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HOLIDAYS
Séptimo Capítulo: Buscando una forma de Salir
Kurama’s POV
- Ah... Estoy... satisfecho. (S: OMG! ¡Eso sonó demasiado mal! XD)
- ...
- Oh, Hiei, no me digas que sigues enojado...- dije, suspirando- Tú fuiste el de la idea de jugar piedra, papel o tijeras...
- Hn. Pero no incluía llevarte VEINTE platos de comida- dijo, malhumorado.
- Oh...
Bueno, no es que me haya comido veinte platos de comida... pero Hiei tenía razón, creo que me excedí pidiéndole todas esas bandejas con comestibles...
- Lo siento... no era mi intención molestarte...- dije con tristeza.
- ... Está bien, Zorro.
Sonreí. Al menos sabía que el Koorime no estaba enfadado. Sólo faltaba... el toque de gracia.
- Hiei
- ¿Hn?
- Te quiero
- ...- el pequeño Youkai se ruborizó, no podía distinguir cuáles eran más rojos, sus carmesíes o sus mejillas. Se veía tan... endemoniadamente... adorable.
- Baka- dijo sin mirarme.
Le dirigí una última sonrisa antes de levantarme de la mesa. Hiei sólo me siguió con la mirada. Se nos había hecho un poco tarde, faltaban cinco minutos para las tres... En fin, el almuerzo había estado delicioso.
Hiei’s POV
Caminamos lentamente por los pasillos del Hotel, el Kitsune parecía estar completamente perdido en sus pensamientos. Ambos teníamos que dirigirnos a diferentes lugares, pero el camino era casi el mismo.
- ¿Kurama?
- ...
- ¿Zorro?
- ...
- Kitsune!
- Eh? ¿Qué sucede, Hiei?
- ... Nada- dije sin mirarlo.
¿Por qué siempre tenía que actuar como si no le pasara nada? Responder inocentemente... como si no pudiera darme cuenta de que me oculta algo... Hn. Tampoco iba a meterme en sus asuntos... él podía resolver sus propios problemas SOLO.
Kurama’s POV
... Oh, Inari. ¿Por qué tenía que pasarle esto? Había olvidado completamente qué día era hoy... Maldita sea... ¡Hoy había luna llena! Si no encontraba una manera de salir del Hotel... tendría problemas... serios problemas.
Desde que tomó por primera vez “El fruto de las vidas pasadas”, (S: Es decir, el elixir que le permitía regresar a su antigua forma de Youko) Kurama experimentaba cambios cada vez que había luna llena. Cada mes, trataba de ocultarse o fingir estar enfermo en su habitación, evitando así que su madre lo encontrara transformado. A veces podía controlarse, pero no siempre podía evitar que las orejas o la cola plateada hicieran su aparición.
Al comienzo, incluso le parecía gracioso el hecho de encontrarse parado frente al espejo y que un sorprendido Suuichi Minamino, ahora con orejas blancas y una cola larga e inquieta, le devolviera la mirada. Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, descubrió que no sólo era su apariencia la que cambiaba, sino también, sus pensamientos y su forma de actuar.
Encontrarse pensando en cómo robar la joyería más cara de la ciudad, era algo que continuamente lo asaltaba. Podía dejarlo pasar, eran sólo pensamientos después de todo... pero la simple idea de volverse frío e indiferente con cualquier cosa que pasara a su alrededor... era simplemente detestable.
No podía dejar que la frialdad que alguna vez lo había hecho cometer tantas crueldades se apoderara nuevamente de él. No sólo su vida estaba en juego, sino también, la de su familia y amigos.
Convertirse en Youko implicaría, dejar de lado la vida que llevaba y empezar una nueva a base de mentiras y engaños... No lo haría... no dejaría sola a su madre... Jamás.
- Eh?
Había estado tan absorto en sus pensamientos, que no se dio cuenta que ya había llegado a la recepción. Buscó a Hiei con la mirada. A su derecha, el pequeño Youkai de fuego lo miraba expectante. Le dirigió una sonrisa, al parecer éste se había dado cuenta de su momentánea ausencia.
- Lo siento, ¿decías?
- ...
- ¿Qué sucede?
- ¿Por qué no...?
- ¿...Te digo lo que pienso?- pregunté sonriendo.
- Hn- dijo, dándome la espalda.
- Me gustaría, realmente me gustaría... pero, no sé si...
- ¿Debas?- preguntó volteando.
- No es eso. Tan sólo... no sé cómo reaccionarías. Tengo miedo de lo que puedas pensar de mí.
- ¿...?
- Yo... voy a convertirme en Youko esta noche...
- ¿¡QUÉ!?
- Así que necesito salir del Hotel antes de que caiga la noche...
- ¿Y cómo diablos...?
- No lo sé. Tal vez pueda poner una excusa... sólo necesito ausentarme hasta mañana.
- ¿Por qué?
- Por que... puede que desaparezcan algunos de los preciados tesoros de los huéspedes...
- Oh, mierda... ¿por qué no lo dijiste antes?
- Por que sabía que te enojarías- dije embozando una media sonrisa.
- No, no me hubiera enojado, si me lo hubieras dicho ANTES.
- Es que... lo olvidé- dije bajando la mirada.
- Hay veces en las que me sorprende lo despistado que eres...
- Lo sé... es que últimamente... tengo muchas cosas en la cabeza.
- ¿Quién es más importante, tú o los demás?- dijo de mala gana.
- Tú...- dije en un susurro.
Hiei’s POV
La conocida sensación de calor en mis mejillas hizo nuevamente su aparición. ¡Maldito Zorro y sus malditos sentimientos ningen!
Hice mi mayor esfuerzo al tratar de mirarlo a los ojos... Mierda. Traté de gesticular palabra... en vano. ¿Por qué los ojos del pelirrojo eran tan... atrayentes?
En sí, todo era atractivo en él: sus ojos, su cabello, sus... labios... Oh, diablos, ¡NO de nuevo!
- HN!- dije, dando la vuelta y desapareciendo.
Kurama’s POV
Oh, genial. Ahora estaba completamente solo... Estaba seguro que al Youkai no le había hecho gracia su comentario, no después del “incidente” en el comedor... ¿Por qué le costaba tanto... querer? ¿Acaso no estaba siendo lo suficientemente sincero con él?
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- Minamino?
- Dime.
- Aún falta mucho para terminar nuestro turno... ¿deseas un café?
- Si, gracias, Midori.
- Ok, vuelvo en seguida- dijo la muchacha antes de doblar la esquina.
Habían pasado más de tres horas y no había ni rastro del Koorime. Tal vez estaba ocupado... aunque, ¿tres horas sin pasar por aquí ni una vez?
Comenzaba a preocuparse. Sabía que Hiei podía resolver sus propios asuntos, por algo era el segundo de Mukuro, ¿verdad? Sin embargo, el hecho de que estuviera evadiendo la recepción... significaba que el pequeño Youkai aún seguía enfadado.
Colocó sus manos detrás de su cabeza y cerró los ojos. Todo ese asunto lo estaba volviendo loco. No podía sacar de sus pensamientos al Koorime y la simple idea de tener que abandonar el edificio de una forma u otra... lo tenía perturbado.
Cogió el teléfono y marco el número del Jefe. No perdía nada con intentarlo. Era el único que podía sacarlo de dudas... y el único que podría darle el permiso para salir. Estaba seguro de que, si salía furtivamente, el Jefe se daría cuenta tarde o temprano. Después de todo, el edificio entero estaba a su entera disposición.
- Moshi Moshi- la conocida voz del Jefe se escuchó tras el auricular.
- Disculpe la molestia, quería hacerle una pregunta.
- Dime, Suuichi.
- ... Quisiera pedirle permiso para salir esta noche.
- ¿Salir?
- Si...
- ¿Y se puede saber a dónde?
- Tan sólo quiero conocer los alrededores.
- Mmm... Está bien.
- ¿De veras?
- Sí. No creo que haya ningún problema.
- Muchas gracias, Señor.
- De nada, Suuichi.
- Adiós.
Comenzaba a sospechar de su suerte. ¡Todo le estaba saliendo rematadamente bien!
- Minamino!
- Hai!
- ¿Qué sucede?- preguntó Midori sorprendida.
- ¿Eh?
- Hasta hace un momento parecías deprimido...
- Oh, eso. Es que el Jefe me dio permiso para salir...
- ¿Really?
- Really.
- Eso es genial, Minamino!- dijo, entregándole el café.
- Sí, gracias por tomarte la molestia de...
- Nah! No es nada.
El pelirrojo sonrió. Por lo menos ya había solucionado uno de sus problemas. Sólo le faltaba encontrar a cierto demonio de fuego que evadía constantemente la recepción.
Hiei’s POV
Hn. Dos horas más y sería libre. ¡Libre para hacer lo que quisiese! Podría dormir todo lo que quedaba de tiempo hasta la cena y no tendría que hacerlo en un árbol. Trabajar a tiempo completo en un hotel... tenía sus beneficios.
- Hiei!
- ¿Hn?
- Sólo nos faltan diez habitaciones más. Después de eso... ¡LI-BER-TAD!- dijo una alegre Kaeru.
- ¿Eh?
- Bueno, si terminamos de limpiar, ordenar, sacudir, planchar y lavar antes de que termine nuestro turno... ¡podemos irnos!
- Je... ¿sólo faltan diez?
- Sólo diez.
- ¿Y qué estás esperando?
- Idiota.
- Hn- dije sonriendo mientras me dirigía a la habitación más cercana. Tal vez podría terminar antes de lo previsto.