"El sabor de la Navidad"    
Por Sanasa    
Resumen: Hiei descubrirá que las Navidades en el mundo humano pueden ser más divertidas de lo que creía, mientras que Kurama deberá decidir a quien ama.

 

 

Parejas: Kurama/Yukina, Hiei/Kurama.

Warnings: Yaoi... muuucho yaoi XDD.

Disclaimer: Ya sabéis de que va esto... nada es mío.

Bueno... pues aquí está el último capítulo ^_^. La verdad es que no hay nada de acción, solo es un pequeño desenlace para ver como acaban las cosas. Ah si, y recordad que Hiei aún sigue algo borracho, es la misma noche.

¡Espero que lo disfrutéis!

..................................................................................................................................

Dios...

Yukina estaba enfrente de mi casa... esperando en la puerta...

-Estoo... hola... –dije tímidamente.

Parecía aturdida. Y yo era el responsable...

-¿Qué hacéis? –preguntó. Su voz temblorosa combinando con su cuerpo.

-¡¡Hola hermanita!! –dijo Hiei con demasiada efusión.

-¡Hiei! –intenté retenerlo por el hombro, pero escapó de mi alcance con rapidez.

-¿H-hermanita?

-¡Feliz navidad Yukina!

-¿Quieres pasar?

-Bueno...

Me coloqué delante de la puerta, y torpemente conseguí abrirla con las llaves adecuadas.

-Hiei, espérame en mi habitación ¿quieres?

-Como tardes mucho... ¡me escapo por la ventana! –dijo antes de sonreír de forma extraña y desaparecer por las escaleras.

En realidad agradecí que conservara la cordura suficiente como para otorgarme unos minutos para aclarar las cosas.

-Ven, vamos al comedor.

-Es la primera vez que vengo a tu casa... –dijo Yukina admirando la decoración ningen.

Abrí lentamente la puerta del salón, rogando que mi madre no estuviera en él a causa de algún inesperado imprevisto.

La sala estaba vacía. Suerte que mi madre tenía una ocupada vida amorosa....

-Siéntate –le mostré el sofá y me senté en el sillón de enfrente- ¿Qué querías?

-Verás... –empezó ya envuelta por la comodidad de los cojines- ¿Te acuerdas de aquel chico del que te hablé?

-Si... ¿Tsusuki?

-Exacto. Pues resulta que... me ha pedido salir.

-Oh.    

-Si... y creo que...

-........

-¡Voy a aceptar! –me dijo con una sonrisa.

Un suspiro escapándose de mis labios. Realmente era todo un alivio para mi...

-Me alegro por ti... en serio...

-Bueno... yo también estoy contenta... pero...

-Dime –intenté sonreírle.

-Si te hago una pregunta... ¿prometes contestarme con total sinceridad...?

-Si... supong...

-¡Prometido! ¡Debes responderme lo que te pregunte!

-Di... –empezaba a temer a su incertidumbre...

-¿Tu...? ¿Estás...? ¿Enamorado....? ¿De...?

Creí saber lo que iba a decirme.

-¿Mi hermano...? –aunque la oscuridad lo ocultó, fui capaz de percibir el temblor de su labio inferior.

Solté una risa sarcástica, sonido que difuminó el poco calor de su azotada aura, perdiéndolo en el aire. Robándoselo.

-¿Qué quieres que te diga...? Si ni yo mismo lo sé...

-Si lo sabes Kurama...

Otro suspiro. Esta vez sintiéndome vencido.

-Tienes razón. Creo que sería más correcto decir que HASTA AHORA no lo sabía...

-Ya... eso espero –me sonrió.

-Te lo juro. –firmeza en mi voz.

-¿Y que piensas hacer ahora?

-Pues... primero...

-Tienes que decírselo Kurama –dijo con seriedad, sin rastros de hipocresía.

-¿D-decírselo? Oye de verdad, esta conversación parece de idiotas...

-Ya... jeje... siempre nos pasa...

-Bueno...

-Debería marcharme...

-.....

-Por cierto...

-¿Si?

-¿Te gustan los chicos o las chicas?

Levanté una ceja y me puse en tensión. ¿Qué clase de pregunta era esa?

-Hombre... ¿te gusta Hiei no?

-Pues... sí... pero tampoco es eso exactamen...

-Pero Kurama... pasáis todo el día juntitos... nunca se os ve al uno sin el otro...

-Pero eso bien podría ser amistad...

Negó con la cabeza.

-¿Tu renunciarías al tiempo que pasas con Hiei por algo en el mundo?

Intenté imaginármelo. Para mi la presencia del koorime era algo normal... otro factor de mi vida del cual no podía prescindir...como el aire, que me salvaba del ahogo... ¿es que alguien se preguntaba si era capaz de vivir sin aire? Para mi no había diferencia...¿por qué tenía que preguntarme si era capaz de vivir sin Hiei? La respuesta era clara.

-No. Por nada.

-Ni siquiera por el amor... por que él es a quien amas.

-.......

Realmente era digno de admirar. Que ella pudiera estar ahí sentada diciendo semejantes cosas... que al fin y al cabo significarían su perdición... aunque quizás me estaba sobreestimando a mi mismo...

-¿Qué opinas tú? –reclamó.

-Que tienes razón... la verdad es que por nada me separaría de él ahora...

Sonrió de nuevo. Con sinceridad.

-Pero no me has contestado... –ahora era burla... increíble...

-¿?

-¿Chicos o chicas?

-.........

-¿Chicos o chicas Kurama?

-Hiei.

-Jejeje –se desprendió de pizcas de esa valiosa risa suya mientras se levantaba y se dirigía a la puerta.

-Voy contigo

Andamos hasta la puerta acompañados por su impecable sonrisa.

-Bueno pues... espero que te vaya bien con... Tsusuki...

-Y yo con Hiei... cuñadito... –dijo divertida.

-¡O-oye! –creo que me sonrojé, pero dudo que ella pudiera notarlo- Por cierto... siento todo lo que ha pasado.

-Estate tranquilo Kurama – su sincera sonrisa consiguió aliviarme un poco.

-Gracias.

-Adiós... saluda a Hiei de mi parte.

-Se lo diré. Adiós Yukina.

Me dio la espalda y alejó sus pasos con vitalidad. Cerré la puerta cuando la niebla de la noche escondió su cuerpo entre las figuras que ésta creaba.

Apoyé mi cabeza en la madera e inhalé su fuerte olor. Queriéndome fundir con él. Aunque... ahora tenía una tarea pendiente.

Con lentitud, subí las escaleras. Y ahora mis piernas se debatían por mantener ese pausado ritmo o acelerarse para adecuarse a los latidos de mi corazón, que de tan agudos y punzantes, amenazaban con dominar mis acciones.

Respirando profundamente, abrí la puerta de mi habitación, donde se suponía que estaba Hiei, esperándome. La luz estaba encendida, así que al menos había pasado por allí. Empecé a descubrir esos familiares objetos que siempre veía al despertar. Mi despacho ordenado, la limpia y cerrada ventana, las estanterías colocadas con cuidado... y mi cama... ahora ocupada...

Tsk... ¿tenías que dormirte ahora?

Intenté acercarme hasta él sin hacer ruido, aunque la tentación de tenerlo allí tendido a mi merced me superó... me arrodillé frente a él y reposé mis brazos sobre la cama, con mi cabeza sobre ellos. Y tan sólo observé... Bueno... antes de centrar mis atenciones en su oído.

Acerqué mis labios a él...

-Hiei...

Su sueño imperturbable.

Me permití un pequeño avance. Mis labios se pasearon por su mejilla. Un suave roce. Una caricia.

Ronroneó levemente y empezó a mostrarme sus carmesíes, que se colocaron rápidamente sobre el estorbo de su sueño.

-¿Y Yukina?

-Se ha ido... dice que saldrá con un tal Tsusuki...

-Tsk –cambió su posición, dejando más espacio libre en la cama- Bueno... será cosa de boicotear la relación....

-Deja la pobre chica en paz –le dije con una sonrisa- Bastante la habrá molestado todo este tema...

-¿Qué quieres decir con “habrá”?

-Pues que... ya ha terminado todo –otra sonrisa, esta vez de alivio.

-... ¿Y como ha terminado todo?

-Bueno....

~*~*~*~*~

Bien... ¿el kitsune estaba allí no? Supongo que eso contaba algo... y si además decía que mi hermana había decidido salir con un tal Tsusuki...

-Si digo que... –se detuvo... parecía pasarlo mal de verdad.- A ver, digamos que en realidad me he dado cuenta de que...

Suspiró y pasó una mano por su pelo mientras desviaba la mirada hacía el suelo. Me pareció que tenía ciertos problemas para decirme algo...

-¡Venga dilo de una vez!

-No me fuerces a hablar... ¿es que no te acuerdas de lo que pasó la última vez que lo hiciste? –me preguntó con una divertida sonrisa.

-Kurama... ahora no estoy como para recordar...

-Fue en la cafetería... cuando te dije que me gustaba Yukina... –me recordó.

-Ah... vale. Si vas a decirme eso... mejor cállate. –le dije con malhumor.

Al oír mis palabras parpadeó un instante, y luego, mostrándome una dulce y sincera expresión, tomo mi rostro entre sus cálidas manos.

-¿Sabes? Creo que no hará falta que me calle... –su voz sonaba de repente suave y relajante, mientras notaba como todos los destellos de burla se volatilizaban en el aire para dar paso a una sinceridad impecable- Por que... a Yukina sólo la quiero... como cuñada –no pudo evitar sonreír divertido ante sus últimas palabras.

Mmm... Yukina... cuñada... Yukina la cuñada de Kurama... ¿o eso significa que quiere ser el cuñado de Yukina? ¡Joder, que se aclare este zorro!

Espera... si Yukina es la cuñada de Kurama... entonces eso significa que...

-Ah... ahora te sigo zorro... –le dije con una sonrisa.

Kurama se relajó y poco a poco, el rubor en sus mejillas empezó a desvanecerse, mientras sus ojos parecían rogar alguna cosa...

-Bueno, ¿qué me dices?

-¿Qué te digo de qué? “¡Felicidades Kurama!”

-Hombre... hablo de... aceptación... o rechazo...

-¡No seas estúpido! Fui yo el que te dijo que te quería, ahora no hagas que se me note más...

-Oh, ¿me quieres? –preguntó con ojos acaramelados y divirtiéndose... burlándose de mi...

-¡No! Si te parece voy besando a todos los zorros que me encuentro por la calle.

Kurama rió suavemente, ahora totalmente relajado.

Esa noche me estaba pasando con tantas bromas... los efectos del alcohol....

No había sido la clase de declaración que esperaba pero...

-Tú, ven aquí –le indiqué la cama.

-Oye, no hagas como si me invitarás... es mía.

Pero aún así, se quito los zapatos y la camiseta y me obedeció rápidamente.

-Tonterías –le dije rodeando su cuello con mis brazos, recostándome sobre él.

Vi como cerraba los ojos y apoyaba su cabeza sobre la mía, a la cual le dio un casi imperceptible beso. Y yo se lo devolví en su perfecta mejilla.

-Venga duerme, mañana tendrás resaca.

-Por eso... cuando más tarde me duerma.... menos rato de resaca sufriré.

-Yaaa....

Empezábamos a sumergirnos en la inconsciencia, cuando una estúpida voz, perteneciente a una estúpida dueña interrumpió nuestra calma.

“Toc toc toc”

-¡Hola Shuichi! –dijo la imbécil de su madre entrando por la puerta- ¡oh!

Por... “suerte”, los reflejos de Kurama aún estaban intactos... Tan pronto como oyó los golpes en la puerta... me tiró A MI de la cama...

-¡¡Estúpido zorro!! –le escupí sin preocuparme la presencia de esa ningen

-¿Qué hace tu amigo en el suelo? ¿Y por que te llama zorro?

Kurama observó mi posición. Para detener el golpe que me veía encima, coloqué mis manos por encima de mis hombros... así que...

-¡F-flexiones!

-¿Flexiones?

-Si... es que está muy obsesionado con su cuerpo... –soltó una risa nerviosa.

-Ah... bien... ¿pero por que te llama zorro?

-Es que... dice que mis orejitas parecen de zorro...

-Ya... si quieres quedarte a dormir, creo que Shuichi tiene algún saco por ahí...

-Si, creo que tengo un caco... –dijo Kurama, despistado.

-¿Un caco?

Me eché a reír, a pleno pulmón.

-Digo, un saco... sí... eso...

-Ya... bueno Shuichi, me voy a dormir. Buenas noches chicos.

Y se marchó, al fin.

Le eché una mirada asesina a Kurama.

-La próxima vez salta tú. –dije sin mucha alegría.

-Perdón... es que me he sobresaltado y...

-Ya, ya... –volví junto a él, que me recibió con los brazos abiertos literalmente.

Nuestros ojos se encontraron durante unos instantes. Una voz en mi interior me ordenaba que escupiera esas palabras con las que tanto tiempo había deseado acariciar sus oídos.

Un simple “Te quiero...”

Pero, al fin y al cabo, no podía ser tan sencillo expresar esa sensación que hacía despertar mi corazón.

De modo que busqué una mejor forma de contárselo.

Acerqué mi rostro al suyo, tomando su barbilla entre mis dedos. Por suerte el zorro no me lo puso difícil.

Nuestros labios se encontraron por segunda vez. Y el recuerdo de esa situación, en que su lengua recorrió mi boca, me obligó a devorar los labios entre los cuales se refugiaba para sentirla de nuevo. Mi mano se deslizó hasta su nuca mientras realizaba mi tarea, en la cual Kurama contribuyó bastante. Presionó su cuerpo contra el mío. Nos envolvió en una suave calidez, todas mis emociones retenidas evocándose en ese beso.

En él deposité la espera, esa que me había mantenido vivo, y sólo en ese momento me di cuenta de algo...

Toda la ternura y dulzura que yo pudiera retener en alguna parte de mi ser, esa que la gente siempre había dudado que yo tuviera... en ese instante me di cuenta de que la había reservado durante toda mi vida sólo para entregársela a Kurama, rindiéndome ante su poderoso sabor. Y todo el tiempo que estuve guardando mis aparentemente inexistentes sentimientos recobró sentido para mi alma. Al fin tenía alguien a quien dárselos. Y él los quería.

Nuestras manos exploraron cada parte del cuerpo del otro, mientras nuestros labios luchaban por mantener el control, nuestras lenguas encontrándose, curiosas en cada movimiento, buscando en esos rincones que antes no pudieron probar.

Aún con los ojos firmemente cerrados, pude sentir en un momento como todo mi alrededor se derrumbaba, como sólo él y yo existíamos, el mareo invadiéndome, haciéndome jalar aún más sus labios, sujetándome en ellos.

Finalmente nuestros labios perdieron el contacto, no por voluntad de sus dueños si no de sus pulmones. Los dos estábamos un poco exhaustos la verdad, nuestras bocas y nuestros brazos no habían descansado.

Nos tumbamos sobre la invitante cama. Reposé mi cabeza sobre su pecho mientras él acariciaba mi pelo cuidadosamente con una mano, y la otra se paseaba por mi espalda. 

Bueno, aunque haría que eso se repitiera, mi garganta seguía insatisfecha. Nunca había sentido una necesidad tan fuerte de pronunciar algo. Pero... antes de declararme de una forma tan abierta... esperaría a que él me lo dijera para responderle.

-Oye Hiei...

-¿Hn? –ni siquiera me molesté en abrir la boca, la situación era demasiado maravillosa como para estropearla con palabras.

-Creo que ya sé que voy a regalarte para Navidad...

-Creí que ya había pasado.

-Da igual, tengo un regalo para ti.

No le contradije el hecho. Era mi manera de “decirle” que siguiera.

-Creo que... voy a regalarte... un traje de Santa Claus... así podrás  subir por los balcones con tu amigo y regalar licores de fresa...

-Atrévete y verás tu nombre en la sección de “desaparecidos”

-Es para que tengas un bonito recuerdo de esta Navidad.

¿Un bonito recuerdo?

Sólo era capaz de encontrar un recuerdo para esa Navidad... el sabor que aún permanecía en mis labios. El que podría sentir en mi boca cada día a partir de ahora, el que me pertenecería para siempre, el que había imaginado tantas veces... el sabor de Kurama...

-Tranquilo... lo tendré.

...el sabor de la Navidad.

~*FIN*~

..................................................................................................................................

 

Notas de la autora: ¡Se acabó! Oh... la verdad es que me lo he pasado muy bien escribiendo este fic T-T... pero bueno, tampoco podía ni quería alargarlo más así que... ‘Fin’, XDD. También quería disculparme por haber tardado un poquito en actualizar, la verdad es que este capítulo ya lo había acabado hace varios días, pero como seguramente ya habréis notado, el ff.net va un poco raro estos días... y hasta hoy no he podido publicarlo T-T... ¡sorry!

Siento si os ha decepcionado que no acabaran con un “Te quiero”, pero después de todo lo que había pasado con Yukina, me pareció que quedaba algo forzado y que era demasiado pronto para que se lo dijeran ^_^. Ah sí... y lo de Tsusuki... en realidad sólo lo he puesto porque me sabía muy mal dejar a la pobre chica así de abandonada XDD... pero quien sabe... el otro día se me paso por la cabeza la idea de una secuela XDD... ¡pero no es seguro eh!

Muchísimas gracias a toda la gente que ha seguido el fic, lo a leído o ha dejado reviews ^___^.

Vanne: ¡Oh!  ¿Estabas escuchando ‘Eye to Eye’? Jejeje, me encanta esa canción... sobretodo esa parte que dices... XDD.¡Yo también quiero sopa de fresas! Voy a tener que probarla algún día... XDD. Espero que te haya gustado, y lo de los fics ya está solucionado no ^.~? XDD.

Danae: Jejeje, pues sí, lo de las fresas era invención mía... ¡y muchas gracias por seguir el fic hasta el final amiga!

Dark Raxiel: Buf... que líos tienes por ahí... XDD. Gracias por el review... y en cuanto a lo de la mala memoria... supongo que ya sabes lo que me habrá perjudicado durante estos días... ¿no hace falta que te lo diga no? Jeje, ¡espero que te haya gustado y gracias por leerte este fic! ¡Thank you tomodachi!

Yukii: ¡Ei! Me alegro de que te haya hecho gracia... yo también me lo pasé bien escribiéndolo ^_^. Espero que te haya gustado este último capítulo también. ¡Claro que seguiré escribiendo fics ^__^! Es más... cuando acabe de una vez los exámenes (¡Ya me queda poco! ¡Gracias a dios! Supongo que en este tema me entiendes ¿no? XDD).. tengo pensado escribir otro fic por capítulos ^_^. ¡Pero yo no abandonaré mis one-shots! Son lo que más me gusta hacer... bueno, mejor ya dejo de explicarte mis planes... ¡muchísimas gracias por leerte todo el fic, me gustaba mucho recibir tu review (y todos los demás también eh ^_^).

Pues... no tengo nada más que decir.... así que... espero que os haya gustado a todos, que para cualquier tipo de comentario, black_youko@hotmail.com y....

¡Sayonara bye bye!