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Título: Black Rain
Parejas: Kurama/Hiei
Warnings: Yaoi, y creo que en este capítulo hay algo de horror ^^’.
Disclaimer: Yu Yu Hakusho no me pertenece para nada (ni Kurama y su bonito pelo... Ç_Ç... ni Hiei y sus monos ojos... U_U).
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Capítulo tres: Sólo un ningen
Kurama cubrió su boca con su mano libre, intentando sin éxito contener un bostezo. Tras expulsar de sus ojos el leve cansancio que los cubría, volvió a dirigir su atención hacía el libro entre sus manos, ojos viajando por el papel descuidadamente. Después de haber acabado todos sus deberes, pensó que estaría bien intentar leer alguno de esos libros que había perdidos en sus estanterías.
Pero parecía que ninguno era capaz de captar su atención esa noche. Todos parecían igual de... aburridos...
Volvió a mirar el reloj, perfectamente colocado en la pared.
Las cuatro menos cuatro. De la madrugada por supuesto.
Sus ojos se posaron de nuevo sobre las borrosas letras en el papel, su mente descompasándose al ritmo de su vista, haciendo que el youko fuera incapaz de entender una maldita frase.
Notando como los escritos de el desconocido autor en la tapadera no le distraían en absoluto, se decidió por la ventana, que le aislaba de la quieta y calmada noche.
Que duro resultaba quedarse toda la noche en vela cuando no tenías nada que hacer.
Colocó sus adormecidos dedos sobre la cerradura de la ventana y la descorrió lentamente, permitiéndole al fresco aire de la madrugada pasearse a través de su piel.
Cuando sus ojos se instalaron sobre la oscuridad, sintiendo el olor de la noche colarse en su nariz, su mente pareció tomar el control de sus pensamientos, trayendo hasta él imágenes que creía perfectamente enterradas...
Recuerdos de las divertidas noches cometiendo robos, de el aire fresco correteando por su piel mientras fieros ojos buscaban a su víctima, del sabor de cada nuevo amante que su cuerpo era capaz de atraer... una excitante clase de vida que había perdido.
Venga... los recuerdos de su pasado deberían estar olvidados. ¿Por qué precisamente ahora resurgían?
Sus ojos dieron con el suave cielo... miles de puntitos brillantes reluciendo con una intensidad inigualable bajo un manto aterciopelado, relajando su exhausta mente... apartándola de toda esa extraña situación.
Quizás la idea de ‘esperar’ al zorro no había sido tan buena al fin y al cabo... llevaba ya muchas horas... y temía que la noche se extinguiría mientras él aún esperaba algún cambio.
“Piiiiip”
Las cuatro de la mañana.
Sus ojos rozaron el cegador color del despertador, los números del cual se habían reducido a borrosos trazos entre irregulares formas. Frotó sus ojos, algo mareado por la nublada visión.
Debe de ser el cansancio...
Se alejó de la ventana y, con pasos vacilantes, volvió hasta su escritorio, sacando del cajón la nota que Hiei le había dejado días atrás. Realmente era sorprendente como unas simples letras, escritas casi rozando la obligación podían tener tanto significado para él... veía tantas cosas a través de las palabras grabadas en la hoja...
Aunque claro... tampoco era como si ahora pudiera leerlo, sus ojos estaban recubiertos por la borrosa marca del agotamiento.
Tuvo que detener sus pensamientos felices al sentir una extraña sensación en su pecho. Sólo fue una leve punzada, algo muy fino, sutil... pero inusual. Y doloroso.
Sacudió su cabeza y posó su mano libre sobre su corazón, respirando sobre el dolor. Fue entonces cuando se dio cuenta por primera vez del mareo que fluía por su cuerpo, y de alguna forma consiguió hacer llegar su mano hasta la silla, para apoyarse sobre algo que no fuera esa masa de figuras.
Y de repente lo escuchó.
Ahí, rodeado de abstractos objetos que fueron su habitación, impregnado por el olor de la noche... escuchó por primera vez la voz en su interior... que había estado ahí todo el tiempo, y que había decidido ignorar...
-Adiós Shuichi-
Adiós... un susurro que provenía de la ventana abierta... del siseo que causaban las hojas deslizándose las unas sobre las otras... que le gritaban con su suave sonido que fuera hasta allí, que abandonara esa cerrada habitación y saliera a correr...
Pero... en realidad no se lo decían a él directamente.
-Adiós Shuichi-
El dolor volvió. El mareo se intensificó. El fuego en su interior empezó a arrancar algo dentro de él que inevitablemente escapaba de su alcance...
Sus rodillas cedieron primero, dejándole a merced del duro suelo, sus manos cerrándose fuertemente alrededor del papel. Consiguió mirar hacía la ventana abierta, manos temblorosas intentando cerrarla a través de esa extraña cortina de dolor.
Pero lo único que consiguió fue oírlo otra vez... clavándose en su cabeza mientras al mismo tiempo escapaba de ella...
-Adiós, Shuichi-
Y en un instante... todo se desvaneció. El sufrimiento se acabó, el mareo se extinguió... y su cuerpo se desplomó sobre la moqueta, esmeraldas solo captando una pálida figura ante la luna...
Una sonrisa, orbes amarillos brillando... y el rastro que una melena plateada dejaba en el aire.
Respiraba con grave dificultad... y su cuerpo amenazaba con rendirse, mientras sus ojos sólo eran capaces de ver algo, escrito en el arrugado papel sobre su mano...
“... zorro estúpido... ”
¿Zorro? Ya no...
Youko Kurama había escapado.
~*~
Yusuke levantó su cabeza de súbito hacía la ventana, mirando a través del mojado cristal.
-¡Ei! Urameshi, te toca –dijo Kuwabara.
-¿No notas algo extraño?
El detective dejó sin cuidado sus cartas sobre la mesa y se acercó hasta la ventana, golpeada intermitentemente por la lluvia. Des de hacia unos breves instantes notaba una extraña sensación en el aire... parecía como... un ki...
-¿Pero qué pasa?
Oh sí... podía reconocerlo sin problemas.
El ki de Kurama.
-¡Empiezo a arrepentirme de haberte invitado a dormir! ¿De verdad que no sientes nada?
-No... nada... –dijo Kuwabara, algo desconcertado.
-¡¡Mierda!! ¡Vamos a buscarle!
-¿Pero a quien?
-Tú sólo sígueme tío.
Yusuke se despidió rápidamente de su madre, y arrastrando a un desorientado Kuwabara se dirigió hasta el brote de esa extraña energía.
~*~
-¡¡¡Kurama!!!
Un lejano grito. Y la sensación de unas manos sacudiéndolo por los hombros.
-¡¡Despierta zorro!!
Falso. Resultaba tan erróneo decirle eso ahora...
Otro grito, más sacudidas... hasta que esas manos y esa conocida voz le llevaron de nuevo hasta la conciencia... hasta su habitación...
Lo primero que vio fue el reconfortante rostro de Hiei, tendido sobre él preocupado. Le sujetaba por los hombros y le observó de cerca al ver que abría los ojos. Kurama intentó incorporarse.
Sentía un vasto vacío en su interior... como si le faltara algo para respirar bien del todo.
Hiei le detuvo, cogiéndolo por los brazos, cuando vio que el chico intentaba alzarse del suelo. Intentando mantener su furia y su sorpresa al margen, el youkai rodeó la cintura de Kurama y le incorporó con quizás demasiada fuerza, haciendo que Kurama quedara a una altura suficiente como para arrastrarse hasta la cama él mismo.
-¿Qué tienes? –interrogó Hiei al ver la ausente expresión de Kurama, que parecía incapaz de mantener sus ojos abiertos.
-Nada... sólo me duele la cabeza...
-¿Qué ha pasado?
-Youko... –comenzó, su respiración aún irregular-...
Hiei se sentó en el borde de la cama y le obligó a permanecer totalmente quieto, rechazando sus intentos de levantarse y salir seguramente en busca del zorro.
-Hiei... tú no sabes lo que ha pasado... tengo que ir a...
-¡¿Por qué crees que estoy aquí?! –su voz se elevó casi en un grito.
-¿A qué te refieres?
Hiei suspiró enfadado, su nerviosismo perfilándose en su expresión, que había perdido el tono neutral que siempre conservaba.
-Estaba entrenando en el Makai, y he sentido como tu ki ardía... y cuando he ido hasta él, me he encontrado con Youko.
-Lo sé... se ha separado de mi cuerpo.
-¿Por qué?
Kurama suspiró.
-Ya sabes... que siempre salía por las noches, cuando yo estaba inconsciente... cuando pretendió apoderarse de mi cuerpo con su alma esta noche, Youko se encontró con que yo estaba consciente y no podía tomar mi cuerpo... supongo que por eso se ha separado y ha salido por su cuenta...
-Ah.
Un largo silencio. Dos bocas sin saber como continuar.
-... Pero... –Kurama se decidió- ¿cómo has sabido que yo estaba aquí? Ahora ya no tengo ki... Es más... ¿cómo has sabido que Shuichi estaba aquí? –preguntó algo confuso, tendiendo una mano sobre su dolorida frente.
-Porqué Youko no me reconoció.
-¿Qué quieres decir?
-Que no me conocía. He empezado a hablarle, pensando que eras tú transformado o algo así, pero me hablaba como si fuera la primera vez que me veía... de modo que he deducido que ahí no había nada de Shuichi... y he imaginado que t estabas aquí.
-Así que ha perdido sus recuerdos como Shuichi Minamino...
-Probablemente.
-Seguramente para él es como si el día en que me mataron no hubiera existido... y ahora sigue viviendo como si fuera la mañana siguiente... ¡no debe saber que han pasado muchos años!
-Pues peor para él...
-A lo mejor ahora quiere reunir el antiguo grupo de ladrones... ¡tenemos que ir a buscarle!
Hiei simplemente negó con su cabeza. Sin dar más explicaciones.
-Hiei... esto es serio... hay un youko con ganas de matar y robar suelto por el Makai...
-No es el único que hay, así que puede esperar.
Kurama frunció el ceño, sin acabar de comprender porqué Hiei permanecía tan obstinado ante sus intentos de ir a buscar al zorro. Parecía como si no entendiera la gravedad de la situación.
-Tengo que preguntarte un par de cosas. –dijo finalmente el koorime.
-Mmm... dime. Pero no estoy muy seguro de poder responderte.
-¿Por qué está pasando todo esto?
-Una de las preguntas que no sé... –Kurama suspiró, sus párpados caídos en profundo pesar- ... No tengo ni idea Hiei. Nunca me había pasado algo así. Me siento tan raro...
-Es normal... Youko siempre había formado parte de ti.... bueno... es que tu eras Kurama.
-Lo sé...
-Aún tengo otra pregunta. Y creo que a esta s vas a poder responderme. –su voz difuminándose hasta perderse en algún lugar entre la burla y la furia.
-¿Qué pasa?
-Hace unas noches... cuando Youko tomó el control de tu cuerpo... –alzó las cejas, intentando averiguar si Kurama sabía de cuando hablaba.
-Sí, sí, me acuerdo... sigue.
-Youko me dijo que me quería, ¿no? Pero hoy no parecía que sintiera mucho afecto hacía mí que digamos... ni siquiera sabe quien soy. Lo que me hace pensar que esa noche, cuando me dijo eso... estaba actuando bajo la influencia de los sentimientos de Shuichi. Tus sentimientos. –remarcó el posesivo como intentando atacarle con él, herirle.
La mente de Kurama fue cegada por la súbita acusación, y las miles de excusas y evasivas que siempre le ayudaban se escondieron en algún lugar donde Kurama no podía alcanzarlas. Su capacidad para salir de aquellas situaciones no estaba en sus mejores momentos, consecuencia del aún reciente mareo.
Estaba totalmente indefenso.
-Ah... Hiei...
-Explícate –ordenó demasiado brusco para su propio gusto, un brillo metálico chispeando sobre rojo incandescente.
Kurama separó sus labios, no sabiendo exactamente qué decir.
-Oh venga Hiei... –gesticuló finalmente- ... eso no tiene ningún sentido... –sus palabras intentando guardar la calma.
-Ya... –soltó el jaganshi, no muy convencido.- ... mira Kurama, no sé lo que está pasando por tu cabecita pero creo que vas equivocado si crees...
“Toc toc toc”
-¿Shuichi?
Shiori se coló en la habitación al instante, abriendo la blanca puerta con su mano.
Bueno... no sé podía decir que la mujer no había sido oportuna.
-Oh, estás con un amigo... –dijo al ver a Hiei, sentado con malhumor junto a Kurama- ¿Cómo es que estás en la cama?
-Es que... me he mareado y he preferido echarme un rato –mintió con una sonrisa.
-Pues... –su madre dirigió sus ojos hasta el reloj en su muñeca-... como dentro de media hora ya tienes que estar en el colegio, mejor quédate si no te encuentras bien.
Vaya... si que he estado rato inconsciente...
-No, no... ya estoy mucho mejor.
-Como quieras... pero si a media mañana te encuentras mal... vuelve. –terminó sonriendo- Yo me voy a la cama chicos... ¡adiós!
Y abandonó la habitación, la puerta cerrándose con un suave “clec” a sus espaldas.
-Lo siento Hiei... –empezó Kurama, saliendo de la cama e intentando mantenerse en pie- ... tengo que prepararme para ir al colegio.
El koorime le observó durante unos instantes, su perspicacia avisándole del interés del chico por rehuir la conversación que aún tenían pendiente.
Aunque... Hiei sabía mejor que nadie que ya no podría sonsacarle absolutamente nada a Kurama. La inteligencia del chico era un arma demasiado buena.
-Haz lo que quieras. –soltó Hiei tras un suspiro, al tiempo que se alejaba de la cama y se dirigía con rapidez hacia la ventana. De repente parecía incómodo. –Yo me voy al Makai. Ya volveré a decirte como... estás. –una sonrisa maliciosa en sus labios.
Kurama no le discutió sus inesperadas ganas de abandonar la habitación, de lo contrario tendría que maltratar aún más el dolor de su cabeza en busca de alguna excusa. De modo que le sonrió, desobedeciendo su naturaleza en aquellos momentos, y asintió con su cabeza.
Hiei suspiró de nuevo, sus piernas en posición para dar el último salto a través de la ventana, y tumbó su cabeza con lentitud.
-Y... tómate una de esas “Aspirinas” ningen antes de que te estalle la cabeza zorro –una mueca ante la última palabra, y su capa describió en el aire una oscura sombra.
Kurama sacudió su cabeza entre indignación y diversión, hizo caso de ese consejo escondido entre la dureza de una orden, y empezó a prepararse para el instituto.
Y por primera vez en toda su vida... la sensación de actuar como un ningen le pareció tan cercana... tan adecuada para él.
Que extraño resultaba.
~*~
-Shhh... no hagas tanto ruido.
-Lo siento.
Viento, salvaje como la criatura que observaban, golpeó con su invisible poder las hojas de los árboles.
Yusuke, apoyado sobre la roca, se atrevió a inclinar un poco su cabeza para tener una visión más clara de Kurama. De Youko Kurama.
El ki del zorro, ardiendo entre llamas de felicidad, les guió hasta ahí de nuevo. Hasta el escondite que guardaba los tesoros del youko. Y al parecer, el seductor zorro los estaba revisando entusiasmado. Su alegría incluso había conseguido esconder de sus sentidos el ki de los dos chicos que le observaban airados. Estaba tan absorto que ni lo había percibido.
Decidiendo no poner a prueba el poder del youko, Yusuke le indicó a Kuwabara con un gesto que le siguiera lejos de la cueva. El detective no dijo nada más hasta que unos enormes árboles les habían cubierto.
-¿Qué hacía Kurama?
-Hombre... está claro que mirar lo que ha robado, Urameshi.
-Eso lo sé... –su tono de voz elevándose entre la quietud del Makai- ... pero no entiendo porqué estaba en su forma de youko.
-¡Pues vamos a preguntárselo! A lo mejor ha tomado uno de esos frutos que le permiten convertirse durante un rato...
-Mmm... –el detective colocó su mano bajo su barbilla, pensativo.
La luna ya extinguía su brillante color entre tempranas nubes de amanecer, el sol descubriéndose des de el horizonte. Les había costado bastante dar con el youko, pero la verdad era que el zorro no les estaba dando noticias precisamente buenas últimamente.
-¡Pero si es Kurama, Urameshi!
-Pero no has notado su ki... ¿algo diferente? –insistió Yusuke.
-¡Pues se lo voy a preguntar y saldremos de dudas! –sonrió alegre antes de darse la vuelta dispuesto a ir a hablar con el zorro.
-Ni se te ocurra estúpido. –una voz amortiguada por el murmullo de las hojas que le rodeaban.
-¡Hiei!
El aludido sonrió con malicia y se dejó caer ante ellos, saltando des de un árbol.
-¡Estúpido lo serás tú enano!
-¡Deja eso ahora Kuwabara! –le regañó Yusuke, sus ojos chocolate tomando un brillo amenazador. –A ver Hiei... cuenta, ¿qué está pasado aquí?
-Ese no es Kurama.
-Mmm... no, es Youko, hasta ahí todos contentos.
-¿Pero porqué está transformado?
-No está transformado, Youko es así, ¿no? –una sonrisa sarcástica. Estaba seguro de que Kuwabara no sería capaz de entenderle, pero tampoco era como si le importara.
-Ahora no nos apetecen las adivinanzas, ¡di de una vez lo que pasa aquí! –exigió Kuwabara.
-Pues... Youko está ahí. Y Shuichi está en el instituto. –reveló finalmente, sus labios aún curvados.
-Espera, espera... –dijo el detective- ...¡entonces hay dos Kuramas!
Hiei asintió.
-¿Cómo que dos, Urameshi?
-A ver, un zorro con el pelo plateado... los ojos amarillos –Yusuke alzó las cejas- ... otro Kurama... más bien Shuichi, pelirrojo... con ojos verdes... ¿me entiendes Kuwabara?
-¡Entonces hay dos Kuramas! ¡Se han separado!
-Muy bien estúpido. –dijo Hiei, burlón- Kurama se ha ido al instituto, es mejor que ahora sepamos donde está siempre ya que no podemos buscarle por su ki.
-Claro... ¿pero porqué está pasando todo esto?
El jaganshi se encogió de hombros, y un entristecido silencio les invadió mientras las voces del bosque susurraban entre ellos.
-Entonces... ahora Kurama... ya no tiene ki... ni poderes... –se lamentó Kuwabara.
Yusuke le miró y asintió con pesar seguidamente, antes de empezar a decir:
-Va a ser mejor que a partir de ahora investiguemos lo que está pasando aquí... ¡y también que protejamos a Kurama!
-¿Cuál de los dos? –preguntó Hiei con burla.
-¡A Shuichi hombre! Ahora está indefenso... –empezó a hablar lentamente, la luz describiendo en sus ojos tristeza.
-Sí... –corroboró Kuwabara, su voz apagándose también- ahora es sólo...
-...sólo un ningen.
~*TBC*~
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Notas de la autora: ¡Ei! Uf, uf... esta vez si que no se puede decir que Shiori no haya sido oportuna... parece que la mujer va aprendiendo cuando tiene que entrar ^_^.
Quería disculparme por un pequeño errorcito que cometí en los capítulos anteriores... jeje (risa nerviosa), no sé si habréis notado que en este capítulo he hablado del ki de Kurama, cuando en los capítulos antes le había dicho youki. En realidad no creo que tenga mucha importancia (pero ya se sabe, me como el coco con todo XDD), pero me di cuenta de que Kurama no es un youkai y por lo tanto no tiene energía demoníaca de esa (la verdad es que tampoco sé muy bien como va eso del ki y el youki...¬_¬). Pero bueno, nadie se ha muerto, ¿no? XDD.
Espero que no os estéis liando con tanto Kurama XDD, cuando me refiera al pelirrojo diré Kurama, y cuando hable del zorro de pelo plateado (*¬*) le llamaré Youko ^_^.
Reviews ^^U:
Eli-chan1: ¡Hola! No pasa nada porqué sea la primera vez que me envías un review ^_^, yo contenta de que lo hayas hecho. Aquí tienes el próximo capítulo, espero que te haya gustado ^_^.
Vanne: ¡Hola, hola! Tranquila... no eres la única enfadada con el ff.net... ¬_¬... ¡hace lo que le da la gana! Ahora que lo pienso... ¿dices que se parece a uno que empezaste a escribir? ¡Oh! ¡Vanne escribe fics! Yo no lo sabía eso ^_______^... chica, si lo tienes por ahí y te gusta (de hecho no se si lo hace o no XDD)... ¿por qué no haces algo con él? A mí me haría MUCHA ilusión leer algo tuyo ^O^. Bueno... en fin, gracias por el review ^_^, me alegro de que te esté gustando.
Inari-chan: Jeje, no pasa nada, me alegra de que te fueras a ‘investigar’ mi profile XDD. ¡Gracias por leerlo y por el review ^o^!
Dark Raxiel: Buenas! ¿Qué tal estamos? XDD ¿Imágenes horrorosas? Uuuhhh... vete a saber lo que te ha hecho pensar mi fic XDD. Espero que este también te haya gustado ^_^, gracias por los reviews y los ánimos tomodachi ^.~.
Yukii: ¡Hello! Muchas gracias, por los elogios y por los reviews que siempre me envías (eres una de las personas que siempre se que se leerán lo que escribo ^_^, muchas gracias ^O^). Jeje, tienes razón, al menos yo no voy a dormir precisamente pronto XDD, a ver si hoy también te vas a dormir contenta XDD (sip, sip... vuelvo a actualizar de noche chica XD). ¡Gracias!
Zekhen-angel and Zekhen: Aquí lo tienes y ya puedes seguir leyendo ^_^, juju como puedes ver ahora Youko Kurama está a su aire... XDD. ¡Gracias por el review! (actualiza pronto tu fic eh ^.^, XD)
Baalberi: ¿Lo suponías? ¿Quieres cargarte a alguien? Espero que no sea a mí XDD, es broma, gracias por el review, imagino que este capítulo ya ha solucionado tus dudas de cómo iba Kurama a esperarle (quedándose en vela... pubret XD).
la verdadera fuerza viene del corazon: ¡Wola! Jeje, a ver si ahora que Youko le ha dejado en paz Kurama está un poco mejor (aunque me temo que va a ser lo contrario).Gracias por las felicitaciones y por leerte mis fics, me has dejado una de reviews.... XDD.
Tsuki-Black: Gracias por el review, ya intentaré vigilar con las faltas (me gusta que la gente me avise de estas cosas ^_^). Me alegra que te guste aquí tienes la continuación.
Uuuuuufff... no me gusta enrollarme tanto ¬_¬... cuando voy viendo que las páginas del word van aumentando me empiezo a poner nerviosa... bueno, eso, que black_youko@hotmail.com para cualquier cosa y que...
¡Hasta el capítulo próximo!