"Historia Inconclusa"
Por Forbidden Vianey

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Resumen: Hiei, un youkai de fuego ha cruzado la barrera que divide a los mundos y ha llegado al ningenkai. Se encuentra con un youko en forma ningen y pelea contra él, el youkai, al estar herido de una batalla anterior pierde. Pero el youko quiere algo mas de Hiei que la simple victoria.

 

 


Historia Inconclusa
Forbidden Vianey


Yu Yu Hakusho
KuramaXHiei


La historia tiene lemon y los personajes tal vez parezcan fuera de carácter. Pero no tanto
Comentarios, tomatazos, sugerencias, chocolates, propuestas matrimoniales y demas: hiei_no_miko@hotmail.com, hiei_no_miko00@yahoo.com.mx



 

Notas capítulo:

Antes que nada gracias por sus comentarios, me animan mucho.
Emm... éste capítulo es más fuerte que los anteriores, así que no se recomienda para personas sensibles.
Capítulo tres y todavía no salen de la cama u///u Pero ya para el siguiente verán el exterior otra vez =P Este capi es mas larguito que los anteriores como compensación por haber tardado tanto. En los últimos días que me quedan de vacaciones trataré de subir el siguiente. Hasta pronto!! ^o^

 

 CAPÍTULO 3

 

 

-¿Está muy caliente el agua?- preguntó el youko detrás suyo -.

-No- Hiei intentaba alejarse pero cada vez que lo hacia, el youko la traía cerca, haciéndolo recargarse en su pecho desnudo, abrazando su estomago y besando sensualmente su cuello.

-¿Sabes?- dijo el youko emocionado- no es común encontrar un youkai en medio de la calle, menos uno tan delicioso como tú, ¿que te trajo al Ningenkai?

- Eso no es de tu incumbencia- Hiei trató de alejase otra vez y el movimiento provocó pequeñas olas que golpeaban contra el interior de la humeante tina -.

- No, quédate cerca- le dijo el youko tiernamente mientras lo atraía hacia su cuerpo y lo abrazaba posesivamente, acariciando su cuerpo y besando su nuca.

- Dime, ¿cómo encontraste el portal al Ningenkai?, ¿Quién te hizo esa herida?. Si tú quieres podemos ir los dos y matarlo.
Hiei no contestó, no tenía caso contestarle a ese pelirrojo, no tenia caso revivir otra vez todo lo que había pasado en el Makai. Él estaba ahí con una única finalidad, encontrar a Yukina, lo demás no importaba.

- Así esta mejor- dijo Kurama besando su cuello cuando sintió que Hiei se relajaba por fin. El abrazo que mantenía Kurama por la espalda del youkai era muy conveniente, le daba acceso a todas las zonas que más le gustaban de Hiei -. ¿Sabes? Estar tan cerca de ti tiene un efecto fuerte en mi, ¿qué tienes que me hace perder el control?- sopló Kurama suavemente en el oído de Hiei.

Kurama lo atrajo más para que Hiei pudiera sentir su excitación creciente y comenzó a acariciar su cuerpo. Para su sorpresa, ésta vez el youkai no se resistió. Kurama lo hizo girar para encararlo y la mirada de Hiei no decía nada, ni temor, ni enojo, nada. El youko le hizo llevar los brazos delgados a su cuello y Hiei no se resistió, apoyo sus brazos en el cuello del otro sin protestar. Kurama bajó sus manos por el cuerpo de Hiei acariciando con deseo aquel cuerpo pequeño y delicioso, sus manos llegaron hasta los muslos suaves y atrajo a Hiei, dando un tirón para hacerlo abrazar su cintura con las piernas y Hiei casi cae, pero se sostuvo del medio abrazo que aun mantenía en el cuello de Kurama. El zorro lo atrajo hacia su cuerpo hasta que ya no quedaba distancia entre ellos. Se acerco a sus labios robándole un beso y Hiei concedió, pero sin corresponder, las manos de Kurama bajaron por su espalda, acariciaron su trasero firme y buscaron su entrada estrecha que aún debía doler después de la última sesión. Hiei se movió incomodo cuando un dedo entró en él moviéndose en círculos, preparándolo. Un segundo dedo entró y Hiei se quejo rompiendo el beso, aún le dolía.

- Vamos- dijo Kurama en un tono bajo y sensual en su oído- voy a ser bueno contigo, tendré cuidado.

- No, no quiero- Hiei sabía que esa excusa no servía, pero no perdía nada con intentar, trató de alejarse y sintió como el youko lo abrazaba más fuerte -.

- No me importa lo que tú quieras- le gruñó ya sin asomo de la promesa de cuidado -. Vas a hacerlo porque lo quiero yo.

Kurama pasó los brazos bajo las piernas de Hiei y las levantó aun más, las rodillas de Hiei salieron del agua y éste casi cae de espaldas, se aferró al cuello de Kurama mientras el zorro lo levantaba sin esfuerzo y lo acomodaba sobre su erección. El youkai lo abrazó fuertemente escondiendo su cara la curva de su cuello y mordiéndose el labio para no gritar cuando Kurama entró en él gruñendo de placer en su oído. La sangre brotó de su labio inferior y aún así Hiei se quejó, abrazando más fuerte el cuello de Kurama escondiendo su cara todo lo que podía, temblando y jadeando. Kurama sintió la reacción de Hiei y se detuvo un momento, completamente dentro de él, moviéndose muy lentamente de atrás hacia adelante, dándole tiempo para acostumbrarse y controlar el dolor inicial. El agua caliente alrededor de ellos era agradable, Hiei trató de concentrarse en otra cosa que no fuera el dolor. El agua, el olor agradable del gel de baño, las sales aromáticas que Kurama había puesto en el agua, el olor del cuello del zorro...

-¿Mejor?- preguntó Kurama suavemente- sabes que no puedes evitarlo, mejor relájate. No voy a soltarte hasta que obtenga lo que quiero.

Hiei se relajó lo más que pudo intentando acostumbrarse a la presión dentro de él.

- Así esta mejor- Kurama sonrío empezando un movimiento sumamente lento, con cuidado. No quería lastimarlo más, tenia planes para él esa noche. Ya que el youkai estaba bastante mejor y la fiebre había cedido suficiente, iba a poseerlo hasta que se saciara de él, más tarde llegaría Shiori y Kurama no quería que escuchara los gritos.-

Kurama se movía lentamente, con movimientos rítmicos, muy suave. Hiei abrió los ojos y miro el cuello y pecho de Kurama, la sangre de su boca había llenado el cuerpo de Kurama en pequeños y tibios ríos. Kurama volteó la cabeza y se acercó, dándole más espacio en su cuello. Un instinto primario en Hiei le hizo tomar esa oportunidad que Kurama le ofrecía y clavó los colmillos lentamente en el cuello suave y perfumado. Kurama jadeó y sonrío, se acercó más. Hiei comenzó a sorber la sangre que resbalaba caliente por su garganta, se sentía bien, calentaba su cuerpo desde adentro y su estomago. Kurama comenzó un movimiento más rápido y Hiei mordió mas fuerte, el sabor de su sangre se mezclaba con la de Kurama.

De pronto, Hiei abrió los ojos y reaccionó a lo que estaba haciendo. Suavemente se alejó y recargo su frente en el hombro del zorro, no pensaba hacer eso, algo lo empujó a hacerlo pero el calor, el sabor, se había sentido realmente bien. El movimiento de Kurama era más rápido, pero no lo estaba dañando, se había relajado completamente cuando probó la sangre del youko.

Kurama sonrió, su sangre había calmado a ese youkai a tal punto que su cuerpo no oponía ni la más mínima resistencia, él entraba y salía sin ningún problema y aun así estaba tan apretado ahí dentro...

- Grita- ordenó el youko en su oído -.

Hiei abrazó más su cuello y escondió la cara.

- Quiero escucharte gritar- sus movimientos se hicieron más fuertes, tratando de crear la reacción deseada -.
Pero Hiei seguía escondiéndose, lamiendo su propia sangre de sus labios, no quería gritar, pero sabía que si no lo hacía el zorro lo lastimaría para conseguirlo.

- Tengo una idea mejor- jadeó el youkai en su oído y recorrió lentamente su cuello, acariciando con sus labios la piel. Llego a la herida que aún sangraba un poco y mordió otra vez.-

Kurama jadeó abrazándolo más fuerte, le encantaba que hiciera eso, usualmente no se hacía solo porque sí. Compartir la sangre era una forma de demostrar amor entre los demonios, una mucho mas íntima y significativa que el sexo. A Kurama realmente no le importaba lo que significara en ese momento, se sentía delicioso, los pequeños colmillos del youkai abrían paso en su carne, no demasiado profundo, sólo lo suficiente para extraer la sangre tíbia que ya resbalaba por su clavícula y hasta su pecho, confundiéndose con la de Hiei. El calor y vapor que los rodeaba no permitía que la sangre se secara, ahora el tíbio líquido coloreaba de rojo el pecho de ambos, la fricción era más fluida. Kurama empujó más fuerte sintiendo el clímax cerca, era increíble todo lo que le provocaba ese youkai, ¿sería acaso que su cuerpo ningen era más sensible que su cuerpo de youko?. No, el cuerpo de youko era mucho más sensible. O sería que de verdad había extrañado el sexo... Si, seguro era eso.

El cuerpo de Hiei tembló cuando Kurama se tensó y gimió profundamente llegando al orgasmo, el esfuerzo hizo que más sangre resbalara por su cuello y Hiei lamió la herida. Kurama se apoyó en la tina respirando agitadamente y acomodándose. Hiei bajo las piernas y se levanto un poco, haciendo que Kurama resbalara fuera de él fácilmente.

-Ven- Kurama le extendió los brazos y lo trajo cerca de él- Eres increíble youkai, nunca voy a cansarme de ti- Hiei tembló en sus brazos- Jajaja no te asustes, si te portas bien conmigo, yo me portaré bien contigo. Me muero por saber que otros trucos sabes - susurró lascivamente en su oído -.

Permanecieron un rato así, Hiei disfrutaba del agua caliente, por eso no trataba de alejarse, estaba cansado, le gustaría quedarse en esa tina para siempre.

-Vamos- dijo Kurama empujándolo un poco para que se levantara, leyó la mirada del youkai- Jajaja podemos quedarnos un rato más, pero pensé que tendrías hambre.

Hiei suspiró, prefería quedarse así, más comida significaba más sexo, podría esperar hasta mañana para comer de nuevo. Tenía tanto sueño.

- No, sin peros- dijo Kurama ayudándolo a salir.- tú haces lo que yo digo y si digo que comas, comerás, no quiero tener que darte la comida en la boca otra vez- le guiñó el ojo -.

Hiei se secó y caminó a la cama con la sola intención de dormir. Le gustaba esa cama, nunca había dormido en una así, usualmente dormía en el suelo frío y duro o en algún camastro viejo. Esta cama era caliente, olía bien, las sabanas estaban tan suaves, tan blancas.

- Ahora regreso- anunció Kurama con una sonrisa saliendo de la habitación -.

Hiei se acurrucó entre las sabanas y empezó a quedarse dormido. Los recuerdos llegaban a él como un suave soplo de viento. Los bandidos que lo habían recogido cuando bebé, la forma en que lo habían utilizado y luego abandonado, su perla de koorime, Shigure creyendo que la sobredosis de calmantes había funcionado y tocando su cuerpo, quitando sus ropas, la tumba de su madre, esa mujer diciéndole que tenia una hermana, el nombre de su hermana, Yukina...

-¿Quién es esa tal Yukina?- pregunto una voz sobresaltándolo, casi había olvidado donde estaba -.

Hiei no contestó, alejó la mirada indiferente, no quería hablar de Yukina con nadie, menos con ese youko, él no merecía conocerla. Un dolor cruzó su pecho pensando que él mismo no merecía conocerla, menos ser su hermano.

- ¿Ese nombre te pone triste?- el youko ya había terminado de poner la bandeja en la mesa y acomodar las tazas de té -. Esta bien, no hablaremos de ella. ¿Te apetece algo de cenar?

Hiei negó con la cabeza y se acurruco más instintivamente.

-Vamos- Kurama se acercó con una taza de té en la mano- Al menos bebe un poco de té, te hará bien.

Kurama lo ayudó a sentarse y le entregó la taza de té caliente, había algo en los ojos de Kurama que perturbaba a Hiei, esos ojos vagaban por su cara, ya no por su cuerpo. Miraban atentamente sus mejillas, su boca, su nariz, su mentón, sus ojos... Hiei bebió el té despacio alejando la vista, nervioso con esa mirada sobre él. El corte en el labio ya no sangraba, le dolía un poco, seguramente sanaría en un par de días. Kurama le ofreció comida pero Hiei no quería, no quería pagar el precio, pero tenia hambre.

- Prueba este pastelillo- dijo Kurama ofreciéndole una tajada de pastel- Esta delicioso, pruébalo.

Realmente olía delicioso, Hiei lo tomó con desconfianza y Kurama quitó la taza de té de sus manos para que el youkai pusiera toda su atención en el dulce. Kurama estaba ansioso esperando su reacción. Hiei se sintió incomodo, miró el pastel, tenía una consistencia esponjosa, olía dulce, tenía una cosa cremosa y marrón encima. Lo acercó lentamente, no había olvidado como Shigure ponía calmantes en cantidades enormes en su comida para dormirlo. Con cuidado sacó la lengua y lamió un poco. Los ojos de Kurama chispearon al ver a Hiei hacer eso y sonrío, una sonrisa de la más pura lujuria. Hiei sintió la crema en su boca deshaciéndose, era delicioso, jamás había probado algo así. El sabor era dulce y embriagante, llenaba de azúcar su boca y se deshacía en su paladar lentamente. Grandemente animado lamió más y más, le encantaba, sentía que podía comer eso todo el día, ¿como había dicho Kurama que se llamaba ese dulce...?

- Veo que te gusta, aquí hay más- Kurama acercó la bandeja con varias tajadas de pastel -.

Hiei tomó el tenedor que Kurama le ofrecía y comenzó a comer, maravillándose a cada bocado de que existiera algo tan delicioso, Kurama se sentó a su lado y bebió té, fascinado al mirar como Hiei disfrutaba de los pasteles, ya le tocaría su turno de disfrutar a él, muy pronto...

En poco tiempo la bandeja tenía sólo los platos vacíos y las tazas de té ya frío. Hiei estaba recostado mirando el techo, el sueño invadiéndolo lentamente, había disfrutado de esa comida, le había encantado, quería saber como se llamaba. Kurama estaba acostado a su lado, la noche era fresca así que ambos estaban desnudos y sólo la sábana los cubría, Kurama tenia las manos bajo la cabeza y miraba el techo sonriendo, una sonrisa algo rara.

- Y bien- dijo el youko volviéndose para mirarlo- ya que yo te he dado algo especial hoy, espero que tú hagas lo mismo...
Hiei lo miró un segundo, una sombra oscureció sus ojos, sabía que había sido muy bueno para ser gratis, ahora el youko exigía más sexo y él tenia que ceder. Pero recodando el dulce sabor de esa comida esponjosa no lo lamentó tanto, pensó que si se relajaba un poco, casi no sentía lo que el zorro le hacía. Además nunca había intercambiado sexo por algo tan rico como esa comida ningen. Asintió.

Los ojos de Kurama chispearon y se levanto lentamente, sin apartar la mirada de los ojos rojos del youkai, le encantaban esos ojos, tan profundos, dolientes, era como si el youkai llorara interiormente todo el tiempo, no sabía porque pero disfrutaba ver el brillo opaco y misterioso de esos ojos. Pasó los dedos por la boca del youkai y se inclino para besarlo, Hiei no hizo nada, lo único que haría sería cerrar los ojos y esperar a que todo terminara para dormir, estaba cansado.

- Me encantan tus labios youkai- dijo Kurama soplando su aliento suavemente en los labios de Hiei- apenas puedo esperar a probar de lo que son capaces...

Kurama comenzó a acercarse, sentándose en el pecho de Hiei... Hiei comprendió entonces lo que el youko quería y se asusto, trato de alejarse.

- No hagas eso youkai- el zorro le atrapó las manos a los costados y disfrutó la mirada asustada en los ojos rojos- no quiero tener que lastimarte, mejor pórtate bien y te daré más pastel...

Hiei sentía pánico, no quería, no quería hacerlo. Forcejeó fuertemente, con todas sus fuerzas, tratando de zafar sus brazos y retorciéndose para escapar.

- ¡Hey! Tranquilo- Kurama estaba sorprendido por el pánico de Hiei, no imaginó que reaccionaría así, acaso era la primera vez que lo hacía?, no, seguramente no, entonces, ¿por qué reaccionaba así?-.

-Suéltame- jadeó Hiei tratando con todas sus fuerzas de quitarse al youko de encima, tenía que hacer algo, huir, quería largarse de ese lugar. Una cosa era que Kurama usara su cuerpo y otra muy distinta que...

-¡Tranquilo!- Kurama lo sujetó fuertemente contra la cama -. Vas a hacer lo que yo diga. No te hagas el santo ahora, seguro lo has hecho mil veces -. estaba enojado, iba a conseguir lo que quería como fuera.- Si quieres jugar rudo no me dejas otra opción.

Kurama sujetó los brazos de Hiei fuertemente y subió sus rodillas en los antebrazos delgados para mantenerlo quieto, Hiei se quejó, el peso sobre sus brazos le hacia daño. Kurama ya estaba sobre él, con su erección muy cerca de la cara asustada de Hiei, el zorro quería sentir esos labios, la lengua del youkai alrededor de su miembro que ya latía dolorosamente. Con una mano brusca le tomó la cara y lo hizo mirarlo, disfrutando la desesperación es sus ojos rojos y la respiración agitada. Hiei tenía una expresión de dolor, Kurama estaba poniendo todo su peso sobre sus brazos, aplastándolos contra la cama. Kurama sonrío y apretó con una mano fuerte ambos lados de la cara de Hiei, obligándolo a abrir la boca, Hiei se resistió y Kurama presionó más fuerte, arrancándole un grito de dolor. Kurama aprovechó para meter su miembro en la tibia boca de Hiei, el youkai casi se ahoga por la falta de aire, Kurama comenzó a moverse lentamente, disfrutando la cálida sensación, el youkai se retorció intentando alejarse.

-Basta- dijo Kurama con un hilo de voz, la vista nublada por el placer- jajaja, no es la primera vez que haces esto, si sigues resistiéndote me vas a obligar a lastimarte... ahh,...relájate, podrías llegar incluso a disfrutarlo...mmm...

Hiei tenía los ojos fuertemente cerrados, las mejillas aún presionadas por Kurama, los brazos atrapados bajo el peso del zorro, se mareó, se sintió sucio, jamás podría decirle a Yukina que él era su hermano, se sentía hundido en la oscuridad, nunca lo dejarían en paz. Lo habían utilizado desde que era un niño y a pesar de lo mucho que había entrenado, de lo mucho que se había esforzado, seguían haciéndolo.

Kurama iba más rápido, Hiei trato de no pensar, trato de concentrarse en algo mas, algo mas...
Sintió ganas de llorar, sus ojos ardían, pero no iba a hacerlo, hacia mucho tiempo que había aprendido que las lagrimas solo atraían más insultos y más golpes, no lo haría, no lo haría...

- Hiei ahhh....- Kurama gemía fuertemente yendo mas rápido, lo estaba disfrutando de verdad, los ojos cerrados, una mano sosteniendo la cara de Hiei y la otra guiando su propia erección- nnnm... ahhh....

Hiei aún se retorcía intentando escapar, intentando volver la cara, pero el agarre de Kurama era muy fuerte, los dedos largos y finos lo sostenían en su lugar sin dejarlo moverse, Hiei se estaba asfixiando, trataba de respirar desesperadamente mientras Kurama empujaba mas fuerte en su boca. Los movimientos de Kurama lastimaban los brazos del youkai, el peso impedía la circulación, ya no podía sentir las manos, las uñas se habían puesto azules.

Kurama se tensó, un profundo gemido salió de su garganta mientras el líquido tibio invadía la boca de Hiei, el youkai no podía respirar y tuvo que tragar para evitar ahogarse, el liquido resbalo por su garganta.

Kurama se dejó caer a un lado liberando por fin sus brazos, exhausto. Hiei respiró fuertemente volteando la cara, tratando de recuperar algo de aire y no mirar a Kurama. El dolor en su cara y sus brazos le hizo temblar, trató de mover los brazos, no podía. La mandíbula estaba tan lastimada que seguro le dolería hablar. Cerró los ojos fuertemente sintiendo como su cara ardía, se sentía tan avergonzado, tan completamente utilizado e indefenso, tan sucio, tan estúpido. El sabor de Kurama aún en su boca, el calor aún resbalando hacia su estomago. Kurama a su lado respiraba agitadamente todavía sonriendo, había disfrutado grandemente con la boca tibia y delicada del youkai, hacía mucho, mucho tiempo que no se sentía así, estaba extasiado, satisfecho y agotado.

Hiei sintió un repentino miedo cuando Kurama se movió un poco. El youkai se sentó con dificultad, sus brazos haciendo un doloroso esfuerzo para sostenerlo, después de los últimos días con Kurama todo su cuerpo dolía. Se sentó y buscó con la mirada su ropa, estaba nervioso, tenía que irse antes de que el zorro intentara detenerlo, trató de mover los brazos para alcanzar sus pantalones, sintió un gran dolor, las marcas de las rodillas del youko estaban rojas, pronto serían moradas. Kurama abrió los ojos y encontró a Hiei intentando ponerse los pantalones negros y gastados que hacía días estaban olvidados en el piso, se levantó, no dejaría ir a youkai, le gustaba demasiado, quería quedárselo.

-¿A donde vas youkai?- Hiei saltó al escuchar esa voz, amarró la correa del pantalón mientras miraba con desespero la ventana. Kurama también ataba sus pantalones mientras hablaba -. No, no te iras, ven... quédate conmigo, me gustas, te quiero para mi...

Kurama recibió un manotazo cuando trató de tocar a Hiei, las mejillas del youkai estaban increíblemente rojas, no lo miraba a la cara, Kurama pudo leer la vergüenza en la expresión.

- Jajajaja, no me digas que estás avergonzado. No es la primera vez que lo haces, estoy seguro. Y seguro también que soy el mejor al que se lo has hecho, supongo que youkais despreciables y horribles han probado las habilidades de tu boca antes.

Hiei le miró, sus ojos rojos brillando furiosos, el rubor cubriendo sus mejillas, los colmillos dejándose ver en su boca. Kurama estaba divertido por la actitud del pequeño youkai, aquellos brazos delgados temblaban, Kurama supo que lo había lastimado, quizá más de lo necesario.

- Déjate de sensibilidades - dijo algo fastidiado- ven, te curaré eso...

Cuando Kurama trató de sujetar el brazo de Hiei éste liberó el poco youki que le quedaba, lo suficiente para hacer retroceder a Kurama. Mientras el zorro estaba lejos al menos por unos segundos Hiei saltó por la ventana cerrada y rompió el cristal con el cuerpo, el frío dolor cortando en sus brazos, haciendo una línea de sangre en su cara.

-¡Espera!- Kurama se acercó a la ventana aún sin poder ver bien, trató de apoyarse en el marco y se cortó la mano con los cristales- Argghhhh ¡espera! ¡youkai regresa!

Era tarde, la energía de Hiei estaba tan baja que no podía sentirlo, tampoco podía verlo, había sido veloz, se había ido.




 

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