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Título: Black Rain
Parejas: Kurama/Hiei
Warnings: Yaoi ^^’
Disclaimer: Yu Yu Hakusho no me pertenece, todo es de sus respectivos autores.
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Capítulo cinco: Buscando a Shuichi
-A ver Koenma.... ¿cómo tenemos que decirte que no ha sido Kurama?
-Yusuke... como pretendes que me crea que no ha sido él cuando una de mis guías espirituales le pilló matando a un youkai... –el pequeño príncipe alzó una ceja.
-¡¡Porqué ese no era Kurama!! –saltó Kuwabara, la histeria presente en su voz.
-A ver chicos... –empezó Koenma- No os he llamado a mi despacho para que me mintierais... ¿es que creéis que soy tonto?
-No lo creemos. Lo eres. –escupió Hiei, sus brazos cruzados por encima de su pecho, y su ceño fruncido en más que evidente furia.
-¡Hiei!
-No, no Kurama, si tiene razón –dijo Yusuke- A ver Koenma... te lo voy a contar como si tuvieras cinco años...
-¡Jaja! ¡Qué gracioso! ¡Si parece que los tenga!
-Kuwabara eres imbécil.
-Yusuke... si eres tan amable...
-Sí, sí, mira, resulta que...
-Espera. –le interrumpió Kurama, alzando su mano- Se lo contaré yo.
-Oh... vale.
-Venga, que no tengo todo el día... tengo trabajo, ¿sabéis?
-Mmm... sí, pues verás... últimamente Youko tomaba el control de mi cuerpo para actuar a sus anchas bajo el aspecto de Shuichi Minamino mientras yo estaba inconsciente..
-¿Inconsciente? ¿Es que estás inconsciente muy a menudo? –preguntó el joven príncipe, confuso.
-¿Dormido, quizás? –lanzó Hiei, su ceja alzada.
-Ah. Vale.
-Pues... forcé un poco las cosas y al final Youko acabó separándose de mi cuerpo y cogiendo mi... su forma de zorro. Ahora tan solo soy Shuichi. No sé lo que está haciendo él.
Koenma parpadeó, sus ojos abiertos como platos tragándose las palabras de Kurama.
-Lo siento. Pero ahora ya no puedo controlar lo que hace Youko...
-Y-ya se nota... –comenzó, su cabeza aturdida por la desagradable e inesperada noticia- Han desaparecido miles de tesoros en los últimos días... y el número de asesinatos se ha multiplicado –expuso, sus dedos entrelazados sobre la mesa en un adulto gesto.
-Pero... ¿está actuando solo?
-Creemos que se le han unido algunos youkais... los estragos que está causando no pueden ser hechos por una única persona.
Kurama mordió su labio inferios, la culpabilidad rasgándole por dentro.
-Recuerda que estamos hablando de Youko Kurama. –remarcó Hiei, causando que el pelirrojo tumbara la cabeza para mirarlo, sorprendido. Muy de su estilo. Cumplidos escondidos entre excusas de lucha. De esa forma no podía disfrutarlos.
-Lo tengo en cuenta Hiei.... pero aun así...
-¡Tenemos que hacer algo! –sentenció Kuwabara.
-Un momento, un momento... antes de hacer nada, explicadme porqué ha pasado todo esto y como pensáis solucionarlo.
Los tres chicos se miraron, intercambiando miradas demasiado lejanas a la seguridad y la firmeza.
-No tenemos ni idea... –confesó Yusuke.
-En realidad... –intervino Kurama, dedos envolviendo su barbilla- ... tengo una ligera idea de lo que puede haber pasado...
-¿Y ahora lo dices?
-A ver... di. –exigió el príncipe.
-Imagino que esto no es cosa de Youko... yo era él y para nada del mundo me interesa volver a mi vida anterior. Lo que me hace pensar que a lo mejor está hecho desde fuera, me refiero a algún youkai que quiera sacar a la luz mi forma de ser anterior.
-Claro, tiene sentido.
-Sigo diciendo que tendrías que haberlo dicho antes...
-¿Has llegado a esa conclusión tú solo? Wow...
-Eso está muy bien Kurama... pero, ¿tienes idea de quien puede ser?
-A lo mejor algún enemigo tuyo del pasado... –sugirió Kuwabara, haciendo que casi todos soltaran un suspiro desesperado- ¿Qué pasa? ¡Tampoco sería tan raro!
-De esos “enemigos del pasado” tiene a montones Kuwabara...
-¿Pero no se te ocurre a nadie en especial?
-Lo siento Koenma, es lo que ha dicho Yusuke. Son demasiados.
El joven príncipe suspiró, resignado aire escapando por la fina línea abierta que sus labios dejaban.
-Bueno.. supongo que ya podéis iros. –concedió finalmente, arrancando un “ya era hora” de los labios de Yusuke- Pero... quiero hablar con Kurama a solas.
Hiei, ya en la puerta de salida, pegó un pequeño salto como si las palabras se hubieran clavado en su piel como una descarga eléctrica, sus ojos luciendo un tono amenazador sobre Koenma.
-No voy a hacerle nada Hiei... –dijo el príncipe entre risas nerviosas.
-¡Más te vale! –Yusuke vocalizó los pensamientos del koorime.
El pelirrojo les dedicó una sonrisa tranquilizadora a sus amigos, haciendo que así atravesaran la puerta más relajados.
-¿Qué pasa?
-Mmm... verás.... –el príncipe posó una mano sobre su cabeza, buscando las palabras- esto... me alegro de que al fin y al cabo no seas tú el que hace todo eso.
-Oh... de acuerdo. –contestó Kurama algo incómodo. No era muy normal ver a Koenma hablar de esa forma.
-Ya sabes que si hubieras sido tú, hubiera tenido que encerrarte.
-Sí, lo sé.
-Esto, que... siento haberme puesto violento y haber supuesto desde un principio que tú eras culpable. A veces se me olvida que ahora estás de nuestro lado.
Oh... ¿una disculpa? Kurama parpadeó. Sin duda esa no era ninguna de las cosas que esperaba oír de los labios de Koenma.
-Tranquilo... –dijo finalmente, sintiendo que debía pronunciar algo a causa de aquella mirada clavada en él- ¿Por eso has hecho marchar a los otros?
-¡Por supuesto! ¿Te imaginas como se habrían puesto Yusuke y Kuwabara? Habrían utilizado eso para reírse de mi durante toda la eternidad. Y ahora... tu boca cerradita y andando, que tengo que avisar a un grupo de investigación.
-Sí, sí, yo no digo nada –respondió Kurama, risueño, antes de dirigirse hasta la puerta- ¡Adiós!
-¡Adiós, adiós!
Koenma observó como la puerta se cerraba tras el chico, y luego llevó sus manos hasta su nuca, estirándose.
-Cuanto trabajo tenemos la gente importante... ¡Botan ven! ¡Hay trabajo que hacer!
~*~
-¿En serio? ¡Pero si era dificilísimo! Eres increíble Shuichi...
-E... gracias.
Kurama suspiró, quizás algo decepcionado por el hecho de que también Yoru había caído en aquella red que atrapaba a los conocidos de Shuichi Minamino y que les obligaba a escupir un elogio tras otro.
La salida del instituto estaba llena de gente, algunos comentando los resultados del complicado examen, y otros observando con admiración a los dos atractivos chicos caminando juntos, y es que últimamente era algo raro verles separados. Des de hacia unas semanas los dos parecían formar parte de una única sombra, revoloteando por los pasillos del instituto como si de algo mágico e irreal se tratara.
-¿Te vas a casa? –preguntó Yoru cuando ya casi se despedían.
-Sí, ya sabes todo el trabajo que tenemos.
-No me lo recuerdes... aquel sobre mitología, ¿no?
-Sí, hay que hablar sobre las relaciones prohibidas que había, es decir, sobre los amantes.
Yoru se detuvo.
-¿Te encuentras bien?
El chico llevó una mano hasta su frente, reflexionando. El color de sus ojos, usualmente fino castaño, se vio oscurecido por un reflejo maníaco, las facciones de su cara tornándose desconocidas y duras.
-No me gustan los amantes... ¿sabes? –su voz deslizándose como un delicado hilo a través de sus labios, como si quisiera envolver a Kurama con él.
-¿Yoru? ¿Estás bien? –el tacto de los delgados dedos de Kurama, cerrándose alrededor de su hombro.
-Los amantes... –su voz tan lejana.
-¿Qué pasa? –pidió el pelirrojo, alarmado.
Finalmente pareció reaccionar, volviendo de su trance.
-¡Nada, nada! Es que mi madre tenía un amante y... emm... bueno, no le sentó muy bien a mi padre.
-Lo siento...
-¡No pasa nada! –dijo con una sonrisa- Bueno, tengo que irme.
-Yo también. Adiós.
-¡Hasta mañana!
Kurama se dio la vuelta y empezó a andar, su preocupación latente en la piel al ver el repentino cambio de su amigo.
Espero que esté bien...
Llegó hasta su casa rápido, y subió a su cuarto para depositar los libros cuidadosamente sobre la mesa. En parte resultaba beneficioso para él todo el trabajo que su madre tenía, y que la mantenía alejada de la casa. Gracias a eso, el pelirrojo podía entrar y salir sin preocuparse por tener que mentir a la mujer. Pero algo que sí le molestaba era el estado en que se encontraba. Estaba exhausta.
Se tumbó sobre la cama y colocó una mano en su frente. Al final tendría que acabar anotando en un papel todos sus problemas, para asegurarse de que ninguno dejaba de torturarle durante un solo segundo.
Estaba el zorro, el cansancio de su madre, el reciente y sospechoso comportamiento de su amigo Yoru, y Hiei y... sencillamente Hiei.
Eso último ya no constaba dentro de las cosas que le deprimían. Le irritaba.
Los últimos días ya no era inusual la situación de un necesitado demonio de fuego, que le visitaba con la intención de saciarse. Pero el problema venía cuando el pelirrojo se negaba, su excusa basándose en que “no se sentía con ánimos” por los acontecimientos relacionados con Youko. Y claro, un ofendido koorime se largaba se su habitación al ver que su cuerpo no estaba disponible.
Eso le hacía enfadar.
Y por si fuera poco, el equipo de investigación del Reikai no había dado con Youko. Suerte que al menos Koenma había abierto un agujero hacia el Makai expresamente para ellos, haciendo así que el hecho de llegar hasta los bosques no se convirtiera en una batalla contra la suerte, quien decidía si un portal se abría en un momento en que el azar mostraba su bondad. Aunque eso tampoco había ayudado a encontrar al maldito Youko...
Pero eso lo iba a solucionar ahora mismo.
En pocos minutos, se deshizo de su uniforme y se vistió con algo más cómodo. Algo más cómodo para ir al Makai.
Si nadie era capaz de encontrar al zorro... él mismo le buscaría, aunque su falta de fuerza supusiera un enorme peligro.
~*~
-¿Has encontrado algo?
-Ya te dije que si él no quiere, no se dejará ver Yusuke.
-¿Entonces por qué has venido? –preguntó mientras saltaba por encima de un tronco caído, una barrera para su trayecto.
-Porqué estoy hasta las narices.
-¿Mm? ¿Y de qué estás hasta las narices?
-De Kurama.
El detective se detuvo un momento, haciendo que el koorime le imitara, y observó su alrededor, concentrándose. Rastreando algún indicio de ki.
Al sentir la nada emprendió de nuevo la marcha.
-¿Qué te ha hecho Kurama?
-Nada. Es que está insoportable.
-¡No está insoportable! El pobre está preocupado y hecho polvo. Es normal.
-Y no le aguanto de esa forma.
-¿Cómo que...? –Yusuke frenó sus palabras, sonriendo pícaramente- Hiei...
-¿Qué quieres ahora?
-No estarás preocupado por Kurama, ¿verdad?
-Y tú no te habrás vuelto loco, ¿verdad? –contraatacó el youkai, sin responder en realidad. Aunque el color de sus mejilla le delató un poco.
-¡Pero si se te nota que...! ...¡Shh!
Yusuke tiró del brazo de Hiei de golpe, escondiéndoles de la figura que empezaba a distinguirse a través de los árboles. Cuando la solidez de un tronco les hubo resguardado habló:
-¿No reconoces el youki?
-Sí... es el del tío del otro día.
Y evidentemente, la luz del sol de la tarde les reveló al youkai de pelo azabache, sus ojos surcando en cada rincón.
-A ver qué hace... –dijo Yusuke, colocando el dedo índice sobre sus labios.
-¿Dónde te has metido? –susurró de nuevo, al parecer su búsqueda aún resultando un fracaso.- ¿Dónde te has metido Minamino?
Los dos chicos quedaron helados, y una ráfaga de rabia atravesó sus gargantas, haciendo que el deseo de matar ahí mismo al que podía ser el causante de todo se convirtiera en algo inevitable. Hiei frunció el ceño, su mano cerrándose con fuerza alrededor de su katana.
Pero antes de que pudieran moverse un centímetro, el youkai había desaparecido de nuevo.
-¡Mierda! –soltó Yusuke. -¡Va a por Kurama!
Pero no obtuvo respuesta. La presencia de Hiei se había reducido a la capa de polvo que el rápido movimiento de su cuerpo había levantado.
Se había ido a perseguir al youkai.
~*TBC*~
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Notas de la autora: Bueno... pues ya se sabe a quien buscaba ese youkai...XDD. Y ahora a Kurama no se le ocurre otra cosa que irse de paseo por el Makai, juju...
En los siguientes capítulos a partir de ahora ya habrá más acción, y se irá descubriendo todo ^_^. No es seguro del todo, pero según he calculado, creo que esto va a tener unos 10 capítulos más o menos, pero tampoco prometo nada eh XD.
Siento tardar tanto en actualizar U_U.
Yukii: ¡Wola! Jeje, me imaginaba que te haría gracia (no en el sentido de diversión XD) eso de las galletas XDD. Yo lo único que sé, es que al escribirlo tuve que parar en medio para irme hasta la cocina a comer... galletas U_U. Jeje, me alegra que estuvieras conectada ^.^, bueno, muchas gracias por seguir el fic ^o^.
Eli-chan1: Me alegra que te gustara el capítulo ^_^. Uf... no sé si Hiei se tomaría muy bien que Kurama le dijera eso... creo que tendríamos a un demonio de fuego cabreado XDD. ¡Gracias por los reviews!
Rakime: Aquí tienes el siguiente capítulo, espero que te haya gustado ^_^. Muchas gracias por decir todo eso ^^’, y yo también disfruté escribiendo la escena de la cocina, jejeee...
Dark Raxiel: ¿Fresa? Porque la fresa es para Hiei... y a partir de ahora, para Kurama es la vainilla ^_^ ¿Karasu? Mmm... bueno, tampoco es tan descabellado XDD. Ya sabía que te pondrías así con lo de las galletas :P. ¡Gracias por los reviews!
Inari-chan: Wow... lo siento, pero la verdad es que lo que hace Youko no es muy importante... así que no creo que vaya a salir XD *Sorry* ^.^. ¿No te gusta la vainilla? Uh, a mí me encanta ^_^ (y el chocolate también XD). Si chica ya tienes razón... que simpático está nuestro ff.net últimamente ¬¬...
Zekhen-angel and Zekhen: ¿A qué huele Hiei? Mmmm... ¿a pino? XDD. Ah, y no te preocupes por el youkai eh... además, piensa que aunque él quisiera liarse con Kurama, el zorro no tendría porqué quererlo ^^’. No sabes como me reí con eso de que ‘está a cachos’, jajaja. ¡Gracias por el review!
Misao_chan: Jeje, a ver si resultara que Hiei es un poeta frustrado XD. Me alegro de que te gustara el capítulo ^.^, y muchas gracias por los reviews ^O^!
Y aunque no haya dejado review... también quiero darle las gracias a Vanne, porqué sus emails me hacen reír y me animan mucho, y por ser una lectora tan fiel ^_^. ¡Ah si! Y por hacer páginas tan fantásticas ^O^ XDD.
Nada más, creo que en las próximas notas voy a tener que invitar a Hiei y a Kurama a unos helados de fresa y vainilla... XDD...
¡Hasta el próximo capítulo!