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Parejas: Kurama/Yukina, Hiei/Kurama, Yusuke/Keiko
Warnings: Bien, podría decirse que este es el capítulo donde realmente empieza el yaoi (al fin ^^), así que...
Disclaimer: Como siempre, nada me pertenece.
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Cuando me levanté por la mañana, Hiei aún seguía allí, dormido. A diferencia de cuando estaba consciente, parecía tan inofensivo de esa forma. Su expresión tranquila, pacífica... prefecta. Aunque a veces daba cierta rabia, ese carácter impasible y esa calma apagaban toda mi furia y mi desconcierto. Cuando él estaba cerca, me invadía a mi también esa calma que me obligaba a estar relajado, a actuar con naturalidad y libertad. Y aunque ahora no era precisamente el mejor momento para decirlo, me sentía muy a gusto con Hiei.
¿Eso me pasa cuando estoy con Yukina? Creo que estoy mezclando las cosa. Esto es amistad, lo otro amor... sí...
Un ronroneo me sacó de mi trance. Hiei abrió sus ojos y me busco con ellos en mi cama. En notar mi ausencia, automáticamente los plantó en la puerta, donde yo me encontraba mirándole.
-¿Ya estás despierto?
Al instante me sentí estúpido. Era obvio que lo estaba, ¿no? Aún así asintió.
-Esto... ¿quieres desayunar? –le pregunté.
-No.
-Veo que aún estás enfadado...
-Bueno... si tú ya has acabado con tus “dudas”...
-En serio, ¿te he hecho algo tan grave y que no recuerdo?
Sólo gruñó.
-¿Perdona?
-¡Ciego!
¿?
-¿Ciego? No Hiei. Veo bien.
-Te digo que eres ciego créeme.
-Oye... ¿de verdad te encuentras bien últimamente?
-Me voy. Puedes quedarte tu caco.
¿Caco? ¿No será saco?
De pronto me eché a reír. Más que divertida, creo que fue una risa histérica y desesperada... pero des de fuera no pareció notarse porque a Hiei le dio toda la impresión de que me reía de él... lo supe por su cara.
-¿Qué es lo que encuentras tan divertido zorro estúpido?
-Es saco Hiei... saco.
-¿Y a mi que?
-Nada nada...
Mi risa no cesó. Sabia que mi salud peligraba, pero sólo para ver su cara de desorientación-enojo valía la pena. Frunció el ceño y se quedó observándome, esperando a que se me pasara el ataque.
-Perdona. Ya está.
-Bien. Ahora me voy.
Y se marchó por la ventana. Fue una suerte que no hubiera un espejo cerca, porque seguro que me hubiera vuelto a echar a reír si hubiera visto la cara de idiota que puse. Realmente me sorprendió que se marchara de verdad. Suspiré y empecé a recoger el “caco”
~*~*~*~*
Me pasé todo el día recorriendo las calles ningen, incluso tuve que comer en algo que ellos llamaban restaurante, “pagué” con unos objetos raros que nos habían sobrado del día anterior. En todo caso, no me molestó que al mirar un reloj de la calle, este me anunciara las ocho menos cuarto. Me fui hacía la casa de Yusuke con mi regalo. Por suerte me había acordado de recogerlo antes de marcharme de casa de Kurama.
Al llegar, toqué suavemente la puerta y pude notar la agitación que esto provocaba en el interior.
Yusuke me abrió la puerta.
-¡Has venido!
-Hn.
-¿Traes tú regalo no?
-Siii... ¿puedo pasar?
-¿Es que tienes frío? –me preguntó con un tono burlón.
-No... pero después de pasearme todo el día por estas calles... me aburro.
-¡Ja! Pasa pasa.
Todos los demás menos Kuwabara y Shizuru habían llegado, y sentados cómodamente en el salón me saludaron, enérgicos. Había un enorme árbol de Navidad justo al lado de la ventana, lleno de adornos y una enorme y brillante estrella en la cima.
-Ve a dejar el regalo en mi habitación.
-Creí que los ningen dejabais los regalos bajo el árbol.
-Así es. Pero primero los dejaremos en la habitación, o si no puede que los rompamos sin querer...
-Querrás decir que TU los romperás sin querer...
-¡Da igual! Déjalo en mi habitación...
Me acompañó hasta ella. Allí estaban Yukina y Kurama. Debían de estar diciendo algo muy divertido porque los dos sonreían como idiotas...
-¡¡Yusuke!! –la voz de Keiko des de el salón- Ven a ayudarme.
-¡Ahora vengo!
Y el detective nos dejo a los tres solos en la habitación. Yukina pareció incómoda, pero yo no tenía ni la más mínima intención de marcharme.
-Esto... voy a buscaros algún refresco –dijo, y esbozando una sonrisa abandonó la habitación.
Silencio.
~*~*~*~*
Yukina acababa de dejarme a solas con su hermano. Cuando nos habíamos encontrado, tan solo me había abrazado y besado tímidamente la mejilla. Al menos no lo había olvidado... Pero la verdad es que tampoco me disgustó el tiempo que no pasamos juntos. Todo el rato que habíamos estado cerca había sentido la necesidad de buscar un tema de conversación para que el silencio que nos rodeaba no se hiciera infinito. Era realmente incómoda esa sensación.
Dándome cuenta de la situación, intenté decirle algo a Hiei... no me gustaba estar enfadado con él, aunque tampoco quería ponerme a rogar su perdón... tal y como me había dejado en mi habitación...
-Bueno... al final parece que todos van a venir... tú incluido.
-¿Te he dicho yo que no fuera a venir en algún momento?
Bueno... ya está bien Hiei... eres inaguantable.
Suspiré con fuerza.
-¿Puedes explicarme por que estás enfadado conmigo y porque dices que estoy ciego? Me molesta que te comportes así conmigo sin tan siquiera decirme el porque.
-¿Quieres saber el porque? Porque eres un egoísta. Sólo te preocupas por ti mismo... por si te gusta lo suficiente Yukina... si sabrás estar a la altura con Yukina... si tú... si tú... ¿Qué pasa con los demás?
-Me sorprende que tu me hables de eso cuando sólo te has preocupado toda la vida por ti mismo.
-¿Y tú que sabes? ¡¡Estás tan obsesionado contigo mismo que no te das cuenta de nada!!
¿Pero de que me está hablando?
Ya no me enteraba de nada. No comprendía ni una palabra de lo que Hiei me decía.
-¿Puede saberse de que me hablas?
-¡¡Te repito que estás ciego Kurama!!
-¿Pero que...?
-A ver... ¿nunca te has fijado en que no quiero estar con nadie y en cambio me voy a comprar regalos de navidad contigo? Es que pareces idiota de verdad.
¿Qué significaba todo aquello? ¿Hiei y yo éramos amigos, no? ¿Qué tenía de raro que saliéramos juntos?
-Te repito que no sé de que me hablas...
Hiei soltó un suspiro exasperado algo brusco, y susurró algo, casi inaudible.
-Lo siento Yukina..
-¿Pero por qué dices que lo sientes?
No tuve tiempo de comprobarlo.
Posó sus labios sobre los míos.
Al principio sólo abrí mis ojos en sorpresa. No le aparté. Mi cuerpo había quedado totalmente paralizado. Y seguía sin comprender lo que intentaba decirme... bueno... ahora tenía una ligera idea...
Fue demasiado para mi. Sentir sus labios, calientes, húmedos, invitantes... sobre los míos. Lentamente y dejándome llevar, cerré los ojos y empecé a acomodarme con su sabor. Era sofisticado, el sabor de lo prohibido. Sus brazos se deslizaron hasta mi cuello y acariciaron mi pelo, mientras yo le rodeé la cintura y lo atraje más hacía mi, queriéndolo sentir cerca. Todo el vacío y ese frío en mi interior que hasta entonces no se apartaban de mi, daban paso ahora a una cálida y agradable sensación que llenaba cada pizca de mi cuerpo de una nueva forma de placer. Y nos capturó la pasión, nuestras lenguas enredándose, jugueteando la una con la otra, saboreándonos... Nos encontramos disfrutando del beso más de lo que era necesario... o correcto, y como si una ráfaga de culpabilidad me hubiera atravesado, me alejé con prisa de sus labios, dándome cuenta de mi acción.
El sólo me miró con tristeza, como si acabara de arrebatarle algo.
Y yo le devolví la mirada, desconcertada y avergonzada por mi propia conducta.
Yukina entró felizmente en la habitación, nuestros ojos sin separarse.
-¡Hola de nuevo! –dijo- Aquí tenéis los refrescos.
Me abrazó y depositó otro beso en mi mejilla. Ni la miré, no podía apartar la vista de él.
-¿Sabes que Hiei? Kurama y yo estamos saliendo juntos.
El tampoco parecía querer abandonar la confusión de mis verdes ojos.
-¿Sí? Que bien...
Y se marchó.
-¿Qué raro está no te parece? Por cierto... ¿sabes qué?
-¿Qué? –dije sin apartar los ojos de la puerta, el último lugar donde había estado Hiei.
-He conocido a un chico nuevo, se llama Tsusuki. Es muy simpático...
-¿En serio? Que bien ¿no?
-Si y... ¿Kurama? ¡Mmmph!
Me di otra oportunidad. Uní mis labios a los suyos de nuevo, intentando volver a sumergirme en los mismos sentimientos que antes... con Hiei. Ella tan sólo respondió el beso de una forma delicada y suave. Y yo seguía teniendo la misma sensación de fragilidad, como si fuera un fino cristal que me impedía profundizar el beso. Gustándome. Cortándome. Esperé esa misma calidez... esperé...
Je... Creo que podría esperar durante años...
Nos separamos, mis pulmones lo agradecieron. Senzillamente... era tan distinto.
Esa vez descubrí sorprendido, cuantas emociones podían causar un simple roce de labios...con la persona correcta.
~*~*~*~*
Me sonreí a mi mismo. No me había equivocado. Los labios de Kurama sabían a... eran demasiado dulces, demasiado dulces como para alejarse de mi de esa forma tan repentina. Pero aún así, aún notando mi deseo intensificándose después de haber probado al zorro, no podía evitar sentir... ¿cómo les llamaba Yusuke? Ah si... remordimientos.
Si fuera cualquier otra persona, no le hubiera permitido a Kurama dejar el trabajo a medias, pero tratándose de Yukina... me molestaba hacerle daño. No quería robarle eso que después de tanto tiempo había conseguido, no quería apropiarme de aquello que tanto deseaba... aunque estaba seguro... de que mi anhelo era mucho más fuerte.
Una vez estuvimos todos en el salón, Yusuke nos indicó donde debíamos sentarnos cada uno. Pude notar el horror en el rostro de Kurama en ver que debía colocarse justo delante de mi.
Esto va a ser interesante zorro...
Yukina se sentó a su lado, con una sonrisa de oreja a oreja, mientras Yusuke la miraba risueño. Que rápido corrían las noticias...
Volví a fijar mi mirada en el youko. Sus esmeraldas me pidieron compasión, rogándome que desviara la vista. Seguidamente, mis ojos se posaron sobre Yukina, más bien sobre la mano de Yukina, que cogió la de Kurama y la puso sobre su regazo.
-¡¡A comer!! –gritó Yusuke justo antes de atacar un plato de... algo violeta que tenía en frente.
Los demás le siguieron, comiendo toda clase de... extrañas substancias. Yo tan sólo observé los platos con recelo y cogí algo que reconocí, pues lo había comido anteriormente en casa del kitsune. Eran pequeñas y redondas, con una especia de polvo blanco encima. Creo que Kurama les había llamado... ¿gajetas? No importaba... introduje una de ellas en mi boca y empecé a masticar. Era... salado.
-¿Te gustan las galletas Hiei? –me preguntó amablemente Keiko- Las he hecho yo.
-¡Agh mi gii me gustan Kikgo!
-Están bien...
-Me extraña que te hayas atrevido a comerlas... –comentó Koenma.
-Ya las había probado antes en mi casa. –dijo Kurama sin apartar los ojos de su plato, cabizbajo.
-¡Ya decía yo! ¡¡Es que a Hiei le da más miedo la comida que los monstruos!! –dijo el imbécil de Kuwabara justo antes de estallar en risas.
-¡Kazuma! Deja de comer con la boca llena –le escupió Shizuru antes de pegarle un “suave” puñetazo en la cabeza.
-Suerte que Kurama le enseña los “placeres” de la vida a Hiei –dijo la oportuna de Botan.
Esa vez sufrí. Sufrí por Kurama. Con los ojos muy abiertos, miró a Botan con temor, y su rostro... me entraba calor sólo con ver lo rojo que estaba el pobre... Se puso tenso y de golpe, soltó la mano de Yukina, que siguió hablando efusivamente con Keiko. Botan frunció el ceño ante el comportamiento del youko. ¡De verdad, me estaba poniendo nervioso yo mismo sólo con verlo!
-¡¿P-por qué?! –exclamó.
-¿Te encuentras bien Kurama? –le dije. Debía estar maldiciéndome por dentro.
-P-perfectamente... –dijo nervioso.
Keiko soltó una risilla repelente y Yukina asintió con la cabeza... Kurama se frotó la frente con una mano y volvió a centrar su atención en el plato, ya un poco más calmado.
-Bueno Kurama... ¿qué tal tú vida amorosa? –dijo Koenma.
Kurama pegó literalmente un salto y golpeó la mesa con una rodilla, lo que atrajo una mirada de preocupación de Yukina. El kitsune abrió la boca y cogió aire... sin decir nada... sin soltarlo... el tiempo pasaba... ¡iba a ahogarse coño!
-Se refiere con Yukina, no con... nadie más. –le ayudé, alzando las cejas.
-Pues bien. –dijo a tiempo. Al parecer aún le quedaba algo de cordura.
-Oh
-Yo creo que no va tan bien.
-¿Por qué dices eso Kuwabara? –preguntó con tristeza Yukina, mientras Keiko le limpiaba a Yusuke la boca con una servilleta.
-Yo sé cosas que Kurama cree que desconozco...
Esa vez yo también me alarmé... no era posible que nos hubiera visto... Bueno... tratándose de Kuwabara debía ser alguna estupidez... ¿no?
-¿Qué es lo que sabes? –reclamé, mi tono de voz suave y calmado.
Kurama movía frenéticamente los dedos sobre la mesa y miraba a Kuwabara expectante... esperando que borrara esa sonrisa en el rostro de Yukina.
-He visto como...
-¿Cómo qué? –dijo con brusquedad el kitsune.
-¡Como Kurama planeaba destruir el mundo utilizando a Yukina!
Me entraron ganas de... matarle... Kurama soltó de golpe otra vez todo el aire que había contenido hasta el momento.
-¿Kuwabara te encuentras bien? –pregunto Botan.
-No, creo que es el champán... ¡hic! ¿Urameshi que le has puesto a la comida?
-Pues... comida... –Keiko sacudió la cabeza y pasó una mano por el pelo azabache de Yusuke, no supe si intentando ahuyentar su estupidez... en tal caso la chica no lo consiguió.
-¡Yusuke todo está muy bueno! –dijo Yukina.
-Espera a probar el pastel... –dijo Koenma.
-Si... es realmente bueno... –confirmó Shizuru.
-¡Hey! Se suponía que no debíais coméroslo. –dijo Yusuke mientras se levantaba.
-¡La culpa es tuya por hacer un pastel que huele tan bien!
-¡Vaya Keiko, que raro que la culpa no fuera para mi! –y se marchó hacía la cocina, seguramente a comprobar el estado del... pastel.
Todos los que estaban en la sala rieron por el divertido comportamiento del detective.
Yukina le dio un sonoro beso en la mejilla a Kurama aprovechando que todos estaban distraídos... todos menos yo claro. Él le mostró una cálida sonrisa y cuando ella volvió la cabeza sus labios volvieron a curvarse en angustia. Unas repentinas ganas de abrazarle trepando por mi garganta, de borrar esa expresión y cambiarla por complacencia y felicidad. El sentimiento era tan agudo que pude sentir mi garganta arder.
~*~*~*~*
¿Tanto le cuesta apartar la mirada?
Hiei había pasado toda la comida observándome, y yo... bueno, me preguntaba hasta donde llegarían mis nervios antes de estallar.
Tras apartar la mesa del comedor, dejando un gran espacio en el centro donde nos sentamos en un círculo, recuperamos nuestros regalos y nos dispusimos a entregárselos a la personas que nos habían tocado.
Hiei se colocó justo delante de mi, en el otro lado del círculo.
-Bueno... ¿Quién empieza? –dijo Yusuke enérgico.
-¡Yo mismo! –saltó Kuwabara, levantándose del suelo con un pequeño paquete en la mano.
-Huyy.... que miedo me das...
-¡Calla Shizuru! Bien... pues a mi me tocó... –todos los ojos de la sala fijos en él- ... ¡Hiei!
El koorime cambió su expresión por una más bien asqueada, que no escondía su evidente decepción ante la persona que le obsequiaría.
-¡Aquí tienes! –dijo Kuwabara entregándole el paquete, envuelto cuidadosamente con lacitos verdes, y soltando alguna que otra risa...
Ay dios...
Hiei lo examinó con recelo justo antes de empezar a deshacerse de las molestas envolturas. Era cuadrado, eso podía percibirse a primera vista... pude observar sus características a medida que Hiei dejaba al descubierto lo que parecía un... ¿libro?
-¿Qué es esto? –preguntó Hiei, soltando un suspiro ante la estupidez de Kuwabara, que ya había estallado en carcajadas junto con Yusuke.
-A ver, a ver –dijo Botan, apropiándose del libro por un momento- ¡Es un diccionario!
-¡¡Es para que conozcas las palabras ningen!! –consiguió decir Kuwabara en medio de sonoras risas.
-Ya... que gracia. –dijo Hiei, lanzando el libro tras su espalda.
-Eres patético Kazuma.
-Pues yo creo que ha tenido su gracia –dijo Koenma.
-¡Hey! Tenéis que daros un beso como agradecimiento. –dijo Keiko divertida.
La risa de Kuwabara cesó al instante.
-¡Ni lo sueñes! Yo no me beso con el tonto este.
-Lo mismo digo. –escupió Hiei sin tan siquiera mirarlo.
-¿Pasamos al próximo regalo entonces? –dijo Yukina con una sonrisa divertida.
-¡Si!
-¿Y a ti quien te ha tocado Hiei? –preguntó Botan con interés.
Por favor... cualquiera menos yo...
Hiei posó sus ojos sobre los míos, volviéndolos a hundir en recuerdos. Acto seguido, se levantó y se dirigió hacía a mi, dejándome un paquete en las manos. En ese momento entendí porque me había hecho quedar fuera de la tienda cuando compró su regalo...
Lo sostuve unos instantes en mis manos, y pude comprobar que tenía una forma extraña...
Consciente de estar atrayendo todas las miradas de la sala, lo desenvolví con cuidado, mis manos temblando ligeramente. El papel de regalo quedó rápidamente en el suelo, para dejar al descubierto un hermoso anillo... con una fina rosa negra en la parte superior. Realmente precioso...
-La chica de la tienda me dijo que muestra el camino cuando estás c-o-n-f-u-n-d-i-d-o.... –me dedicó una sonrisa maliciosa.
-M-muchas gracias... –creo que conseguí decir, antes de sonrojarme de forma descomunal.
-Tranquilo, no es de compromiso ni nada... -¡Eso ya lo se! –mi voz se elevó considerablemente al soltar esas palabras. Lo coloqué en mi dedo índice.
-¡Vosotros si tenéis que daros un beso! –comentó Yukina entusiasmada.
¡¿Otro?!
Por suerte me abstuve de comentarlo en voz alta...
Sin que yo pudiera protestar, Hiei se acercó a mi, y dejó un tierno y suave beso en mi mejilla con esos labios que ya empezaba a conocer.
-¡Pero que adorables! –comentó Keiko.
-¿Pero que dices? –rápidamente Yusuke dejó oír su opinión.
-Bueno, da igual... ¿y tu a quien se lo hiciste Kurama? –preguntó Shizuru desviando la conversación... esa chica se merecería mi agradecimiento eternamente.
No mentiría al afirmar, que estuve ausente durante el resto de la noche, viendo miles de regalos y sonrisas en el aire, aunque tampoco me fijé mucho en el contenido de los paquetes que viajaban de mano en mano. Mi mente estaba ocupada con una única tarea: esconder lo que pensaba en ese instante.
Permanecí cabizbajo la mayoría del tiempo, intentando evitar alzar la cabeza para que los demás no vieran esas palabras que de seguro tenía grabadas en la frente. Realmente me sentía como si estuviera gritando abiertamente lo que pensaba de los besos de Hiei. Tuve que centrarme en otras cosas...
Hacía ya una hora que habíamos intercambiado los regalos y ya nos disponíamos a marcharnos.
Estábamos en la calle, todos reunidos y a punto de separarnos... bueno, casi todos. Keiko se quedóa a "ayudar" a Yusuke. Yukina tomó mi mano una vez en el exterior y me miró, sus ojos reposando sobre los míos. Idénticos a los de su hermano... Y de pronto, me sentí la persona más hipócrita del mundo...
-¿Kurama estás bien?
-Sólo me encuentro un poco mal eso es todo...
-Es que has estado muy raro todo el rato... ¿de verdad que sólo es eso?
¿Sólo?
Pude contestarle que sí, que no se preocupara y que todo estaba bien. Pero dentro de mi se había librado una batalla que me obligó a confesar las dudas que mi corazón no conseguía identificar.
-Pues verás... querría hablar contigo un momento... –le indiqué con mi mano que se acercara, y nos separamos un poco del resto, que seguían intercambiando opiniones sobre la fiesta.
-Dime –ahora ya no parecía tan contenta.
-Mira, ya sé que esto no es precisamente una... er, relación... larga. Por eso... – la expresión que ahora tenía delante no me ayudaba en nada a explicarle la situación. Pero saqué fuerzas, no se de donde pero conseguí las necesarias para plantar cara al hecho- por eso creo que es mejor que ahora te diga que... en realidad no estoy... muy seguro... de lo que siento. Respecto a ti.
Sus ojos parecieron derrumbarse, acusándome de ser el único culpable de tal sufrimiento.
Dios... no pongas esa cara por favor...
-No te entiendo ¿ayer te gustaba y hoy ya no?
-No es eso exactamente... es que ha pasado cierta cosa y ahora necesito aclararme...
-¿Qué es lo que ha pasado? –reclamó con voz temblorosa, pequeñas lágrimas asomando la cabeza en sus rubíes. Aún así ella también consiguió retenerlas.
Un suspiro ahogado. Tumbé mi cabeza hacía los demás, y por costumbre me detuve en Hiei. Costumbre... ¿me había acostumbrado al koorime? ¿Qué estupideces estaba pensando? Yukina siguió mi mirada. Percatándome de mi error, volví a centrarme en ella antes de que averiguara quien me había dejado absorto y pudiera sospechar... la cruel verdad...
-Es que...
En un segundo, intenté cambiar los papeles. Substitución... eso es lo que sentiría Yukina si le hablaba de Hiei. ¿Qué era peor, el rechazo o la substitución? Eso no lo sabía... así que respondiendo a mi personalidad precavida, decidí no hablarle de terceras personas...
-No ha pasado nada importante. Tan sólo necesito aclararme... ¿De acuerdo? –intenté evocar dulzura en esa última afirmación escondida con interrogantes.
-De acuerdo... –decididamente ya no estaba contenta.
Volvimos con el resto.
-Bueno, nosotros ya nos vamos... –dijo Shizuru tirando del brazo de un exaltado Kuwabara- ¡Adiós! –exclamaron al unísono.
Yukina nos recompensó con un apenas audible “Adiós”, y tímidamente dirigió sus pasos lejos de mi.
Casi sin que yo me diera cuenta, Koenma y Botan se marcharon, pues la urgencia siempre les perseguía. Un repentino terror asaltándome de nuevo. Me frustró un poco el haber logrado evitar la soledad con Hiei toda la noche, y que por culpa de la supuesta prisa de los otros, ahora le tuviera frente a mi... yo solo...
Él no parecía estar mejor que yo la verdad...
¿Debo decirle algo al respeto? O mejor... ¿espero que sea él quien hable del tema?
-¿Cómo está Yukina?
Eso sí me molestó... que diera por sentado lo que yo le había dicho a Yukina.
-Pues... –me detuve- ¿por qué lo preguntas?
-No parecía muy contenta –sonrió con altiveza.
-Es que no lo está.
-Bien. –sarcasmo... más sarcasmo.
Le observé reclamando una explicación.
-¿Bueno que? –le dije finalmente.
-Que... ¿de que?
-No sé... ¿a ti te parece normal lo que me has hecho?
-Espera espera... ¿lo que te HE hecho? No parecía que te disgustara.
Es que no lo hacía.
-¿Y que más da? Por culpa de ESO ahora estoy confundido... y Yukina esta sufriendo por ello..
Solté las palabras mágicas. Todo el orgullo que hasta entonces se veía en su rostro de desvaneció como ahuyentado por el viento.
-Que sepas... que si las cosas no han ido con más... brusquedad, ha sido porque Yukina está por medio... Ten por seguro que AHORA no estarías aquí tan tranquilo si tu... “pareja,” no fuera Yukina.
Alcé las cejas y mi garganta emitió un extraño sonido parecido a una carcajada. ¿Es que creía que yo no tenía nada que hacer contra su decisión? Yo tenía más autoridad que eso... ¿no?
-Lo dices como si yo no tuviera nada que ver con esto.
-Bueno... tendrías que ver si supieras al menos lo que sientes, pero por lo que veo tenemos que ocuparnos los otros de hacértelo entender...
-Te entiendo... déjame recordarte que si no fuera por tu culpa, Yukina no estaría pasando por esto.
-Venga, no intentes quitarte el problema de encima. ¡Usa la cabeza zorro estúpido! Si tu estuvieras segurísimo de que la quieres... ¿crees que yo podría interferir de alguna manera?
Me callé. Simplemente no sabía que contestar.
-Yo me largo. Me aburres.
Y desapareció en la oscuridad de la noche.
Hice el camino hasta mi casa sin darme cuenta. Sin ser muy consciente de lo que hacía, me colé en mi habitación después de saludar a mi madre, y me arrastré hasta la cama intentando no pensar mucho. Fue inútil. Mi mente no paraba de proyectar imágenes que con los ojos firmemente cerrados podía ver. Imágenes que me mostraban lo despreciable que yo llegaba a ser.
Pasé un dedo por mi labio inferior, pudiendo sentir como este pedía notar a Hiei en él de nuevo.
Bueno... al menos ya sé lo que quiere alguien...
Me dormí incómodamente con esa incertidumbre a mi alrededor.
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Notas de la autora: ¡Hola! Se que he tardado un poco en actualizar, pero es que he tenido algunos problemas con este capítulo. Creo que este es el más largo de todo el fic... es que no quería partirlo en dos porque sinceramente no creo que hubiera quedado muy bien dejar la fiesta en la mitad, así que...
Como habréis visto, he cambiado algunas relaciones entre los personajes, ya que aquí Kuwabara no estaba enamorado de Yukina (aunque me gusta la pareja ^_^), y lo de Tsusuki, no creáis que lo he puesto porque si, más adelante tendrá importancia.
La verdad es que cuando empecé a escribir este fic era Navidad, pero al paso que voy... creo que ya he hecho tarde...XDD. Y tranquilo todo el mundo, no hay riesgo de que esto se convierta en un Kuwabara/Kurama jeje.
Para cualquier cosa black_youko@hotmail.com.