"Sunshine on a Rainy day. " siguiente >>
Por Silent Moon  

 

*~  DÍMELO ~*

 

By Silent Moon

 

Yaoi NC-17 YxK / HxK

 

No sabía cómo empezar, y allí estábamos los dos en el umbral de la puerta como unos tontos, no me gusta sentirme así, no me gusta el no saber qué va a pasar, en este momento una gran incertidumbre me invade y no puedo dejar  de sentir que estoy traicionando a alguien, con el solo hecho de abrirte la puerta sé que han iniciado mis problemas, pero mirando tus ojos y tu sonrisa confiada veo que ansío tu compañía. Al fin te atreviste a decir algo

-Oye. . . me vas a dejar pasar?  Mira que por si no te has dado cuenta ya es invierno y se me olvidó el abrigo- Tus palabras me sacaron de mis pensamientos, y la verdad era que sí estaba haciendo frío, ¿a quien más que a Yusuke Urameshi se lo olvidaría el abrigo en una tarde de diciembre?, frotabas tus brazos tratando de calentarte y al mirar tus manos no pude evitar recordar aquel encuentro que contra mi voluntad he intentado olvidar.

 

-Je, perdón Yusuke, pasa- dije mientras te apresurabas a entrar a la sala y un escalofrío recorría tu cuerpo –Es solo que hacía tiempo que no venías, la verdad no esperaba visitas. . . –

 

-Oh, entonces. . .- decías con desilusión – Será mejor que no te entretenga, yo sólo quería platicar un poco contigo, o hacer algo, la verdad es que estaba muy aburrido, creo que no fue una buena idea después de todo-  ja, que raro, el mismo tipo que llegó muy confiado a la puerta ahora no hallaba donde meter la cabeza

 

-Tonterías Yusuke, sabes que siempre eres bienvenido en mi casa, me alegra que hayas venido- Traté de poner mi mejor sonrisa para que te dieras cuenta de que en verdad  me gustaría pasar un rato contigo, y la mirada que me dedicaste, una mezcla de alivio y alegría, me sentí tan seguro, siempre es lo mismo contigo, cuando estoy con Hiei también lo siento, pero es diferente, en ocasiones creo que para él solo soy un objeto, un premio que ha ganado y que tiene que proteger, contigo Yusuke, me siento especial cuando estamos juntos somos tu y yo y nada más importa, aún cuando las cosas pintan de lo peor sabemos que podemos confiar en el otro,  me has demostrado que siempre estarás cerca para arriesgarlo todo por mi, y yo, sin darme cuenta he sido capaz de lo mismo por ti, pero. . . Hiei, yo no sé, no sé. . .

 

-¿De veras? Porque si estás ocupado me voy a lo de Kuwabara –

 

- No, Yusuke quédate, de veras que me da gusto verte, ¿qué quieres hacer?, ah ya sé, acompáñame a comprar café

 

-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

 

¿Café? La verdad que ese liquido a mi no me gusta nada, mi madre acostumbra a tomarlo cuando ha llegado tarde y tiene que estar temprano en el trabajo, pero por estar con Kurama voy a donde sea. . .

 

- como quieras, pero ¿no tendrás una chamarra que me prestes? Me voy a resfriar- fingí un poco de desinterés y él no pudo contener una pequeña risilla, aún cuando decimos que Kuwabara es el más tonto, en ocasiones mis deslices le hacen competencia, estaba tan preocupado pensando en qué pretexto usar para pasar la tarde con Kurama que no sentí el frío congelante hasta que llegué a su puerta,

 

-Claro, vamos a mi habitación para que escojas algo- mmm, su habitación, rarísimo pero nunca en todo el tiempo que tengo de conocerle he entrado en su habitación, y yo siempre he sido de los que creen que ésta dice mucho de la persona, probablemente la suya sea todo lo contrario a la mía, totalmente ordenada, limpia, con libros. . . T_T ‘ , somos taaannnn diferentes, por lo mismo me gusta, nos complementamos.

 

Al entrar lo primero que noto es una capa negra sobre la silla del escritorio, no pude evitar fruncir el ceño y soltar un bufido, él se dio cuenta y creo que lo incomodé un poco, porque se apresuró a abrir las puertas corredizas del clóset  y  me llamó para que me acercara.

 

-Yuu, yo creo que éste te quedará perfecto. . .- sonreía mientras sostenía en su mano izquierda un abrigo café oscuro, de esos que están como rellenitos de plumas,  - pruébatelo, anda – se acercó a mi y comenzó a desabotonar la chaqueta verde de mi uniforme, yo estaba petrificado y comencé a sentir como toda la sangre de mi cuerpo decidía hacer reunión en mi cabeza, tiñendo mis mejillas de rojo y haciéndome sentir un fuerte mareo, , , lo notó y en seguida se dio cuenta del efecto que tenía en mi lo que estaba haciendo.

 

- Pe pep peperdón Yusuke, no no quise apenarte, to to t- to ma el abrigo, yo te espero afuera-   jajajaja, ese si que fue un momento kodak, a mi se me olvidó toda la vergüenza que había sentido con el sólo hecho de ver su cara pálida, sus manos temblorosas aventándome el abrigo y la carrera que pegó hacía la puerta, terminé de quitarme la chaqueta y me puse el abrigo, picaba un poco del cuello que era donde no tenía forro, se notaba que era muy fino, pero lo mejor, lo mejor era el olor, y la sensación de calidez, olía a Kurama y era casi como si el me abrazara, me hizo recordar todas las ocasiones en las que después de una fuerte batalla corría hacia mi para atender mis heridas y para sostenerme sobre su hombro. La verdad era que el abrigo no me sentaba nada mal así que decidí salir de la habitación para encontrarme de nuevo con él, no sin antes acercarme a la capa de Hiei y electrizarla un poco, menudo toque que se va a llevar cuando se la ponga, jeje

 

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

 

Demonios, ¿¿qué había sido todo eso??  No me di cuenta de lo que estaba haciendo hasta que iba en el penúltimo botón, ¿cómo lo logra? Sólo con él tengo esos momentos en los que realmente parezco un ningen de 17 años y no un youkai de 1500, me hace sentir tonto, avergonzado, irritado, observado, querido, protegido, deseado, todas esas cosas que los  humanos  se mofan de tener la patente, ufff, de cualquier manera me hace sentir más vivo, tuve que salir a tropezones de mi propia habitación y recargarme en el barandal para poder recuperar el aliento. . .

 

-Ya estoy listo Kurama- Dijo tocando ligeramente mi brazo mientras se ponía a mi lado e imitaba mi posición, en ese momento, los dos juntos, la casa sola, sin rastro de Hiei, muchas cosas pasaron por mi cabeza, más aún cuando apoyó su cabeza en mi hombro lanzando un suspiro que me erizó la piel y me subió la temperatura, nos quedamos en silencio por un largo rato, yo no pensaba nada en especifico, wow, ahora me doy cuenta, estaba completamente relajado con él a mi lado, nada de que preocuparse nos tenemos el uno al otro.

Pero de repente un ruido dentro de mi recamara nos hizo salir del letargo.

 

-¿Lo has oído?- Preguntó Yusuke

 

-Si, ¿no dejaste la ventana abierta?

 

-Hiei- Contesto Yuu con desdeño, y sí, era Hiei pude sentir su presencia, lo más seguro es que él ya sintió la nuestra, me puse muy nervioso, todo lo contrario a lo que estaba sintiendo tan sólo hace unos segundos, me estresaba sobremanera el adivinar la reacción de Hiei al ver a Yusuke con mi abrigo y a mi lado.

De pronto Yusuke se volteó otra vez para apoyarse en el barandal, como si nada ocurriera y yo observé como se abría la puerta de mi habitación

 

-Hiei, has llegado temprano, ¿ocurrió algo? -  Antes de contestar fijó la vista en Yuu que no se movió para nada, no era una mirada amable.

 

-No, ¿molesto acaso? – Me miró con unos ojos que nunca había utilizado en mi, aquellos que utiliza cuando va a liquidar a su adversario, cuando les mira con desprecio y ellos se dan cuenta que no están a su altura. . .

 

-Hiei, ¿cómo crees? Yusuke y yo vamos a comprar café, acompáñanos, ¿si?- Simplemente esto es muy incomodo

 

-Kurama, acabo de recordar que tengo que ayudarle a Keiko a cerrar el restaurant, mejor me voy- La voz de Yusuke apagada, sus ojos sin brillo, no había más que decir, al menos no con Hiei ahí.

 

-Oh, sí que pena, ya será otro día Yuu. . .-

 

-Si. . . otro día- Decía mientras se quitaba el abrigo

 

-No Yusuke, déjatelo, ya está haciendo más frío y es un largo camino hasta lo de Keiko, luego me lo regresas- Con todo esto sólo intenté disculparme.

 

-Gracias por  todo Kurama

 

-Te acompaño a la puerta – Bajamos las escaleras juntos, un silencio de muerte reinaba en toda la casa y nuestros pasos resonaban cual relojes incómodos.  Al fin la puerta, la abrí y Yuu salió, no sé por qué pero tuve un gran deseo de abrazarle, ¿qué me detuvo? La pesada mirada de Hiei que nos observaba desde el segundo piso, una simple sonrisa por parte de ambos fue nuestra despedida, me dio la espalda y comenzó a caminar, cerré la puerta y el sonido que hizo me recordó lo solo que estaba ahora, pero Hiei estaba conmigo ¿no? aún así me sentí completamente sólo.

 

Subí a mi habitación donde Hiei ya se encontraba acostado sobre la cama con los ojos cerrados, me senté a su lado y lo observé por unos instantes, es muy lindo y hace unas semanas hubiera jurado que lo amo. . . siguió con sus ojos cerrados y me di cuenta que traía esa horrible banda blanca sobre su jagan, lentamente la retiré y me acerqué hasta depositar un beso sobre su tercer ojo, sabía cuanto le molestaba eso pero no me importó. . .

 

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

 

Tonto zorro sabe cuanto odio que me bese en el jagan, es por eso que en menos de un segundo ya lo tenía sobre la cama debajo de mi y mis manos aprisionaban sus muñecas por encima de su cabeza, él sólo me sonrió, es muy hermoso, su cabello sedoso desparramado sobre el colchón y sus ojos verdes mirándome divertidos, acerqué mis labios a los suyos y lentamente le besé, humedecí su boca con mi aliento y al separarme un poco para ver sus ojos de nuevo no me pude resistir, tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos pidiendo más, así que sin soltarle las manos le besé de nuevo con más pasión mordisqueando sus labios y saboreando el pequeño gemido que dejo escapar cuando apoyé mi cuerpo aún más sobre el suyo.

Le solté las manos sólo para poder tocar más de su cuerpo que me vuelve loco, su cintura, sus largas piernas, su cuello, en donde hundí mi rostro y a la vez sentí sus dedos rozar mi espina y llegar hasta mis hombros para poder quitarme la camiseta negra, decidí ayudarle un poco, me senté sobre de él y la retiré, ahora su mirada me hacía sentir deseado, más cuando comenzó a quitarse la camisa y me dejó ver su perfecto torso blanco, cerrando los ojos de nuevo me indicó que no había vuelta atrás, ni que quisiera, ahora en todo lo que pensaba era en hacerlo gemir como hace tiempo no lo hacía. Me recosté sobre él otra vez  aprovechando para rozar su hombría con la mía y dirigí mis labios a su oído  en donde entre palabras que nunca pensé que podría decir mordisqueaba su lóbulo.

 

Nuestras manos se perdían en el cuerpo del otro, podía sentir como Kurama intentaba tomar el control, ponía sus manos en mi cintura probando a quedar encima mío, pero no lo dejé, no soy del tipo pasivo y el bien que lo sabía, al parecer no se iba a rendir así que no me quedó de otra más que volver a aprisionar sus manos, ahora si ya lo había comprendido, estaba a mi merced y no existía forma en la que pudiera escapar, en su rostro se mostraba el disgusto por haber perdido la batalla de las posiciones, pero ya será otro día, ésta tarde sólo me dedicaría a recordarle que es mío y sólo mío. Posé mis labios en su pecho recorriendo su vientre y subiendo otra vez hacía sus pezones, sé cuan sensible es en esa parte, lo pone a mil y a mi verlo así me pone peor, con la punta de mi lengua saboree su montecito izquierdo, le solté las manos pero no cambió de posición, sólo arqueo la espalda haciendo que su pezón entrara por completo en mi boca, aprovechando pasé mi brazo por debajo acariciando su trasero, fue cuando sentí que aún traía esos pantalones molestos, se me ocurrió arrancárselos como en nuestra primera vez, pero recordé la sarta de mentiras que le tuvo que inventar a su madre cuando ésta descubrió la prenda destrozada, entonces deje el contacto con su pecho y le desabroché el pantalón mientras él hacía lo mismo con mis cuatro cinturones, tuvo problemas con el último que parecía estar atorado, le tuve que ayudar y el aprovechó ese momento de descuido para rempujarme en la cama, ya ni enojarse era bueno, menos cuando vi la sonrisa de triunfo que se cargaba, se acercó lentamente a mi cuello, sus cabellos rojos hacían contacto con mi hombros mientras él comenzaba a besar mis clavículas, con un suave movimiento rozó su trasero con mi miembro, no me lo esperaba y no pude hacer menos que gemir, sentí de nuevo ese mismo contacto, igual de ligero, igualmente enloquecedor, tenía a una belleza terrenal y a un espíritu ancestral haciéndome gemir, aunque me gusta más cuando es él quien grita mi nombre y me ruega por más.

 

Su boca bajó más y más, su lengua marcando un camino por mi abdomen hasta mi pelvis donde se detuvo un momento para quitarme por completo los pantalones y la ropa interior, yo sólo me dejaba hacer, ahora él observaba mi miembro y se relamía los labios mientras con una mano se colocaba el cabello hacía atrás, esta simple visión me hizo ponerme más duro, se notó tanto mi necesidad que rápidamente bajó y comenzó mi dulce tortura, con su aliento y sólo su aliento rozaba mi punta, después su labio inferior fue tocando toda mi extensión para luego volver al principio y dar una tímida lamida inicial, eché mi cabeza hacía atrás y él comenzó a comerme, tomó todo mi miembro en su boca y hacía lentos pero fuertes movimientos de adentro hacia fuera, mientras con una mano acariciaba la parte que no alcanzaba a estimular con su boca, instintivamente llevé mi mano hasta su cabeza para indicarle un movimiento más rápido pero igual de fuerte, ya no podía gemir, sólo jadear ante las caricias de Kurama, sentía mi miembro arder en su boca mientras yo le  avisaba que ya venía, sus movimientos fueron más lentos mientras yo me derramaba y el se lo tragaba todo, para después levantarse y besarme en la comisura del labio,  ahora él se recostó en la cama y terminó de quitarse los pantalones, yo me incorporé y le ayudé a remover sus bóxers, acaricié su intimidad y cuando me disponía a darle el mismo trato que él me había dado sólo hace un momento me detuvo. . .

 

-Hiei, tómame ya. . . por favor- Dijo con una voz tan inocente y el rostro sonrojado que de sólo verlo me dieron ganas de hacerle gritar mi nombre.

 

Me recosté sobre él y lo besé tiernamente como casi nunca lo hago, estaba sintiendo algo extraño en mi garganta y mis ojos, mis ojos me dolían, me dejé guiar por el instinto y me acerqué a su oído. . .

 

-Kurama. . . no sabes, no tienes idea de cuanto te amo.

 

Lo dije, al fin lo dije, se sintió muy bien, esa opresión en mi garganta cesó y lagrimas corrían por mis mejillas, sólo Kurama me podía ver así, sólo quería que Kurama me viera así, Me abrazó, nuestro cuerpos desnudos se juntaron más queriendo fundirse, el sentía la humedad de mi llanto en su hombro al igual que yo sentía sus lagrimas y sus sollozos en mi cuello, bien sabía yo cuanto me había tardado en decirle esas simples palabras, mientras él no se había cansado de decirlas todos los días durante los cuatro meses que llevábamos juntos. . .

 

 

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

 

-Tú ya lo sabes de sobra Hiei, Te Amo. –  Le dije al oído, y me sentí tan falso, no lloraba de alegría, aunque hace apenas unos días hubiera saltado de felicidad ante esa declaración del Koorime, lloraba porque ya no estaba seguro, lloraba porque no quería lastimar a Hiei, porque no quería lastimar a Yusuke, y porque yo mismo ya no podía sufrir más, aún así tuve que responderle, tuve que decirle que le amaba porque una parte de mi ser así lo creía.

 

Nos miramos, el me sonrió como nunca mientras reanudaba sus besos por mi cuello y llevaba sus manos a mis caderas, sabía lo que venía, separé mis piernas y le deje posicionarse en medio, dos de sus dedos llegaron a mi boca y los lamí con avidez, arquee mi espalda y sentí esos mismos dedos en mi entrada, haciendo presión se adentraban cada vez más en mi, el dolor se hizo presente por un momento y tuve que cerrar los ojos para no lanzar un quejido, él se dio cuenta de que me estaba doliendo y se apresuró a moverse un poco más rápido intentando invocar al placer y lo logró,

 

-Hiei. . . te necesito, ahora-

 

Sacó sus dedos y posicionó su miembro, empujó un poco y sentí que algo dentro de mi se desgarraba, no era mi primera vez, pero como si lo fuera, y pensándolo bien, era la primera vez que estaba seguro que Hiei lo hacía por amor, ahora sí sería suyo.

Su mano se dirigió a mi rigidez intentando hacerme olvidar al dolor, empujó un poco más y ya estaba dentro de mi, su otra  mano en mi espalda me hizo levantarme para quedar sentado sobre él,  mi hombría atrapada entre nuestro abdómenes y sus labios besando mi pecho, el placer recorría nuestro cuerpos y nuestros nombres se fusionaban en el aire ante cada embestida, era la primera ocasión en que me dejaba llevar el ritmo, y ya no podría aguantar más, abrí los ojos de repente cuando sentí que iba a explotar en éxtasis tal como mis gemidos presagiaban, le miré, sus gemas rojas perdidas en el paraíso mientras un espasmo placentero recorría su cuerpo, sólo un poco antes de que lo mismo me ocurriera a mí y me hiciera cerrar los ojos de nuevo para derramarme en su mano mojando nuestros abdómenes mientras que él  se venía en mi interior. . .

 

Estábamos agotados, creo que él más que yo, se tumbó a mi lado y  abrió sus brazos para mí, hundí mi cabeza en su pecho  mientras que él alcanzaba una sábana para taparnos del frío que comenzamos a sentir, acurrucado en su abrazo pude sentir su corazón acompasado con el mío y la sensación de que en verdad lo amaba volvió a mi cuerpo a la vez que el sueño me invadía

Te amo. . .- Pude oír antes de caer dormido y no pude más que sonreír.

 

*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

 

Estoy agotado, ya no puedo llorar más, el dolor de mi corazón acompaña al de mi alma, mi cabeza, ya no la siento, mis ojos no están rojos porque no me he opuesto a las lágrimas, pero mis mejillas mojadas son la evidencia de las horas que he llorado pensando en lo que siento por Kurama, el abrigo que me prestó también muestra las manchas de mi llanto, encerrado en mi habitación tumbado de lado en la cama con aquella prenda perfumada entre mis manos, en la oscuridad sólo se escuchan mis sollozos, aunque en verdad nadie puede oírlos, no hay nadie, nadie a quien contarle lo miserable que me siento, lo cansado que estoy, lo enfermo que me tiene éste amor. . .