para el vuelo. –

 

-.Diez ... –

 

-.¡Lo que sea!. –gruñó Vlad mientras le echaba un buen bocado a un pedazo de pollo. -.Lo importante es que aún tenemos tiempo. –

 

-.¿Y qué esperas?. ¿Qué hallemos una manera mágica de cancelar el viaje?. Verdaderamente eres brillante. –gruñó Hiei encogiéndose más en el asiento.

 

-.Ah, pues lo siento, no tienes que ser siempre tan sarcástico. –

 

-.Por otro lado ... –y el hermano pensativo, se pasó una mano por el cabello azulado. -.Podrías aprovechar el tiempo que queda para hablar con Kurama. No se ... no quiero entrometerme pero no creo que sea bueno que el te odie por ... un ligero cambio de planes. –

 

-.¿Ligero?. –dijo el hombre de los nervios alterados alzando el puño. Hiei Jaganshi vio a ambos lados y lo bajó despacio, asegurándose de paso, que no hubieras ninguna cámara plasmando su momento de crisis. (Nunca se sabe dónde pueden estar escondidos los periodistas).

 

-.Bueno, bueno ... –sonrió Keith conciliadoramente. -.A propósito este vino es excelente. ¿Qué marca será?. Deberíamos comprarlo. Ah ... ahora que se acerca el año nuevo ... –

 

-.¡Estoy en un momento así y a ti no se te ocurre otra cosa que hablar de vinos!. –estalló Hiei, que ya no pensaba correctamente.

 

Ambos hermanos se miraron muy disimuladamente, mientras se encogían de hombros y continuaban con la cena. Hiei apoyó sus codos en la mesa y sus manos sobre su rostro con la expresión más aburrida del mundo. Tal vez lo que decía Keith no estaba del todo mal y debería hablarle, sólo para asegurarse de que no ...

 

-.¿Podrías hacer menos ruido al comer Vlad?. – se quejó, el aludido apenas si había tragado se metió otro pedazo.

-.Estúpido. –dejó salir Hiei mientras miraba más allá de la ventana.

 

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Kurama apenas estaba animado para terminar de tomar su café, lo revolvió, lo miró dar vueltas y vueltas mientras movía la cuchara para que se disolviese el azúcar. Realmente patético. ¿Acaso realmente estaba así de preocupado?. No se había sentido así desde ... bueno, no, en realidad, era la primera vez que realmente se enamoraba. ¿No se sentía eso un poco ridículo?. Digamos que si todo llega, entonces que tarde que había pasado todo.

 

-.¿Qué?. –casi rugió cuando la mesera le trajo la cuenta, la chica dio un respingo y con la voz un poco quebrada (y mirando a ver si encontraba cerca alguien un poco más corpulento o al menos muy seguro de sí mismo) le respondió

 

-.Son cruenta y nueve con cincuenta centavos, señor. – Kurama parpadeó dos veces, dándose cuenta de las acusadoras miradas de la gente del local. Sacó su billetera y con una sonrisa “hermosa” (más bien asesina) le dio el dinero. La mesera lo revisó y antes de darle el vuelto, se había ido.

 

-.Extraño muchacho. –se encogió de hombros. -.Que demonios, creo que esta vez cerraré temprano. –

 

Kurama eres un idiota. Kurama me caes bien mal. Kurama deberías agradecerme de vez en cuando. Kurama, Kurama, Kurama.

 

La voz de Hiei le resonó un poco en la cabeza. Se sentó en un banco de la plaza, por suerte, ese era un barrio tranquilo, prácticamente, muy iluminado. A veces de chico solía ver a algunas parejas pasear por ese mismo parque.

 

¿Cómo era que había llegado a enamorarse de ese chico?. En realidad, cuando primero lo conoció su primera impresión fue, que era un chico malcriado, que se creía la gran cosa por ser famoso. ¡Que iba por ahí pisando cabezas!. Vaya uno a saber que es lo que Hiei Jaganshi pensaría de él en ese momento.

 

¿Cómo era entonces que las cosas se habían deformado tanto?. Esa no era la forma usual de proceder. Un buen periodista no se involucra en el sentido personal con ... con nadie relacionado al trabajo. ¿No?.

 

-.¿Kurama?. –levantó un poco la mirada, las luces de los faroles eran un poco tenues y al principio le costó identificarlo. Pero no, era imposible, con esa sonrisa tan larga y esa forma de peinarse el pelo ...

 

-.¿Yusuke?. –

 

-.Bingo. –comentó su mejor amigo sentándose en el banco al lado suyo. -.¿Qué haces aquí sólo y triste?. –Kurama Le dedicó una mirada asesina. -.De acuerdo, de acuerdo. Sí se por qué, pero ... ¿no pensaste siquiera en solucionarlo?. –

 

-.No. ¡Claro que no lo hice!. – a pesar de todo, Yusuke Urameshi carraspeó un poco y se revolvió los bolsillos sacando una pequeña tarjeta con unos cuantos números anotados.

 

-.Míralos. –le pidió, Kurama lo tomó y hizo exactamente eso, los miró bien. Eran los números de muchos de los hombres más influyentes de todo Inglaterra, y también de Japón, especialmente vinculados a la compañía con la que Hiei iba a viajar.

 

-.No sirve. Probé llamando a todos y cada uno de ellos, pero no sirve. –comentó Yusuke guardando el papel anotado de nuevo en el bolsillo de donde lo había sacado.

 

-.En realidad, no pensé que serviría. –Kurama le dedicó una mirada conciliadora. Ese sí era un buen amigo. Yusuke sonrió un poco y se rascó la cabeza (o fingió hacerlo) para después recostarse sobre el asiento.

 

-.Entonces se me ocurrió que el editor de Youko era el mejor amigo de un hombre excéntrico que maneja la aerolínea. Y ... ¡escucha esto!. (No vas a creerlo). ¡Ten!. – y entonces le dio otro papel.

 

Kurama lo miró una y otra vez sin estar demasiado seguro de lo que sus ojos veían. Así hasta que lo hubiese visto como cuarenta veces. Era sencillamente fabuloso.

 

-.Hubiera querido retrasar el vuelo pero ya sabes ... cuando insistió tanto. Jeje ... supongo que es el destino. – Yusuke sonrió. -.Nunca pensé que nos ayudaría después de todo lo que quiso perjudicarte. Ese Youko es impredecible, realmente. –

 

-.Yo ... –Kurama lo abrazó, estúpidamente, por que sabía que Yusuke realmente odiaba tanto abrazo. ¡Pero no podía evitarlo!.

 

-.¡Ya déjate de hacer eso!. –

 

Kurama obedeció y se fue corriendo, lo saludó desde la esquina. -.¡Debo irme!. –gritó, corriendo. Yusuke se pasó una mano de nuevo por el pelo.

 

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Hiei nunca había pensado en los viajes como algo placentero, en realidad, siempre los había visto como algo poco practico y realmente desgastador. Cargó con sus maletas hasta el aeropuerto, por que en el taxi no había suficiente espacio para todas las golosinas de Keith, y todos los artículos deportivos de Vlad. Así que el tuvo que cargar con la ropa y los objetos personales. Esos bakas deberían considerar reordenar sus prioridades.

 

En el camino se puso a pensar. ¿En Kurama?. No, no, eso había quedado en el pasado ... ¡De acuerdo!. ¡Sí!. ¡Había estado pensando en él!. ¿Y eso qué?. No tenía nada de malo sentirse mal por ello y a quien dijera lo contrario le esperaba un buen golpe en el estómago.

 

-.Pasajeros del vuelo 747 a Tokio ya pueden abordar el avión. – anunció una voz femenina por los altavoces.

 

-.Vamos. –le dijo Keith a su hermano tirándole de la oreja y alejándolo del puesto de comida. Sergei estaba allí también (ah gran bendición, había decidido ir con los simples mortales) y también Sigfried, el editor de Minamino, lo cual nos llevaba a la gran interrogante. ¿Dónde estaba Kurama?.

 

-.Supongo que nos veremos. –dijo Sigfried tendiéndole la mano hacia Sergei. Sergei se la estrechó y masculló un “eso supongo” ambos tan fríos como un glaciar.

 

Hiei suspiró, debía de haber pensado que Kurama ni siquiera querría ir a despedirse de él. Vlad y Keith ya habían subido su equipaje, y Sergei estaba a punto de hacerlo, estaban caminando hacia las puertas cuando oyó unos pasos.

 

-.¡Hiei!. –gritó alguien, alguien que no sonaba para nada como a una fan desesperada que buscaba su última oportunidad de conseguir un autógrafo. No, nada de eso.

 

-.¿Ku-kurama?. –dijo antes de sentir sus brazos rodearlo cálidamente. Se sintió un poco estúpido siendo abrazado así y sabiendo que iba a partir dentro de ... ¡mierda!. ¡Doce minutos!.

 

-.Yo ... debo irme. –y se dio la vuelta, era mejor así, secamente, por que necesitaba sentir que partí. ¿No?. Si no después sería peor, llegaría a Japón y se preguntaría por que no lo sintió entonces y ...

 

-.¿Estás tratando de huirme?. –sonrió Kurama ordenando un poco sus rojos cabellos. Hiei se dio la vuelta.

 

-.Yo no intento huirte, sólo que ... –

 

-.Yo voy también. –Hiei arqueó las cejas. Kurama se rió, y sonrió después, hasta que vio que la cara de Hiei no era nada graciosa y volvió a asegurar. -.No ibas a pensar que te dejaría sólo. ¿O sí?. –

 

-.¿Quieres decir qué ..?. –

 

-.Sí. –

 

-.¿Y tu equipaje?. –

 

-.Eso también está. –

 

Hiei dudo unos segundos, entonces, igual que como sería en un sueño, Kurama lo arrastró hasta las puertas del avión oyéndose por los altavoces “Última llamada, pasajeros del vuelo 747 a Tokio ...”. Entonces Kurama se detuvo y lo miró fijamente y le tendió la mano.

 

Hiei la miró por unos segundos y la tomó sonriendo. Baka, baka Kitsune.

 

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Notas: Podría decirse que aquí termina, pero no. En realidad, haré un capítulo más, pero sería a modo de epílogo. Más bien en formato de carta, dónde Kurama cuenta algunas cosas después del final y como quedarían después del final los personajes de la historia. En fin, espero que me perdonen por el capítulo tan mísero y corto después de tanto tiempo. Pero me gustaría saber si ustedes piensan que el fic merece una continuación. Yo lo dejaría tal como está pero ... bah, sólo por preguntar. En fin, si quieren dejar de leer en este capítulo más bien quedaría como una final abierto más que nada, jiji. Si quieren saber que es lo que sucederá con cada uno de los personajes después del final de la historia siempre pueden leer el epílogo.

Au revoir!.

 

 

 

 

 

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