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Historia Inconclusa
Forbidden Vianey
Yu Yu Hakusho
KuramaXHiei
La historia tiene lemon y los personajes tal vez parezcan fuera de carácter.
Pero no tanto
Comentarios, tomatazos, sugerencias, chocolates, propuestas matrimoniales y
demas: hiei_no_miko@hotmail.com, hiei_no_miko00@yahoo.com.mx
CAPÍTULO 1
Kurama alisó su cabello hacia atrás quitando algunos mechones que le cubrían los
ojos, odiaba llevarlo corto, pero en la escuela lo exigían así y había terminado
por darle igual, a su madre también le gustaba así. El pequeño youkai que
llevaba en brazos se quejó un poco aun en su inconsciencia y Kurama lo miro con
interés, era tan pequeño y liviano que podía cargarlo con un solo brazo. Estaba
fascinado de encontrar a alguien de su naturaleza en el ningenkai, hacia mucho
tiempo que no veía un youkai, aunque claro, con sus mas de mil años, 15 no
podían considerarse mucho, pero aun así, era mucho tiempo para alguien que
llevaba mas de un milenio en el makai, rodeado de youkais, algunos que querían
matarle, otros que lo respetaban, y aun mas que lo amaban y deseaban.
Su casa estaba cerca ya, Shiori llegaba tarde del trabajo, así que podría
disponer por entero de la casa para lo que quisiera, y en su mente sabia
exactamente lo que quería.
El youkai se quejo nuevamente cuando Kurama lo puso suavemente sobre la cama,
parecía que esa herida en el pecho era realmente profunda. Que tonto había sido,
enfrentarse a Youko Kurama en perfectas condiciones era ya bastante arriesgado,
pero enfrentarse a él con una herida como esa era suicidio, mas aun siendo tan
joven. Kurama busco tranquilamente el botiquín de primeros auxilios en el cuarto
de baño, no tenia ninguna prisa.
Con sumo cuidado, le quito el manto y la camiseta al youkai, sus ropas estaban
gastadas y viejas, la camiseta sin mangas, como si se las hubieran arrancado
estaba casi hecha pedazos, resultado de la pelea en la que le habían hecho esa
enorme herida, supuso. Ahora el youkai yacía inconsciente en su cama con el
torso desnudo, Kurama lo miro atentamente, era lindo, realmente tentador, tan
pequeño y delgado que parecía un niño, y en cierta forma lo era, aunque no podía
decir con exactitud que edad podría tener, era joven, muy joven y aun débil,
pero se percibía de inmediato un gran potencial. Kurama comenzó a limpiar la
herida con alcohol provocando quejidos ahogados en el youkai que seguía
inconsciente. Rápidamente, hizo germinar las plantas curativas que necesitaría,
eran mucho mas efectivas que las medicinas ningen, además de que no sabia
exactamente que efecto podrían tener las medicinas del ningenkai en un demonio
del makai, los demonios eran diferentes a los humanos, aunque este en apariencia
era casi igual, a no ser por sus intensos y furiosos ojos rojos como un par de
rubíes envueltos en fuego.
La herida estaba ahora limpia y desinfectada, el kitsune puso las vendas al
rededor del cuerpo pequeño haciendo un esfuerzo enorme por no continuar con el
abrazo involuntario y llegar a mas, se sorprendió de estar tan ansioso. Con
cuidado le quito las botas y lo cubrió con las sabanas para dejarlo descansar,
aunque tuvo que desechar ideas que aparecían en su mente al verlo tan indefenso
y con esa expresión aniñada en el rostro que seguro solo mostraba cuando dormía
o como en ese caso, estaba sumido en la mas profunda inconsciencia. Kurama
recorrió con un dedo la piel suave y tibia mientras miraba su reacción. Nada.
Probó pasar los dedos largos y finos por sus labios. Nada. Una idea atravesó su
mente como un relámpago, y si él...
No, él podía ser el maldito Youko al que todos temían, pero no iba a
aprovecharse de esta oportunidad así nada mas, esperaría a que despertara, de
cualquier modo, él era Youko Kurama, no le faltarían recursos para seducir a un
youkai, no importando quien fuera, menos a uno tan joven como ese.
Bajo las escaleras hasta la cocina pensando en como los ningen ahora eran parte
de su vida. Claro, quería a su madre humana, con un cariño nunca antes sentido
que le impedía regresar a su hogar, el makai, donde podía ser libre mas allá de
esos muros de frío concreto y la urbanización que a veces lo sofocaba, él
necesitaba los vientos frescos del makai moviendo su cabello y azotando su cara
de la manera mas placentera, sentir el olor de las plantas y los bosques, como
si todo aquello le rindiera tributo, como si lo hicieran para agradarle, igual
que el resto de los seres a su alrededor.
Su madre, atenta a su alimentación, había preparado comida dejándola para él en
el congelador, lista para cuando él quisiera comerla. Comió todo lo que había,
era suficiente para una persona, pero no para dos. Cuando terminó se puso el
mandil de cocina y se dispuso a preparar algo de comida para su invitado, el
pequeño youkai estaba tan delgado que podría jurar que nunca había tenido una
buena comida, más aún, podría jurar que hacia varios días que no comía. Pensó un
momento sonriendo de una manera que parecía ser contraria a todo lo que él era
en ese mundo y puso mas empeño en el guiso que tenia enfrente, sabia exactamente
que mientras más delicioso, mejor serviría para sus planes.
Cuando regresó a la habitación, el youkai estaba dormido, parecía que las
plantas habían hecho una parte de su trabajo deteniendo la hemorragia y sanando
la carne expuesta. A propósito, Kurama dejo la bandeja de comida cerca de la
cama y espero. Tal como había previsto, el youkai comenzó a despertar, sin duda
atraído por el olor de la comida. Kurama puso atención a la mirada confundida
que el youkai dirigía lentamente al techo y luego en dirección a la comida.
- Me alegra que te encuentres mejor- dijo el zorro sinceramente, solo evito
mencionar porque le alegraba -. ¿Tienes hambre?
El youkai se sobresalto al escucharlo y trato de enderezarse pero el dolor se lo
impidió.
- No te muevas todavía- le dijo Kurama acercándose pero el youkai rechazo su
contacto.- No te voy a lastimar, déjame ayudarte a sentarte.
- ¡No te acerques! - advirtió el youkai amenazante, su voz profunda contrastaba
con su aspecto y al zorro le encantó-
Kurama se quedo quieto un momento, sabia lo que pasaría en un instante. El
youkai intento nuevamente erguirse y lo logro a medias, miro unos segundos al
demonio con aspecto ningen que tenia enfrente, pero inevitablemente su mirada se
desvío un segundo hacia la comida, trato de no demostrarlo, pero la verdad era
que se moría de hambre, hacia un par de días que no probaba alimento y apenas
había bebido algún liquido, el portal al ningenkai había sido difícil de
traspasar, mas con esa herida que no le dejaba de doler ni un segundo.
- No voy a lastimarte - dijo Kurama tranquilo- si quisiera lastimarte ya lo
habría hecho, -"si hubiera querido ya te habría hecho muchas cosas" pensó.- Veo
que tu herida esta mejor, déjame ayudarte a sentarte, te sentirás mejor. Yo soy
Kurama. Youko Kurama, ¿cual es tu nombre?
El youkai miro hacia abajo dándose cuenta de los vendajes que cubrían su pecho y
de pronto se sintió un poco mejor que cuando había llegado al ningenkai, incluso
parecía estar bajo el efecto de algún sedante o droga, se sentía mareado. Kurama
lo ayudo a sentarse, rozando a propósito su hombro desnudo, mirando atentamente
su reacción, pero al Youkai parecía no
importarle.
- ¿Y bien?- pregunto Kurama con una sonrisa- ¿Me dirás tu nombre?
-... Hiei- balbuceo sin ganas-
- Sombra Voladora ¿no es así?- sonrío Kurama satisfecho. Hiei solo asintió sin
interés -.
- ¿Tienes hambre Hiei?- pregunto Kurama relamiéndose los labios mentalmente -.
Hiei no contesto y trato de alejar la mirada de la bandeja que estaba muy cerca,
pero se notaba que estaba hambriento, la comida olía delicioso y no podía
ignorarlo.
- Bueno, debes tener hambre, ¿hace cuanto que dejaste el makai?, ¿has comido
algo desde entonces?
No había respuesta, no importaba.
- ¿Te apetece algo de comer, justo ahora? - preguntó Kurama tratando que la
emoción que sentía repentinamente no se reflejara en su voz-
Hiei volvió la vista en dirección a la comida y asintió con indecisión, sabia
que no seria gratis, pero no sabia que pediría ese Youko a cambio.
-Bien- dijo Kurama satisfecho- puedes comerla...-sonrío- pero, nada en la vida
es gratis ¿sabes?, ¿Cómo podrías pagarme?
Hiei lo miro sorprendido, aunque su habitual ceño volvió a su cara rápidamente.
Por un segundo había tenido la estúpida idea de que aquel ser que le había
curado le ofrecía comida atentamente, había sido un pensamiento estúpido, de
todas las personas que pueden ser amables en los tres mundos, él nunca se había
topado con una sola, no era momento para que su suerte cambiara y evito un
suspiro de resignación.
- No tengo dinero- dijo al fin, sabiendo que dinero no era lo que el Youko
quería, pero temiendo aun el precio -.
- Seguro sabrás de otra forma de pagar- sonrío el Youko muy cerca, Hiei ya no
trataba de apartarse, y aunque tratara, su espalda estaba contra la cabecera de
la cama, no tenia a donde ir -.
- ¿Que es lo que quieres?- pregunto sabiendo y temiendo la respuesta -.
- Tú sabes lo que quiero- dijo el Youko acercándose a sus labios
provocativamente.-
Casi alcanzaba sus labios cuando Hiei giro la cara, dando a entender que no
quería un beso, pero estaba dispuesto a pagar el precio. Kurama lo ayudo a
recostarse otra vez y quito la sabana lentamente. Hiei sintió como el Youko
quitó el resto de sus ropas y se despojó poco a poco de la ropa ningen que
llevaba. El youkai desvío la vista maldiciendo tener que pasar por eso otra vez.
No era la primera vez que algo así sucedía, en el Makai había tenido que hacer
cosas peores cuando necesitó cosas o información, o salvar la vida. Así que esta
vez no seria realmente importante, un poco de sexo a cambio de un poco de
comida, le parecía razonable, ya no le importaba lo lastimado que su cuerpo
resultó tiempo atrás con las mismas practicas, el dolor físico era soportable.
Además tenia tanta hambre, y no estaba en condiciones de pelear por la comida,
así que trato de no pensar en lo que
haría el youko solo en conseguir algo de alimento que llenara su estomago lo
antes posible.
Kurama había terminado con las ropas de ambos, el youkai estaba debajo de él
mirando a otro lado, resignado al precio que tendría que pagar por la comida que
con tanto empeño había preparado el pelirrojo. El youko se irguió un poco
mirando el cuerpo pequeño y delgado debajo suyo, era hermoso, sabia que él no
era el primer bastardo que orillaba al youkai a hacer algo así, y comprendía
porque otros lo habían hecho. El cuerpo, aunque delgado, exhibía firmes músculos
bajo la piel ahora tensa por el nerviosismo y el miedo, el rostro del youkai era
encantador en ese momento, se veía tan vulnerable, tan indefenso...Kurama se
sorprendió de lo excitado que estaba ya. Era hora de hacer lo que quería hacer y
luego dar el premio al youkai. Con todo el deseo que le quemaba por dentro,
Kurama rozo con un dedo la piel pálida del cuello de Hiei, no quería ir muy
deprisa, aunque su excitación crecía mas y más a cada
momento. Hiei ni siquiera se inmuto ante la mano que bajaba por su cuerpo con
lujuria. El zorro se sorprendió de no obtener ninguna reacción pero tampoco le
importó mucho, lo que él quería era satisfacerse a sí mismo, no hacer disfrutar
a aquel youkai. Kurama decidió que hacerlo así seria incomodo por la herida de
Hiei que aun no sanaba. Así que lo ayudo a dar la
vuelta y lo hizo apoyarse en sus manos y rodillas, listo para lo que Kurama
deseara.
El zorro estaba tan excitado que casi no podía creerlo, hacia 15 años que no
estaba con alguien de su mundo, alguien del makai, un youkai, de verdad lo
extrañaba. Sin poder esperar mas se coloco en la entrada del youkai fijándolo en
su lugar con sus manos en las caderas esbeltas para evitar que se resistiera o
intentara huir. Empujó un poco sintiendo el pasaje estrecho, muy estrecho, pero
Hiei no se quejo. Kurama empujo con mas fuerza intentando entrar y esta vez Hiei
se quejo en tono bajo y todo su cuerpo se tensó en dolor, Kurama empujo sin
hacer caso hasta que estuvo dentro totalmente, disfrutando de la presión y el
calor que envolvían su excitación deliciosamente. El cuerpo de Hiei tembló
cuando Kurama salió casi por completo y empujo otra vez con fuerza. Hiei no
quería quejarse, no quería, pero la falta de alimento y el cansancio estaba
haciendo mella en él, mientras Kurama comenzaba un ritmo más rápido, Hiei se
sintió mareado y su vista se oscureció, haciéndolo apoyarse en sus codos y
antebrazos para mantener el equilibrio, el movimiento que Kurama imponía en su
cuerpo no ayudaba en nada, lo mareaba.
Hiei no sentía nada, ni siquiera el dolor, ni siquiera el ritmo frenético que
había adoptado Kurama, todo lo que sentía era un mareo insoportable, un dolor en
la frente que casi podría jurar que su cabeza se partía en dos. El youkai trato
de llevar mas aire a sus pulmones, pero el aire estaba caliente, su cara estaba
cerca de las sabanas lo que hacia que el aire estuviera tan caliente como su
aliento y supo que eso era debido a que tendría una terrible fiebre. Pego su
frente a la cama para evitar quedar inconsciente, necesitaba algo de que
sostenerse, algo que le hiciera sentir que estaba sobre un lugar sólido pues
sentía como si estuviera flotando. Los sonidos de placer de Kurama, aunque
bastante fuertes, parecían lejanos, lo único que le decía que el youko estaba
ahí era la forma en la que su propio cuerpo se balanceaba debido a las fuertes
embestidas del zorro. Kurama estaba disfrutando en serio de ese pequeño youkai,
el cuerpo pequeño temblaba incontrolablemente bajo sus empujones. El youko
profundizo sus embestidas, quería llegar hasta donde nadie hubiera llegado
nunca, quería mas de ese youkai, quería escuchar esa voz profunda gritar, no le
importaba si de dolor o placer, quería oírlo, quería poseerlo completamente, lo
quería solo para él. El youkai no tenia reacción positiva, mas bien parecía a
punto de perder el conocimiento otra vez, a Kurama no le gustaba hacerlo con un
cuerpo inconsciente, así que aumento el ritmo concentrándose en llegar al
clímax.
Hiei cerro los ojos fuertemente deseando que todo eso terminara pronto. Como si
sus suplicas fueran escuchadas por primera vez en su vida, escucho el gemido de
satisfacción del zorro al llegar al clímax, pero no sintió nada. Solo quería
recostarse, el pecho le dolía inclusive mas que antes, como si la herida
estuviera abierta, sintió algo tibio en su mano que se había llevado al pecho y
comprobó que en efecto, la herida estaba abierta otra vez. Espero a que el zorro
saliera de su cuerpo para dejarse caer a un lado abrazando su pecho, haciéndose
un ovillo sobre sí mismo, tratando de aguantar el dolor de cabeza que le partía
los sesos en dos. Kurama también se dejo caer, mirando el techo, disfrutando de
los vestigios de su clímax al parecer sin reparar en el dolor del youkai. Unos
minutos pasaron así, hasta que Hiei hablo aun acurrucado sobre sí mismo.
- Ahora cumple tu parte del trato- dijo tratando de sonar más valiente de lo que
se sentía después de lo que había pasado-
Kurama se levanto y se puso la ropa tranquilamente sin mirarlo. Luego lo ayudo a
sentarse y le cubrió las piernas con la sabana, le acerco la bandeja y se la
dejo sobre el regazo.
- Come despacio- le dijo en un tono bajo y malicioso- no es tanta comida, pero
si quieres repetir ya sabes que debes hacer...
Dicho esto, salió de la habitación estirándose felinamente, dejando a Hiei
mirando la bandeja frente a él, sintiendo un nudo en la garganta que tendría que
romper para obligarse a comer.