"El sabor de la Navidad"    
Por Sanasa   siguiente »
Resumen: Hiei descubrirá que las Navidades en el mundo humano pueden ser más divertidas de lo que creía, mientras que Kurama deberá decidir a quien ama.

 

 

Parejas: Kurama/Yukina, Hiei/Kurama

Warnings: Como siempre... yaoi ^_^

Disclaimer: Después de repetir lo mismo durante cuatro capítulos empiezo a cansarme de decir... que Yu Yu Hakusho no me pertenece XDD.

..................................................................................................................................

“Toc toc toc”

Dejó escapar un suspiro mientras golpeaba intermitentemente el suelo con un pie, sus brazos cruzados, hundiéndose con fuerza en su pecho.

“Toc toc toc”

Frunció el ceño y acentuó su expresión insatisfecha.

-Hiei cálmate –le dije.

“Toc toc toc”

-¿Cómo quieres que me calme? –exclamó clavando sus ojos carmesíes en el hombre de la mesa de al lado.

-Se que es molesto, pero mantén la calma por favor.

El... individuo, que teníamos más cerca de todo el restaurante, había pasado todo el rato que habíamos permanecido allí, golpeando la mesa con su puño cerrado, causando así un irritante y repelente sonido. Al parecer era muy divertido pegar a un pedazo de madera...sí... Y Hiei estaba un poco nervioso con el ruidito.

-Aquí tienen. –anunció un camarero, dejando las cartas a nuestro lado.

Cogí una y empecé a inspeccionarla.

-Tienes que escoger un plato que hay aquí, y luego se lo pides a ese hombre –le informé, ante la cara de confusión que puso.

Realmente me sentía muy egoísta en esos momentos. No creía que Hiei supiera como se llamaba eso que estábamos haciendo... probablemente exhibiría su famoso kokuryuuha si supiera que estábamos teniendo una cita...

Abrió la carta y leyó su contenido. Por el borde de la mía, vi como abría mucho sus ojos, y seguidamente sonrió.

-Te quiero Kurama –dijo sin apartar la vista del papel.

¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Se me aceleró el corazón. No me pareció una declaración, y menos con esa sonrisa de oreja a oreja que llevaba puesta, pero...

-¿Q-qué?

-Primer plato, línea dos –expuso con pereza.

Seguí sus indicaciones.

-¡Ah! –leí en voz alta- “Sopa de fresas”.

Ufff... lo ha dicho sarcásticamente... espera... ¿ufff?

-Oye... no hagas bromas con eso ¿quieres? –mis latidos normalizándose.

-Vale –dijo como si nada.

Suspiré. Dudaba que fuera a sacar algo con todo eso... pero al menos me lo    pasaría bien, y eso era lo único que yo necesitaba en esos momentos

El pedir la cena también resultó catastrófico. Empezando por la cara del camarero cuando Hiei pidió una sopa de fresas, lomo con salsa de fresas y un zumo de fresas para beber y terminando por el mismo koorime, que no paró ni un instante de lanzarle miradas aterradoras al hombre de al lado, el cual se mantenía impasible ante los ojos del chico.

-Hiei ¿de verdad que sólo vas a comer fresas?

-Si, ¿qué pasa?

-No sé... es un poco raro ¿no crees?

-¿Por qué? – una expresión confusa en su rostro.

-Hombre... hay más tipos de comida a parte de las cosas con fresas... y comer S"LO un tipo de comida... no sé... es raro.

-Sigo sin entender porque. Los ningen sois raros, vivís en casas raras y coméis en... –registró su alrededor en busca de la palabra adecuada para calificarlo- ...sitios, raros también. Además, me importa poco si creéis que actúo de forma extraña.

Me encogí de hombros y le sonreí. Su inocencia me divertía.

-Me lo imaginaba. –mis labios en la misma posición. Se me hacía facilísimo sonreír ante su seriedad... aunque pareciera estúpido- Suele darte igual la opinión de los demás.

-Resbalarte Kurama. Puedes decirlo.

-De acuerdo, te resbala. Pero no se lo digas a mi madre ¿vale? –le seguí, no lo decía en serio- Espera, no le dices ni “Hola” no creo que vayas a decirle todo esto...

Sus irises se dirigieron hacía el techo y sacudió la cabeza ligeramente mientras el destello de una suave sonrisa quedaba reflejado en sus labios. Al instante me maldije a mi mismo. Con esa particular expresión le encontré terriblemente... mono...

El resto de la cena transcurrió sin ninguna anormalidad, y finalmente el hombre de los golpecitos y su acompañante se fueron para alegrarle la noche a Hiei. Después de retirarnos los postres, el camarero se acercó con cautela y risueño.

-¿Quieren unos licores? ¿Uno de fresa? –dijo observando a Hiei. Al parecer el camarero tenía el don de la anticipación.

-¿Licor de fresa? ¡Vale! –dijo con entusiasmo.

-¿Y usted?

-Uno de... naranja.

-Bien.

Hiei dirigió su mirada hacía la costura del mantel. Tenía unas preciosas flores de cerezo bordadas. De hecho, y hasta entonces no me había percatado, todo el restaurante estaba decorado con un excelente gusto, con toques orientales y mamparas con flores dibujadas. Era realmente hermoso.

Intenté concentrarme mientras Hiei inspeccionaba los árboles de la tela. Realmente ya no sabía que era lo que sentía... me había hundido excesivamente el peso de mis propias dudas. Ese refugio que yo mismo había construido contra los temores de mi corazón, se había adueñado de mi, privándome del derecho a elegir por mi mismo.

Por primera vez en toda la noche, me fijé en que Hiei había abandonado su habitual capa negra, substituyéndola por una elegante camisa roja, de la cual se abstuvo de unir los dos primeros botones, descubriendo así algo de su irresistible piel...No sabía con que pantalones había acompañado la sedosa tela, pero la idea de hurgar bajó el mantel para descubrirlo no me pareció muy... seria...

Por favor... que mi cabeza deje de pensar tonterías...

El recuerdo del mismo dilema que yo había tenido, rebuscando infinitas veces en mi armario en busca de algo para la ocasión, me hizo esbozar una sonrisa. Me decidí sin mucho entusiasmo por una camisa negra y unos jeans, pero al menos recibí una bonita recompensa por parte de Hiei.

El camarero trajo los licores. Una de cada sabor, fresa y naranja. Hiei, tras evaluar en silencio el contenido, se sirvió uno de los pequeños vasos que nos había traído. Lo inspeccionó de nuevo. Acercó el cristal a sus labios e inhaló el fuerte aroma del licor. Picante y dulce a la vez.

Con extrema precaución, dejó que una diminuta cantidad de líquido recorriera su boca. Tragó.

Yo también me serví un pequeño vaso, con la diferencia de que el licor desapareció más rápidamente de mi trozo de vidrio.

Finalmente, Hiei le permitió a la bebida pasearse por su garganta completamente. Acto seguido, una vez su cuerpo lo asimiló, se estremeció y tosió ligeramente.

-Amargo ¿verdad?

Asintió mientras su cuello seguía resintiéndose. Aproveché el tiempo que el koorime necesitaba para recuperarse para servirme medio vaso más.

-Oye –empezó ya calmado- ¿puede saberse a que esperas?

...................¿eh?

-Perdona Hiei, pero no te entiendo. ¿A que espero para que?

-Hombre, ... para algo me habrás invitado a una cita.

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Pegué un salto al mismo tiempo que mis nervios se alteraban de nuevo. ¿Lo sabía? ¿Lo sabía y no me había arrancado la cabeza?

-Bueno... en realidad... tienes razón...

-Venga di –ordenó con brusquedad.

Rebeldes mechones rojizos se derramaron en la parte delantera de mis hombros. Los devolví a su lugar pasando con suavidad una mano por mi pelo, la cual Hiei la siguió con la mirada.

-Estoy esperando zorro. –dijo, malhumorado.

-Mira, voy a serte sincero.

Asintió, animándome a seguir.

-Yo estaba muy convencido de mi amor hacía Yukina.

-¿Entonces que haces aquí?

-Estaba muy convencido de ello... hasta que ella y yo nos besamos.

-Oh –dijo apoyando la espalda en su silla, sus brazos cruzados, y registrándome con la mirada.

-Bueno pues...

No sabía si continuar exponiendo los hechos o mejor cerrar esa bocaza que últimamente parecía estar tan ocupada. No podía descifrar su expresión, por mucho que fisgara en sus ojos, era incapaz de desnudar esa permanente coraza que escondía los pensamientos que asaltaban su mente.

En ese momento me sentía vulnerable. Vulnerable porque estaba seguro de que mis esmeraldas le estaban contando a Hiei todo lo que mis labios no se atrevían a pronunciar. El koorime tenía el don de leer mis ojos.

-Continúa –se liberó de su garganta en un prolongado suspiro, que permaneció flotando en el aire sostenido por la propia ligereza de la palabra.

Le obedecí mientras él se servía otro vaso.

-Después de... “eso”, empecé a dudar sobre lo que sentía hacía Yukina...

-“Eso”, tendría que haber intensificado tu amor por ella. Para eso sirven los besos –alzó sus cejas. Me estremecí ante la palabra que yo había venido escondiendo y él acababa de decir

-Lo sé. Pero tuvo el efecto contrario. Se me hacía un problema tener que volver a verla, tener que actuar a partir de “eso”. Sólo mis nervios se intensificaron.

-Ya –dijo mientras su garganta se deleitaba con más del licor. De fresa claro.- Sigue, sigue...

-Pues que... entonces... cuando pasó “lo otro”...

-Bien, bien... te pasa “eso” y “lo otro”... que suerte tienes...

-Hiei por favor –supliqué- Deja que continúe.

Sonrió... sarcásticamente claro. En ese momento me di cuenta de lo valioso que había sido ese anterior gesto suyo, ese que yo tanto había adorado. Al menos antes había sonreído con sinceridad y sin atisbos de sarcasmo.

-El caso es que... después de...

-Nuestro beso –me ayudó, sus labios deformándose en complacencia.

-Eso. Después aún dudé más. M-me confun-d-dio y... –me detuve, pesándome la continuación, y observando como Hiei seguía bebiendo- y.. digamos que...

-Oye. Habla claro Kurama, empiezo a hartarme de tantos rodeos.

-Siéndote sincero, no me molestaría que se repitiera, y me gustó muchísimo más que los de Yukina.

Me deshice con rapidez de las palabras mientras sentía hervir mi rostro.

~*~*~*~*~

Bueno, eso ya era un paso. Al menos Kurama sabía lo que quería... más o menos...

-¿Y eso que coño significa? ¿Sabes ya a quien quieres?

-Pues no... –dijo lamentándose.

¿Cómo podía ser tan rematadamente idiota el maldito zorro? Bueno claro, y yo detrás de él...

-A ver... calmémonos antes de que te parta la cara.

-Oye que violento –dijo con seriedad, aunque no podía escondérmelo, sabía que dentro de él se había propagado la inoportuna llama de la risa. Por mucho que su rostro no lo reflejara, no necesitaba ni una expresión ni una palabra para adivinarlo... simplemente lo sabía. Es algo que se adquiere después de tanto tiempo con una persona.

Abatido, tomé otro vaso de licor. Al fin, por desgracia, había encontrado algo bueno en los ningen... esa maldita bebida estaba deliciosa... tanto que ese regusto que cosquilleaba mi garganta me impedía apartar ese exquisito sabor de mi boca. Kurama observo con recelo lo que hacía.

-Bueno... ¿entonces que haces aquí?

-Espera, estoy llegando. La verdad es que como aún no sé a quien quiero –una pausa. Inhaló profundamente para deshacerse del aire con la misma lentitud- creí que me vendría bien pasar tiempo contigo y con Yukina...

-Aaahh... ahora lo entiendo todo...

Bebí un poco más. ¿Cómo podía ser tan rematadamente bueno ese líquido rojo? A medida que se abría paso a través de mi garganta una cálida y agradable sensación se formaba en mi pecho. Engrandeciéndose con cada dosis de bebida...

Kurama frunció el ceño y miró la botella, casi vacía.

-Hiei... –dijo con dulzura y precaución- ... creo que deberías parar de beber...

-¿Por qué? –le reclamé al instante, sintiendo que esa acumulación de bienestar en mi interior pedía más del licor. Nunca supe el porque, pero esa sensación que ya se había acomodado totalmente en mi cuerpo sólo me proporcionaba una estúpida risa que luchaba por inundar de ella los oídos de Kurama.

-Pues por que es la primera vez que bebes alcohol y no creo que sea prudente que te pases tanto...ya llevas seis vasos... mejor para.

-¿Seis? –solté una leve risilla, nada en comparación a la tormenta de felicidad que contenía- ¿Lo has contado?

Wow...

Realmente el zorro debía tener algún poder especial... contar y hablar a la vez... no sabía como se las había apañado para explicarme su vida y contar los vasos de licor que yo tomaba al mismo tiempo... era muy divertido... Les permití a mis labios desprenderse de otra pequeña cantidad de la melodía del paraíso.

-En serio Hiei –su voz tembló un poco y se inclinó ligeramente hacía adelante- ¿te encuentras bien? Estás... riendo...

-Estoy bien.

Kurama alzó sus cejas y me miró con desconfianza. Con un rápido movimiento, alejó las dos botellas de mi alcance, poniéndolas a su lado, custodiándolas.

Tsk. Ahora que me apetecía un poco más...

-Oye Kurama... –empecé, soltando un suave tono suplicante- ¿Te molestaría mucho darme esas botellas? Nadie ha dicho que fueran tuyas.

-Si, si me molesta. –asintió, un delgado mechón de su pelo resbalando por la tersa piel de su mejilla.

-Bueno –le escupí con malhumor- continúa.

-¿Con que?

-Con... “estoy confundido y no sé a quien amo...”

-En realidad no creo que este sea el momento más adecuado para tener esta conversación...

-¿Ah no?

-No –dijo con firmeza.

-Bueno pues... como eres un zorro sabio vamos a hacerte caso.

En un instante una sonrisa apareció en sus labios, y su encantadora risa llenó el tenso aire de la familiar calma en la que me hundía su presencia. Su dulce voz, liberándose de esos labios... tan apetecibles... tan cercanos...

-Eres muy divertido cuando te emborrachas... quizás deberías hacerlo más a menudo –esperé que lo hubiera dicho en broma.

-¿Es que no te gusto cuando no estoy borracho? –le pregunté con tristeza, mi voz adecuándose a ella.

-N-no hombre... no es-s eso... –dijo sonrojado.

Justo en ese momento, el idiota del camarero trajo un papelito lleno de números en una pequeña plata de madera. Inmediatamente, Kurama se adueñó del papel mientras buscaba algo en sus bolsillos.

Sacó su cartera y dejó unos cuantos papelitos sobre la plata.

-Oye... –empezó- ¿...tu...?

-¿Yo.....? –intenté ayudarle.

-E...

Justo en ese momento llegó ese insoportable hombre, que secuestró la platita y se marchó tras el mostrador, escondiéndose de mi mirada asesina.

-¿Qué? Di, ahora que no tenemos público...

-Mejor más tarde... –soltó una risa nerviosa mientras se incorporaba–Será mejor que nos marchemos...

-¿Por qué? Yo quería darle un regalo de despedida a mi amigo el camarero y...

-¡Vamos! –se levantó y se acercó a mi.

-¿Qué quieres?

-Nada nada... tu levántate... –dijo con una sonrisa.

Alzó su brazo y lo mantuvo en alto, con la mano abierta esperando no sé que...

¿Qué es lo que quiere aguantar?

Lo descubrí en despegar mi cuerpo de la silla. Quería aguantarme a mi.

Sólo en elevarme unos centímetros, me invadió un extraño mareo que me empujaba hacía la casilla de salida.

Suerte que ahí estaba Kurama...

Su mano se cerró firmemente alrededor de mi brazo, el cual quedó por encima de mi cabeza cuando yo recibí el impacto del alcohol.

Miré hacía arriba y me encontré con su sonrisa. Puse mi boca de forma circular y solté un...

-Ooohh...

-Venga Hiei.

Tiró de su mano y me alzó por completo. Sin soltarme aún, salimos del restaurante... no sé si tenía miedo de que me cayera... ¡tampoco estaba tan mal!

Mientras recorríamos las calles, llenas de lucecitas y altavoces con canciones estúpidas, pude divisar una figura humana colgada de un bloque de pisos.

Me quedé paralizado. Inspeccioné con más detenimiento el cuerpo, intentando captar algo más que su contorno... parecía llevar trajes color sangre... un sombrero rojo también, con un pompón blanco... y creo que llevaba un saquito... no, no... un gran saco...

¡Oh dios mío! ¡¡Ese hombre se va a matar intentando llevar regalos!!

-¡No se preocupe! ¡¡Yo le salvaré!! –le anuncié a gritos al hombre mientras salía en su búsqueda. Para que no se alarmara el pobre...

Crucé la acera notando como era el protagonista de muchas miradas de la calle. Malditos ningen... tanta amistad entre ellos y a la hora de la verdad tenía que rescatarles yo...

Llegaba ya a mi objetivo cuando una cálida mano capturó mi muñeca.

-¡¡Hiei!! –exclamó su propietario un tanto alterado- ¿¿Puede saberse que haces??

-Kurama ese hombre va a matarse... él quiere llevar regalos pero va a pegarse una ostia como sigua allí arriba...

Abrió mucho sus ojos y me dirigió una confusa mirada. Seguro que pensaba que estaba loco...

Le señalé el hombre con prisa, levantando mis cejas para remarcarle la escasez de tiempo que nos rodeaba.

Lo observó... largo y tendido... antes de estallar en risas...

¿?

-De verdad Kurama, que cruel eres... no conocía esta faceta tuya... reírte de las desgracias de los demás...

-Es un muñeco...

-¿?

-No es un hombre de verdad...

Y siguió riendo... siempre sin abandonar la dulzura claro... no había destellos de burla en su voz.

Oh. Bien. Bueno, un error puede cometerlo cualquiera, y más con tantos litros de alcohol encima... pero es que Kurama estaba tan... lindo, que sólo por verle a él valía la pena fingir... su rostro tomaba una expresión preciosa cuando su dueño desconocía la situación... realmente no quería que la belleza se borrará de su rostro...así que... para preservar esa expresión...

-No caeré en la trampa... –le dije con una sonrisa triunfal- Ya sé cuales son tus intenciones...

-¿Ah si? ¿Cuáles? –por alguna razón parecía pasárselo de lo más bien...

-Cuando yo esté despistado... ¡tú saldrás corriendo a salvar al hombre para así quedar tú como el héroe! ¡Ja! –fue lo primero que se me ocurrió para fingir.

-¡Vaya! ¿Cómo lo has adivinado?

-Tengo técnicas ocultas que tú desconoces... ou... -¿por qué todas mis excusas sonaban tan mal?

-Eso ha sonado fatal...

-Lo sé lo sé... ¡¡pero el hombre!!

Volví a dirigirme hacía él... sintiendo ojos clavados en mi.

Esta vez me cogió por el codo.

Mira... ya ha encontrado otro punto por donde agarrarme... el brazo, la muñeca...

-En serio Hiei... es de plástico...

-¡¡Que no me lo creo!!

Ahora debíamos tener miles de espectadores que contemplaban divertidos nuestra comedia...

Y volví a salir en busca del hombre...

¿A ver por donde me cogerá ahora? Esto es muy divertido...

Realmente era gracioso ver como Kurama se desesperaba intentando convencerme de que el hombre era falso... pero es que nunca me lo había pasado tan bien... algún día le diría la verdad...que todo era una comedia...

Noté como sus manos me detenían por ambos hombros y me encaraba a él.

-Oye ¿quieres hacerme caso? Te digo que sólo es un montón de cartón envuelto en trapos de verdad.

Negué con la cabeza y volví a marcharme...

A ver a ver... esta vez por donde me cogerá............ ¡¡wow!!

Oí el blando sonido de su camisa deslizándose por la mía, e intenté concentrarme en la sensación que sus brazos me causaban al rodear mi cintura. No detuve mis piernas, les ordené que siguieran efectuando el mismo movimiento... Noté como aumentaba la fuerza aplicada para retenerme entre sus brazos...

Seguí luchando para liberarme, aunque en realidad no quería separarme de él... la sensación era muy agradable...

-¡¡¿¿Quieres parar de ponernos en evidencia??!! –en ese momento separó un poco mis pies del suelo.

-¡¡Yo sólo intento hacer una buena obra!! Por una noche que me siento benévolo... –vale, me levantó mucho...

Que brazos tan fuertes... tendré que decírselo en algún momento...

-¡¡Creo que lo que te sientes es borracho!!

Alzándome por la cintura, empezó a cruzar la calle andando de espaldas, siempre vigilando que uno de esos robots con ruedas no nos aplastara... él velaba por nuestra seguridad...

-¡En serio Kurama!

-¡¡Que no!!

Alargué mi brazo intentando alcanzarlo. Ante la evidencia de la situación, abatido, lo dejé caer acompañado de un resignado suspiro.

-Vale... ya paro...

-¡¡No me lo creo!! –no me soltó pese a que yo ya no oponía resistencia. Siguió “ayudándome” a cruzar la calle.

Al parecer, seguía sin darse cuenta de que todo el mundo observaba sus pasos, que ahora nos habían llevado hasta la orilla de piedra...

Me soltó, al fin.

Cuando mis pies rozaron de nuevo el suelo y encaré al pelirrojo, aproveché ese momento en que había bajado su guardia para lanzarme a sus brazos y abrazarle, aferrándome a su cuello.

-¡¡Hiei!!

-Oh, ¿te había dicho alguna vez que tu pelo huele muy bien? –le dejé un besó en la mejilla como recuerdo.

-¡¡Hiei para por favor!! –me apartó con algo de vergüenza de sus brazos, alejándome de su cálido e invitante pecho.

-Je je... mira que divertido... –le dije, refiriéndome a la multitud que contemplaba nuestro espectáculo. Susurraban atónitos, palabras que aunque no conseguían llegar a mis oídos, podía asegurar que no eran precisamente de halago. Sus expresiones burlonas lo demostraban...

El rostro de Kurama reflejó la contradicción a mi observación...

-¡V-vámonos! –exclamó mientras cerraba su mano alrededor de mi muñeca y me empujaba lejos de esas miradas acusadoras. 

Andamos tranquilamente hasta su casa, bueno... hubiera sido con calma si no fuera por que el kitsune se pasó todo el viaje maldiciéndome.

-¿Por qué tenías que hacerme pasar tanta vergüenza?

-Lo siento, no sabía que os dedicabais a colgar muñecos en los pisos... ¡¡y después yo soy rarito por que como fresa!!

-Espera... ¿sabías que no era de verdad?

-Nooooo... que va.–dije en medio de una risa no muy convencedora.

-¡¿Entonces por que me has hecho hacer el ridículo de esa forma?!

-Hombre... no quería romper la tradición...

-Por una vez que vamos juntos por el ningenkai, y me dejas en evidencia...

-En realidad lo hago siempre –le dediqué una sonrisita maliciosa.

-Si... siempre... –un tono nostálgico escapándose de sus labios.

-¿Qué pasa con la palabra “siempre” Kurama?

-Es que estaba pensando que... creo que eso es lo que os diferencia a ti y a Yukina... en este tema claro...

-No te entiendo zorrito... explícate.

-Pues que... a ti ya te conozco des de siempre –dijo ignorando mis comentarios- ... y supongo que tenerte tan cerca impidió que me fijara en ti de esa forma...

-...........

-En cambio... tu sabes que yo valoro las novedades...

Ya estábamos llegando a su casa...

-Y supongo que me sedujo la idea de querer a Yukina...

-¿La idea?

-Sí, la idea. La conocí y me pareció pues... con ese carácter tan afectuoso... le cogí demasiado cariño y lo confundí con amor... y claro, a veces no te das cuenta de que lo que tienes al lado es lo que quieres...

-Ya... ¿y que quieres que te diga yo?

-Err... no tienes que decir nada tú... sólo espera por favor...

-....... Vale.

Su calle apareció ante nosotros.

-Es lo que acabo de decirte... me pareció interesante eso de enamorarme de alguien.... aunque no hubiera pasado mucho tiempo con ella... y aunque...

-Espera... ¿a donde quieres llegar? Me estoy perdiendo ya ¿cuántas versiones has hecho ya de esta historia?

-Pues que... cuando estoy contigo... pues... realmente me siento a gusto... eso no me pasaba con Yukina... a ella sólo la veía como algo nuevo que tenía ganas de probar... así que...

-¿Así que...? –llegamos a su casa- ¡Oh! –exclamé.

Cuando mis ojos dieron con la puerta de su casa, no pude evitar emitir un asombrado sonido con mi garganta al ver que el zorro tenía visita, una visita que le esperaba impaciente en la puerta...

-¡Hola Yukina! –saludé con efusión. 

.............................................................................................................................................

Notas de la autora: ¡Vale vale! Esta vez no diré nada sobre la medida del capítulo... lo juro...  XDD. Lo sé, sé que me he pasado con Hiei y el Papa Noel ese... pero es que fue divertidísimo escribirlo... no pude evitarlo XDD. ¡Ah sí! En cuanto a la “obsesión” de Hiei por la fresa, me parece que su sabor favorito era el chocolate o algo así, pero no podía hacer carne con salsa de chocolate ni nada por el estilo, a parte de que yo encuentro más gracioso que le guste la fresa y el fic es mío ¿no? XDD.

Supongo que hubiera tenido más gracia que todo esto pasara mientras también veíamos las lucecitas y las canciones Navideñas por la calle... pero ya se sabe... soy algo lenta escribiendo... XDD.

La verdad es que pensaba que terminaría el capítulo más tarde, pero al final me pilló una gripe por el camino y tuve tiempo de acabarlo ¬_¬... (pero así descansé unos cuantos días en casita ^.^)

Pues... “siento” (o quien sabe, a lo mejor os alegro el día XDD) deciros que el próximo capítulo ya será el último, y ya se aclarará todo al fin ^_^.

¡Oh! La verdad es que vicia esto de contestar los reviews... creo que voy a hacerlo siempre ^_^:

Vanne: Oye chica... ¡tú algún día vas a matarme a base de alegrías! Primero lo de la web y ahora me dejas reviews ^_^, yo si que estoy “felich” XDD. Bueno... a parte de esto, espero que no te hayan decepcionado la borrachera y la cita ^_^. ¡Muchas gracias por leerte mi fic!

Yukii: Esto suele pasar...XDD, a mi me ocurrió con otro fic, pero lo vi a las tres menos cuarto de la madrugada y decidí dejarlo...XDD. También espero que te haya gustado este capítulo, y quiero agradecerte que te leas todo lo que escribo... siempre recibo reviews tuyos jejeje. ¡Muchas gracias!

kat basted: ¡Hola! Oye no pasa nada, con saber que te está gustando el fic ya me quedo contenta ^_^. Y sí, ya era hora de que Kurama se decidiera a hacer alguna cosa jeje. Espero que te haya gustado la vestimenta de los dos... pero... es que no pude resistir la tentación de poner a Hiei con una camisa... con los botones desabrochados... XDDD. ¡Gracias por tus reviews espero que te haya gustado!

baalberi: ¡Muchísimas gracias por tus palabras, me animan mucho! La verdad es que... compromiso, compromiso, lo que se dice compromiso... ¡ya lo verás! :p. Pues la verdad es que sí que estaría bien que enviaras más reviews si te gusta el fic... te lo digo de verdad... es un gran apoyo para la autora ^_^. ¡Gracias de nuevo!

Danae: Amiga mía... tienes mucha razón... Kurama sigue teniendo suerte (y yo sigo diciendo que Hiei también XDD) ¿Se le desorbitan los ojos? Jejeje, es que no creí que quedará muy... ‘poético’, para la situación... no creo que eso animara mucho a Kurama jeje.

Dark Raxiel: ¡Pues sí! Te lo había dicho que lo había subido (aunque bueno... en cuanto a la mala memoria no me puedo quejar... en eso no me ganas) XDD. A parte de que te doy las gracias por el review el apoyo y demás... creo que deberías calmarte un poco chica jeje. Me ha costado descifrar tu review XDD, pero creo que ya has acabado con tus trabajos ¿no? Eso espero porque si no... XDD. ¡Muchas gracias! (tengo que hacer un esfuerzo para no ponerte alguna palabrita rara por aquí... XDD)

Ieiran Jaganshi: ¡Me alegro de que lo hayas encontrado interesante ^___^! Pues no, al parecer Keiko sigue con su mal humor y Yusuke... bueno, ese ya se sabe XDD. También deseo que hayas disfrutado con la cita, y creo que pronto tendré listo el próximo capítulo ^_^.

¡Hasta el próximo capítulo! Y ya sabéis, si queréis cualquier cosa... black_youko@hotmail.com. ^_^.